EL PAíS › LOS ENCUESTADORES ANALIZAN LA ESTRATEGIA Y EL DEBATE DE HOY

En la recta final

Qué le conviene a Scioli y qué a Macri en cuanto a comunicación. Los frutos y los problemas que pueden rendir en el mano a mano a solas y por TV. Las prioridades para el final de una campaña con el final muy abierto.

 Por Raúl Kollmann

A una semana del ballottage, la mayoría de los consultores en campañas electorales coinciden en que Mauricio Macri tiene ventaja, pero que el final está muy abierto porque el Frente para la Victoria viene recortando la distancia. Las oportunidades para Daniel Scioli están en el debate de hoy, en el contrapunto sobre el cambio deseable y, sobre todo, en la campaña hombre a hombre, que tiene más tradición en el FpV. En general, la recomendación para el candidato de Cambiemos es que defienda su ventaja, no corra riesgos y que evite las definiciones, bastante en línea con su estrategia actual. La recomendación para Scioli es insistir en marcar las diferencias, especialmente en materia de empleo y salario, asentándose en la explicación de las políticas que Macri deja entrever.

Página/12 dialogó con siete de los consultores más conocidos y no encontró demasiadas diferencias entre ellos. No hay diagnósticos muy discrepantes.

Para Roberto Bacman, del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), “hasta el momento las diferentes encuestas dejan al descubierto un escenario con ventaja para Macri. Sin embargo, Scioli viene recortando el predominio inicial de Cambiemos y esto le adiciona al escenario un interrogante que lo mantiene abierto. Los indecisos representan alrededor del 10 por ciento y la mayor parte de ellos no votaron ni a Scioli ni a Macri, motivo por el cual su decisión será sustancial. Por lo que ha pasado este año, es muy probable que muchos terminen tomando su decisión los últimos días. Por otra parte se detecta entre un 10 y un 15 por ciento de electores que manifiestan no estar muy seguros de su voto”.

“No hay que perder de vista que los argentinos votaron pensando en la economía en la totalidad de las elecciones presidenciales desde 1989. Y este ballottage no será la excepción. Otro de los factores que puede llegar a jugar un papel fundamental es el debate de hoy. Dependerá de cómo transcurra: si es una simple exposición de ideas sin fuertes contrapuntos, la ventaja será del candidato de Cambiemos. Si la vorágine de la discusión los lleva a la necesidad de especificar los modelos económicos (que obviamente incluye su idea global de país) que subyacen a cada candidato, la ventaja será para Scioli. Los argentinos están preparados para el cambio, pero no para los saltos al vacío. Prefieren navegar por aguas tranquilas y sin sobresaltos. No quieren otra crisis de 2001”.

“Y un párrafo final para la provincia de Buenos Aires. Alguien la llamó la madre de todas las batallas y por trillado este título no deja de ser ilustrativo: representa el 37 por ciento del padrón y el Gran Buenos Aires (Primera y Tercera Sección Electoral) el 60 por ciento del 37. Fue la sintonía fina del resultado del domingo 25 de octubre, allí fue donde se produjo el fenomenal corte de boleta que le permitió a María Eugenia Vidal convertirse en gobernadora; allí fue donde los habitantes de varios municipios decidieron poner en practica en las urnas la renovación generacional y varios barones del conurbano perdieron en sus municipios. En el territorio del Gran Buenos Aires las cosas no están absolutamente definidas. Allí está ganando el FpV y si bien es cierto que la diferencia no es tan grande como de costumbre, también es cierto que el nivel de indecisos es más alto que el promedio nacional, y que por tanto quedan cuestiones cuantitativas por resolver”.

“Creo que la última semana estará signada por el resultado del debate –diagnostica Eduardo Fidanza, de Poliarquía–. El que salga mejor parado se favorecerá. Si Scioli tuviera un éxito resonante, podría cambiar la tendencia que hoy le es desfavorable. Si no hubiera ganador, o éste fuera Macri, entonces las chances del candidato opositor se fortalecerán. Es difícil hacer recomendaciones. La principal para Scioli, no depende de él si no de la actitud del kirchnerismo. Es preciso que el candidato tenga todo el protagonismo y cesen las internas, que día a día lo debilitan. En el caso de Macri, debería conservar el impulso y el brillo que le da saberse primero en las encuestas. Sin embargo, no puede confiarse y menos caer en el triunfalismo. Así como en la primera vuelta se creyó en una cosa y resultó otra, esta vez no puede anticiparse un resultado. Al final, la ponderación de los dos modelos puede llevar a un desenlace mucho más parejo del que hoy proyectan los sondeos. Pero eso dependerá de la calidad de las campañas y de la estrella de los candidatos. En cualquier caso, un proceso democrático apasionante”.

Para Hugo Haime, de Haime y Asociados, “en la última semana los candidatos deben buscar tanto a los indecisos como a ese 10 por ciento que dice que podrían a votar a uno u a otro candidato, los que están dudosos, los denominados swingers. Los swingers dudan, entre los dos y hay que darles razones para votarlos, los indecisos están poco interesados en la política y en las campañas. Las campaña de los dos debe mover emociones, sobre todo la de Scioli, que necesita convencer y emocionar con que él también es cambio y no mera continuidad. No le alcanza con decir que él no es Cristina, debe diferenciarse proponiendo nuevas políticas, nuevos derechos. De como sea su performance en el debate dependerá su posibilidad de convencer a los electores que podrían votarlo si les demuestra que es un cambio seguro y el de Macri es un cambio con riesgo. En el caso de Macri, si no comete ningún error en el debate debería seguir con el mismo tono de la campaña actual tratando de mostrar que es un cambio para todos y no solo para un sector”.

“La última semana tiene dos objetivos muy distintos para los dos candidatos –analiza Federico Aurelio, de Aresco–. Macri seguramente va a pretender no involucrarse en ninguna discusión que pueda alterar la diferencia que tiene en la tendencia electoral. Las diferencias en un ballottage se pueden acortar rápidamente dado que cada movimiento de puntos de un candidato vale doble. En síntesis, va a pretender hacer la famosa plancha que plantea en las campañas electorales quien lidera la intención de voto y se aproxima el comicio electoral. Scioli por el contrario debe arriesgar con ideas y estrategias electorales que puedan generar el replanteo de su no votante a evaluar su oferta electoral. Dado el bajo porcentaje de indecisos, el principal movimiento que debe conseguir en esta semana es que los electores que hoy piensan votar a Macri pero que no están del todo convencidos y evalúan como válida la candidatura de DS, por distintos factores modifiquen su voto. Sin duda la última semana viene precedida por la amplísima expectativa del debate electoral. Si bien la mayoría de los votantes consideran que no van a modificar su voto, con que algunos de los que manifiestan que pueden reevaluar su voto así lo hicieran por el debate o por algún otro hecho de campaña, se modificará el panorama electoral”.

“El ballottage dio sus primeros pasos bajo un clima anímico favorable a Cambiemos –afirma Ignacio Ramírez, de Ibarómetro–. La fuerza que encabeza Macri, al conseguir lo inesperado, aquello que el realismo electoral descartaba, configuró una narrativa épica, registro que habitualmente estaba del lado del kirchnerismo. El resultado sigue abierto pero Cambiemos está dominando el partido. En relación a las campañas, debe considerarse que un ballottage simplifica los contornos de la competencia, haciéndola estructuralmente antagónica, binaria y dramática. Hoy asistimos a una competencia de encuadres del ballottage, es decir una pelea por definir el significado de lo que está en juego, el sentido de la elección. ¿Se trata de la elección entre dos estilo distintos? ¿Se trata de la elección entre inercia oficialista o refrescante alternancia? ¿O más bien se trata de la elección entre dos modelos de país con fuertes divergencias en materia del rol del Estado, política exterior y agenda sociolaboral y productiva? El gran éxito del PRO, por el momento, radicó en instalar la pelea en el terreno de las formas –donde tiene una clara ventaja– expandiendo la noción según la cual no hay grandes diferencias de fondo. En lo que queda de campaña, veremos si Scioli consigue o no modificar los términos y el lenguaje de la pelea y desde allí, revertir el clima”.

Analía Del Franco, de Analogías, señala que “el primer paso de esta última semana es el debate el cual ha tomado altísimo volumen y generado mucha expectativas en especial para la campaña de Scioli y para los indecisos. En su imaginario este debate podría ser la herramienta clave para su definición. Los indecisos actuales parecen no tenerla fácil. Ya votaron dos veces por algún candidato, en su mayoría al Frente Una, y ahora la elección es sobre el que consideren menos malo. El esquema mental probablemente sea también el de optar por el más parecido a lo que votó anteriormente. Y en este punto está la disyuntiva, Macri se acerca más a su ideal por ser opositor y Scioli por el tipo de cambio que propone. También están los que dicen hoy que votarían en blanco, en este grupo se concentran preferentemente votantes del FIT, los más ideológicos. Es un grupo vulnerable para escuchar a los candidatos durante esta semana. La campaña de Cambiemos probablemente mantendrá su fórmula del último mes, Más a la defensiva que a la ofensiva. La campaña del FpV, que a partir de las elecciones generales se muestra más activa y con mayor nivel de reacciones espontáneas por parte de sus votantes, tendrá que sostenerse privilegiando la diferenciación con Macri”.

“La ultima semana es para tirar todos los cartuchos –señala sin dobleces Ricardo Rouvier, titular de Rouvier y Asociados–. Scioli asoma ahora más candidato que antes y Macri está cómodo con la ventaja que lleva. El candidato del FpV deberá mantener el contraste con su oponente, y plantearle a la sociedad los perjuicios por votar a Macri. Este seguirá flotando sin hacer muchas olas o enredarse en su propio discurso. Llegó el momento de que estén solos frente a frente. Scioli debe seguir haciendo lo que hace y ruega que no aparezca alguna interna inesperada. Macri espera que pase el tiempo rápido para llegar al ballottage”.

Por último, Manuel Mora y Araujo de Ipsos-Mora y Araujo hace una exhortación: “Recomiendo a todos los argentinos estar tranquilos. Ningún resultado va a cambiar el curso de la historia. Es más, los cambios más relevantes ya ocurrieron el 25 de octubre. Mi recomendación a Scioli es ganar la calle, consolidar su ventaja comparativa en generar simpatía y confianza personal; la campaña mediática no es todo. Su modelo de país es atractivo, tiene que enunciarlo en lenguaje coloquial. A Macri, le diría que debe aprender de Vidal, que también ganó en el plano del contacto personal con la gente. Además de su trasfondo empresarial fue presidente de Boca, que lo ponga en valor. A ambos: la campaña de hostigamiento al adversario no rinde. En el debate, muéstrense humanos; en este ring no se gana sumando golpes sino exhibiendo gestos de respeto al adversario”.

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