EL MUNDO › EL EX PRESIDENTE HABLO EN LA CONVENCION DEMOCRATA

Bill Clinton fue la atracción de la noche

Dicen que cuando entra a un lugar conquista a hombres y mujeres por igual. El ex mandatario cuenta con un 66 por ciento de aprobación, que incluye a los votantes independientes.

 Por Guy Adams y David Usborne *

Desde Charlotte

El lunes, Jimmy Carter enterneció a los fieles del partido. Ayer le tocó el turno a Bill Clinton de ponderar al joven demócrata que ocupa la oficina Oval donde él solía trabajar. Los fantasmas de los pasados presidentes están acechando esta convención, pero las sombras que proyectan son muy diferentes. Carter, de 85 años, habló por video en un espacio a la mañana temprano no televisado. Clinton, por el contrario, fue la gran atracción de la noche. No hay que ser un genio para saber por qué. Carter, a quien el Equipo Romney ha comparado con Obama en las últimas semanas, es en estos días un símbolo socialista de la era de los setenta. Pero Clinton todavía hace alarde de un genuino poder de estrellato.

Las encuestas hoy en día le dan una aprobación del 66 por ciento, una cifra que incluye una mayoría cómoda de votantes independientes que son los que decidirán esta elección. “Todavía lo llamamos el Toque Clinton”, dijo Jean Wallis, una delegada del estado natal de Arkansas de Bubba (apodo de Clinton). “Cuando entra a una habitación, el lugar se enciende. Hombres, mujeres, republicanos, demócratas, los conquista a todos.”

La seducción por cierto estaba en la mesa anoche, cuando Clinton se convertía en el primer ex presidente que nominó a uno en funciones como candidato a reelección de su partido. Su discurso tuvo argumentos de peso. Clinton dijo que la candidatura de Romney ofrece una repetición de las políticas que “nos metieron en problemas en primer lugar”. En un reciente video de campaña, declaró: “El presidente Obama tiene un plan para reconstruir Estados Unidos desde abajo hacia arriba. Solo funciona si hay una fuerte clase media. Eso es lo que sucedió cuando yo era presidente. Necesitamos seguir adelante”.

Los organizadores de la convención no estaban totalmente relajados sobre el discurso, por supuesto. Obama y Clinton tienen una compleja relación, un legado de la dolorosa batalla de 2008 de Obama con Hillary Clinton. Y vienen de distintas tradiciones demócratas: Bill logró el poder sosteniendo que el gran gobierno estaba “muerto”. Barack cree en el gobierno. Pero en este momento crucial de la elección, ambos esperan que el Toque Clinton se sostenga.

Por su parte, Barack Obama intentará esta noche retomar la luz emitida por su mujer en la convención demócrata el martes, con su propio discurso, que proyectará a su rival, Mitt Romney, como alejado de las penurias y aspiraciones de los estadounidenses comunes y ofrecerá una nueva visión de cómo gobernaría un segundo período. No será, sin embargo, el monumental momento que estaban esperando los planificadores del evento. El temor a descargas eléctricas reales –las tormentas eléctricas comenzaron a rondar el área de Charlotte– significa que Obama no estará hablando como se había planeado en el estadio al aire libre de American Football, con asientos para 74.000 personas, sino en un lugar más modesto bajo techo, como el Time Warner Centre.

Pero se necesitará más que lluvia para humedecer el ánimo de los delegados después del discurso de la primera noche de Michelle Obama, que provocó excelentes críticas aun de aquellos que normalmente son hostiles a los demócratas. “Un éxito total”, concedió John Podhoretz, el entendido conservador del New York Post.

El martes, Michelle ofreció a los delegados un relato, vívido aunque ocasionalmente almibarado, de su historia de amor con su marido, que lo retrataba como un líder sensible a los inconvenientes de la calle, porque los enfrentó él mismo. Eso es lo que hace que esté determinado a traer un cambio para ayudar, por ejemplo en salud, dijo. “Para Barack, estos temas no son políticos, son personales.”

Les tocó al ex presidente Clinton anoche y a Obama esta noche capitalizar la energía que fluía en la convención. La naturaleza personal del testimonio de Obama fue el comienzo perfecto, dijo Jill Reed, de 48 años, una delegada de Kansas. “Porque es el presidente tendrá que dar más detalles y darnos una visión de exactamente dónde y cómo nos va a dirigir durante los próximos cuatro años, por nuestro mañana”, dijo, “Pero no cabe duda de que encontrará las palabras y dará los ejemplos que necesita y nos dirá adónde iremos después.”

Reed estuvo de acuerdo en que abandonar el estadio era “muy desilusionante”. El cambio significa que unas 50 personas menos estarán presentes para ver a Obama y al vicepresidente Biden aceptar sus nominaciones. También será un espectáculo menos impresionante para los millones que lo mirarán por televisión.

Pero instó una crítica sarcástica de los republicanos, quienes vieron una oportunidad para distraer la atención de los aplausos para Michelle. Notando que los pronosticadores sólo vieron un 30 por ciento de posibilidad de mal tiempo, tuitearon, garabatearon y emitieron al unísono que los demócratas sacaban a Obama del estadio por temor a no poder llenarlo.

De The Independent, de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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El lema demócrata de la convención es forward (hacia adelante), en contraste con not back (no ir hacia atrás).
Imagen: AFP
 
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