EL PAíS › EN UNA DISPUTADA VOTACIóN, LA ASAMBLEA DE GUALEGUAYCHú APROBó LEVANTAR EL CORTE Y NEGOCIAR CON EL GOBIERNO

Con la ruta despejada por dos meses

Pasada la medianoche, la Asamblea aprobó por 402 votos contra 315 suspender el corte por 60 días. El sábado al mediodía realizarán un acto donde se formalizará el levantamiento. Presentarán un petitorio para negociar.

Desde Gualeguaychú

Luego de tres años, seis meses y veintisiete días de bloqueo, la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú decidió anoche flexibilizar el corte de la ruta 136 que une la localidad entrerriana con la uruguaya Fray Bentos y entrar en un impasse por sesenta días para entablar negociaciones con el gobierno nacional. En un final electrizante por la paridad de voluntades acerca de la forma en que se llevaría a cabo la negociación con el Ejecutivo –si manteniendo el corte de ruta o a un costado–, el resultado final de la votación se dilató hasta entrada la noche. Con una nutrida concurrencia que soportó hasta la medianoche la incertidumbre de saber qué moción había triunfado, la propuesta de los moderados de bajarse de la ruta y aguardar en vigilia en Arroyo Verde para evaluar durante sesenta días el resultado de las gestiones gubernamentales recogió 402 voluntades. Los que querían continuar sobre la ruta alcanzaron los 315 votos y expresaron su descontento ante la decisión de la mayoría y hasta sugirieron no respetar la medida. El sábado a las 13 realizarán un acto simbólico en el cual se levantará la barrera para efectivizar la liberación del paso fronterizo.

En un final cargado de suspenso y tensión, tuvieron que salir al patio del Club Frigorífico para ser contados uno a uno los que estaban a favor de aguardar a la vera de la 136 el resultado de las negociaciones, una de las propuestas que tomó fuerza recién el pasado domingo. El resultado final del arduo conteo fue de 402 personas que eligieron modificar la modalidad de protesta para poner el foco en lo que ellos consideran “el problema de fondo”, en referencia a la supuesta contaminación generada por la planta de Botnia.

Los que votaban a favor de mantener el corte y abrir una impasse de negociaciones quedaron ocupando el centro del salón para facilitar la tarea de los diez veedores que en cuatro votaciones consecutivas intentaron sin éxito determinar a mano alzada cuál de los dos grupos había triunfado. El conteo final fue más que difícil en medio del caos que se generaba por la impaciencia de los asistentes y superó la capacidad del sufrido coordinador Roberto Marchesini, quien en vano intentaba poner orden. Finalmente, diez minutos después de las cero de hoy, culminó el encuentro que dejó un sabor amargo entre quienes sostenían que el corte era la única herramienta viable para obtener resultados en el reclamo. Al cierre de esta edición, los ambientalistas se aprestaban a terminar el petitorio que entregarán a las autoridades a cambio del “gesto”.

Desde las 20.30, el Club Frigorífico se fue poblando. Más de setecientas personas acudieron a la convocatoria y colmaron el salón. En la vereda, la discusión continuaba, expresando las distintas posturas. Al frío de la noche se contrapuso la elevada temperatura que cobró el debate, que por momentos fue virulento en las alocuciones contra el grupo que intentaba imponer una propuesta más moderada ante la escalada judicial que adquirió el conflicto. “Traidores”, fue lo más suave que les dijeron.

Los primeros en inaugurar la lista de oradores fueron los que el pasado domingo habían logrado aprobar una moción que planteaba una flexibilización de la medida de lucha por un lapso de sesenta días a cambio de lograr que el Gobierno se comprometa con exigencias relacionadas al monitoreo de la contaminación de la pastera. La propuesta de negociar con el Gobierno –encabezada por los asambleístas Luis Leissa y Raúl Almeida– incluirá entre sus puntos centrales que el Gobierno asuma el compromiso de continuar el reclamo por la relocalización de la planta.

Tal como había anticipado Página/12, el monitoreo de la planta desde adentro y la aplicación del Código Aduanero fueron los puntos que acordaron negociar. También solicitaron la continuidad del plan de vigilancia ambiental y la difusión de los estudios presentados ante La Haya. El requerimiento para que las autoridades de Botnia –denunciadas por contaminación ante el juzgado de Concepción del Uruguay– comparezcan ante los tribunales locales y que se acuda a un nuevo foro internacional para denunciar la contaminación atmosférica completaron el petitorio. Los asambleístas permanecerán entregando folletería en Arroyo Verde y exigieron que ese punto les sea garantizado para retomar la medida de lucha ante cualquier incumplimiento.

“Para Cristina que lo mira por TV”, cantaban a coro los ambientalistas a ambos lados del salón cuando supieron que la Presidenta estaba siguiendo el desarrollo de la asamblea a través de los canales de noticias. Como si fueran dos hinchadas distintas, los grupos se dividieron en otro intento de establecer qué grupo tenía una mayoría, se pararon en sillas y vociferaban consignas, bajo una decoración de globos que adornaban el salón del Club Frigorífico como para una fiesta de quince.

Informe: Gabriel Morini.

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Más de 700 personas se congregaron anoche en el Club Frigorífico de Gualeguaychú, donde se realizó la asamblea.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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