EL PAIS › A DOS SEMANAS DE LAS ELECCIONES, LOS PRINCIPALES ENCUESTADORES ADELANTAN SUS PRONOSTICOS

El teorema del ballottage

La mayoría cree que Scioli, a quien ubican por arriba del 40 por ciento, le ganará en primera vuelta a un Macri que aparece apenas por debajo del 30. Otros creen que hay iguales chances de ballottage o no. Ninguno piensa que seguro habrá segunda vuelta, pero todos la consideran una posibilidad.

 Por Raúl Kollmann

A dos semanas de las elecciones, una leve mayoría de los encuestadores sostiene que es muy probable que la fórmula Daniel Scioli-Carlos Zannini se imponga en la primera vuelta, logrando pasar el 40 por ciento y con más de diez puntos de ventaja sobre Mauricio Macri-Gabriela Michetti. De esa manera, el FpV ganaría la elección presidencial sin necesidad de ballottage. Otro grupo de consultores afirma que, por ahora, es imposible dar un diagnóstico definitivo sobre la posibilidad de que Scioli gane en primera vuelta. Unos y otros sostienen que todavía faltan dos semanas para los comicios y que, además, las encuestas tienen un margen de error que complica dar una definición. Eso sí, ninguno de los nueve encuestadores consultados por Página/12 considera que el ballottage sea lo más probable. En el mundo de los consultores no hay enormes polémicas sobre qué ocurrirá el 25 de octubre. Hay varios diagnósticos en los que todos están de acuerdo:

- Scioli está cerca o por encima del 40 por ciento.

- Macri está algo por debajo o en torno del 30 por ciento.

- Massa se mueve en una franja que supera levemente el 20 por ciento.

- Está claro para ellos que el FpV saldrá primero, Cambiemos segundo y UNA tercero. No ven chances de que Macri alcance a Scioli ni Massa a Macri.

- Tras ese trío se alinearán, lejos, Margarita Stolbizer, Nicolás Del Caño y Adolfo Rodríguez Saá, en ese orden.

Respecto del eventual ballottage entre Scioli y Macri, el candidato del FpV es favorito, pero los consultores coinciden que es muy difícil dar un diagnóstico sin que esté planteado todavía el clima de un ballottage (ver nota aparte).

“Es sumamente probable que no haya balotaje, pero todavía es prematuro dar un diagnóstico definitivo –señala Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo, uno de los consultores con más historia en la Argentina–. Diría que hay más chances de que Scioli gane en primera vuelta y menos chances de que necesite un ballottage. Eso sí, veo difícil que Scioli llegue al 45 por ciento, pero muy probable que mantenga los 10 puntos de ventaja estando él casi con seguridad por encima del 40 por ciento.”

“Nuestra última encuesta habla de 41 por ciento para el Frente para la Victoria y 29 por ciento para Cambiemos. Con estos datos no cabe duda alguna de que sólo Daniel Scioli tiene posibilidades de ganar los comicios el 25 de octubre, sin necesidad de segunda vuelta –señala Roberto Bacman, titular del Centro Estudios de Opinión Pública (CEOP)–. Si este escenario mantiene sus componentes estructurales, es posible que Scioli se consagre presidente el mismo 25. Sin embargo, como puede observarse, las diferencias son muy finas. No hay que perder de vista que una encuesta por muestreo es un trabajo empírico que implica la existencia de error estadístico. Y en este escenario tan ajustado, aún quedan 14 días por recorrer. En definitiva, las próximas dos semanas serán fundamentales.”

Federico Aurelio, hoy a cargo de Aresco, marca las dificultades de una definición. “De acuerdo a nuestras mediciones y teniendo en cuenta el rango de los porcentuales que determinan las investigaciones hay un 50 por ciento de probabilidad de que Scioli gane sin la diferencia suficiente como para evitar el ballottage y 50 por ciento de probabilidad de que Scioli gane en primera vuelta evitando el balotaje. Las tendencias electorales son muy estables en el esquema Scioli 40 por ciento, Macri 30 por ciento, Sergio Massa, 20 por ciento”, concluye Aurelio.

En la misma postura está Ignacio Ramírez, director de Ibarómetro, la consultora que fundó Doris Capurro. Ramírez explica, además, por qué considera que la elección hasta ahora no se polariza. “De aquí en adelante resulta imposible anunciar de manera categórica cuál será el desenlace electoral del 25 de octubre: conviven una certeza con un enigma. El Frente para la Victoria será la opción más votada pero no sabemos si se impondrá en una primera vuelta. Desde las PASO hasta aquí la dinámica electoral se ha distinguido por dos datos. Primero, la estabilidad del voto oficialista y suaves intermitencias del voto opositor; lo cual ha configurado una polarización asimétrica. Segundo: un amplio caudal de simpatías oficialistas que se lograron fidelizar –a diferencia de lo ocurrido en Chile en la fallida transición de Bachelet a Frei– y un voto opositor que sigue dividido, fundamentalmente en dos opciones: Cambiemos y UNA. Ahora bien, ¿por qué no se produjo la polarización electoral? Es decir ¿por qué no se produjo la convergencia del voto opositor detrás de la figura de Mauricio Macri? Identifico tres factores: moderación de las emociones opositoras en el segmento de los que quieren el cambio, vigencia de resistencias ideológicas en torno de la figura de Macri y rotura del radar del voto útil o estratégico. Este último aspecto, causado por la persistencia de Massa y los tropiezos de la campaña de Cambiemos, significa que aquellos votantes opositores cuya principal motivación consiste en vencer al oficialismo no tienen del todo claro a quién tienen que votar. Esta desorientación se ha profundizado en esta etapa de la campaña donde tanto Macri como Massa convocan al voto útil pero con argumentos que se anulan entre sí: el PRO sostiene que es la única puerta de entrada al ballottage, mientras que UNA les asegura a los votantes opositores que representa la única puerta de salida exitosa del ballottage, porque –eso afirman– Massa le ganaría a Scioli en una eventual segunda vuelta. Frente a estos discursos competitivos, el radar del voto útil opositor funciona de manera deficiente e inhibe la convergencia. Por otra parte, resulta evidente que si existiera una masiva sed de cambio en el universo opositor la confluencia se hubiera dado, pero muchos votantes opositores no están dispuestos a acompañar cualquier alternativa opositora en la medida en que no la sientan robusta o consistente con sus valores. Es decir, no estamos frente un escenario donde la promesa de cambio resulta suficiente para aglutinar votantes críticos con el rumbo político en curso, como posiblemente ocurrió en las elecciones del ‘99, cuando la mayoría estaba firmemente decidida a buscar otra alternativa al menemismo o peronismo, que en ese momento fue la alternativa de la Alianza y Fernando de la Rúa.”

En una posición distinta está Enrique Zuleta Puceiro, cabeza de Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM). “Todo indica que Daniel Scioli logrará una victoria en primera vuelta –diagnostica Zuleta Puceiro–. Basta para ello proyectar los diez puntos que ya lo separan de Mauricio Macri (38,4 a 28,8 por ciento). Si bien está por debajo de los 10 puntos que establece la hipótesis constitucional, está claro que cualquier criterio de proyección lo sitúa por encima de ese porcentaje. Con todo, el análisis debe subrayar que al igual que en las PASO, el FpV representa algo menos de un 40 por ciento del electorado. El hecho básico es el nivel de despolarización que exhibe el sistema actual de alineamientos políticos. La Argentina sigue siendo desde 1983 un sistema de partidos que responde al modelo de lo que Sartori denomina un pluralismo competitivo. Este es su modelo real. Lo que ocurre es que, vuelta a vuelta, los gobiernos de turno tratan de polarizar artificialmente el sistema. El método en los últimos años es el de las PASO, cuyo objetivo inequívoco fue el de polarizar el país entre Gobierno (peronismo y aliados) y oposición

(radicales y aliados), desplazando y, si fuera posible eliminando, a las fuerzas menores. Sobre todo de la izquierda. El objetivo vuelve a fracasar y Argentina es cada vez más un sistema plural. De allí la importancia de que haya ballottage. Quien resulte presidente necesitará ese 51 por ciento de apoyos que lo defienda de las consecuencias posibles de un Parlamento fragmentado, una Justicia politizada y también dividida y el acoso corporativo. Ese plus de legitimidad que confieren los ballottages es una herramienta indispensable en un sistema que sigue atravesando por una transición difícil. La Constitución del ‘94 instauró el balotaje para obligar a las fuerzas políticas a abrirse, dialogar e incorporar sectores que provengan del 80 por ciento de argentinos que piensan y sienten como independientes. Es un ideal no cumplido de la Constitución y una perspectiva interesante de recuperación de la legitimidad y vigencia social de los partidos.”

Para Analía Del Franco, que lidera la consultora Analogías, “el escenario electoral hoy muestra un final si no abierto en consolidación, con altas chances de ser definido el 25 de octubre con el triunfo de Daniel Scioli. El candidato del FpV presenta una diferencia importante frente al segundo, Mauricio Macri. Pero esa diferencia es ajustada si hablamos de garantizarle un triunfo en primera vuelta. De todas maneras, es hoy el candidato con más altas chances de imponerse tanto en primera vuelta como en el balotaje. El escenario de hace un par de meses, anterior a las PASO, preveía una polarización entre Scioli y Macri. Ese escenario no se dio. Massa mantiene una buena intención de voto y, en cierta forma, obstruye el crecimiento de los candidatos del FpV y Cambiemos”.

Para Hugo Haime, a la cabeza de Haime y Asociados, “hoy no está totalmente clara la situación. Scioli le saca diez puntos de ventaja a Macri, y se ubica apenas por encima de los 40 puntos. Estadísticamente está dentro de los márgenes de error y desde el punto de vista de la campaña aún pueden suceder muchas cosas que hagan subir a Scioli o lo mantengan dentro de límites que dificultan tener claridad sobre si pasa o no los 40 puntos. Estoy convencido de que la situación se va a clarificar la última semana, que es cuando el electorado de las grandes ciudades, que representan el 23 por ciento de los votantes de todo el país, toman sus decisiones. Si hay voto útil a favor de Macri y Scioli no crece, habrá ballottage. Si Macri no logra revertir la leve caída que tuvo, es probable que no lo haya. Pero todo está por verse”.

“El resultado se resolverá ahora –dice Artemio López, titular de la consultora Equis–. Será en primera vuelta. Gana el FpV. No habrá ballottage.”

“Las últimas mediciones aproximan a la hipótesis de triunfo en primera vuelta del FpV –señala Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados–. Sin embargo, aún no podemos confirmar esto como definitivo, debido a que el margen de error de las muestras establece un rango que está en una u otra vereda. Los números, hoy, son muy justos a favor de que no haya ballottage. El FpV está alrededor de 40 por ciento, Macri está un poco por debajo del borde de 30 por ciento y Massa, crece por encima de 20 por ciento, sobre todo en territorio bonaerense.”

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