EL PAIS › LA CONVENCION DE LA UCR SE ENCAMINABA ANOCHE A VOTAR UN ACUERDO PARA COMPETIR EN LAS PRIMARIAS CON EL PRO

De las boinas blancas a las boinas amarillas

El sector de Cobos no tenía los votos para frenar la propuesta de Sanz, quien será el precandidato radical y enfrentará a Macri y Carrió en las PASO. “La Argentina necesita un gobierno que no sea conducido por un peronista”, planteó el senador mendocino.

 Por Sebastian Abrevaya

Desde Gualeguaychú

Luego de meses de idas y vueltas, de declaraciones y acusaciones cruzadas, de frentes electorales que nacieron y se derrumbaron, de horas y horas de negociaciones subterráneas, la UCR se encaminaba anoche a sellar un acuerdo con el PRO y la Coalición Cívica para competir en un mismo frente en las primarias abiertas y simultáneas de agosto. “La Argentina necesita de una vez un gobierno que no sea conducido por un peronista”, sentenció eufórico el titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz, al defender su posición en la Convención partidaria y ratificar su decisión de competir contra Mauricio Macri y Elisa Carrió. El sector de Julio Cobos, que impulsaba la idea de hacer un “acuerdo amplio” –incluido también al Frente Renovador de Sergio Massa–, estaba resuelto a sostener su posición hasta el final, pero reconocía que sería derrotado: “Esta es una alianza chica y mezquina que no tiene en vista los intereses del país. Me niego porque lo que está en juego es la soberanía política de la UCR”, disparó el senador Gerardo Morales, quien advirtió sobre los riesgos para la gobernabilidad y la debilidad que enfrentaría un eventual gobierno surgido de una coalición que excluya a un sector del peronismo no kirchnerista. Antes de la votación, el propio Cobos aseguró que el candidato del partido debía ser quien represente la política de alianzas aprobada la Convención. “Si la propuesta es la de Ernesto, él tiene que ser el candidato”, afirmó.

La tensión en el Teatro Municipal de Gualeguaychú subió de golpe cerca de las 21, con el primer discurso político de la noche, el de Sanz. Durante toda la jornada se habían producido llamados de un lado y del otro, cada sector repitió una y otra vez el famoso “poroteo” y luego se realizaron las arengas correspondientes antes de ingresar a la Convención Nacional, que empezó pasadas las 16. Después de los homenajes y algunas cuestiones de forma, llegó el turno de medir fuerzas. Se produjo en una disputa secundaria, por la incorporación o no a la Convención de una representante de Corrientes. El sanzismo consiguió 188 votos en contra de que fuera incorporada, mientras que el cobismo –junto al alfonsinismo y el sector de Morales– alcanzó sólo 114. La diferencia (el órgano partidario tenía ayer 330 convencionales acreditados) fue demasiado amplia como para que continuaran las especulaciones sobre el resultado final de la votación central: la política de alianzas y la candidatura presidencial. Referentes del entorno de Cobos, Morales y Alfonsín reconocieron en ese momento que la situación era irreversible.

“Esta Convención es distinta hacia adentro y hacia afuera (de la UCR). Hoy la sociedad cambió, la palabra no es más resistencia sino volver al poder, no es más continuidad sino cambio”, aseguró Sanz para iniciar su exposición. El titular del Comité Nacional defendió el acuerdo con el PRO mientras afuera sectores minoritarios de la juventud lo acusaban de traidor, de entregarle el partido a la “derecha”. “Los acuerdos tienen que ser protagonizados por partidos que no han sido parte del kirchnerismo”, exclamó Sanz mientras iba subiendo de tono y dijo que “el republicanismo puede derrotar al populismo”. El mendocino advirtió que la UCR era el único partido federal de Unen y que ese espacio “era necesario pero no suficiente”. Sin embargo, aseguró que el “acuerdo amplio” que defendía el otro sector “puede ser un ideal loable, pero no es fácil y sobre todo muy peligroso, porque podemos quedarnos afuera”. “Si seguimos por ese camino, de un acuerdo amplio e irrealizable, nos quedamos sin acuerdo, ni amplio, ni estrecho. Estaremos condenados a la irrelevancia”, remató. No le faltaron dardos concretos contra Sergio Massa: “Los argentinos no van a entender que la salida al kirchnerismo va a ser liderada por alguien que viene del kirchnerismo”, sostuvo. Tratando de responder las críticas que vendrían después, aseguró que los bloques parlamentarios de la UCR serán “una garantía indestructible” para evitar que “nadie nos lleve de las narices”. “La forma de combatir este riesgo es ir a la primaria con un candidato radical”, completó Sanz, ratificando su postulación y desestimando explícitamente las versiones que lo señalaban como el vice de Macri.

La primera respuesta vino de la mano de Morales, quien hasta esta Convención había sido su principal socio político en el radicalismo. El jujeño repasó los argumentos del sanzismo y les advirtió sobre el escenario en el Congreso nacional luego de la elección de octubre. “No va a haber mayorías para nadie. Van a ser necesarios grandes acuerdos para garantizar la gobernabilidad”, afirmó Morales, quien no dudó en remitirse a la crisis de la Alianza de Fernando de la Rúa y en revelar los detalles de la primera conversación que tuvo con Macri, antes de sacarse él la primera foto de un dirigente nacional con Sergio Massa. “Macri no nos quiere, cree que somos una lacra de la política. Es mentira que quiere mantener YPF, Aerolíneas Argentinas o lo de las AFJP. No estoy dispuesto a aceptar la estrategia de Duran Barba. No empezamos a militar en este partido político hace 30 años para entregar la soberanía de la UCR”, aseguró el jefe del bloque radical en la Cámara alta. El jujeño criticó “el corset” que este acuerdo les pone a los candidatos a gobernadores, generando que Massa instale candidatos propios que les restarán votos en los distritos para enfrentar al FpV. “Si dicen que gana Macri las PASO, ¿por qué no quiere un acuerdo amplio?”, preguntó Morales y respondió: “No quiere porque no ganan si no nos tienen a nosotros”. El senador cuestionó duramente a la conducción partidaria encabezada por Sanz, que debilitó al partido por no definir previamente un solo candidato. Además, reivindicó a los “socios históricos” de la UCR, como el socialismo y el GEN, con quienes pidió volver a conversar en lugar de asumir un compromiso con el PRO. El jujeño machacó sobre las diferencias ideológicas con el PRO y advirtió sobre las contradicciones de plantear un acuerdo solamente con quienes nunca participaron del kirchnerismo. “¿Qué hacemos con Lousteau entonces?”, preguntó sobre el ex ministro de Economía que va de candidato a jefe de Gobierno porteño. Incluso, recordó que él fue candidato a vicepresidente del peronista Roberto Lavagna, también ex ministro K.

A su turno, Cobos también expuso esa postura: “Nosotros no queremos adherir a otros espacios, queremos convocar a todos los espacios. Y que no nos impongan condiciones”, afirmó. En la misma línea se expresó Alfonsín: “Con este acuerdo no seremos columna vertebral de una coalición. Vamos a ser socio minoritario. No ocultemos con retórica la realidad de los hechos”.

Mientras en Gualeguaychú continuaban los discursos hasta altas horas de la noche, la noticia de este cambio radical en la política de alianzas ya empezaba a producir los primeros ecos en el escenario político de la oposición, que tenía a Massa como principal perjudicado y a Macri celebrando la incorporación del nuevo socio.

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Sanz impuso su propuesta y será precandidato por la UCR.
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