SOCIEDAD › SENTENCIARON A 29 AñOS AL PIPI GARZóN, POR EL SECUESTRO Y ASESINATO COMETIDO EN JULIO DE 2002

Fuerte condena por el crimen de Diego Peralta

El Pipi Garzón, condenado a 29 años, era el único que se mantenía prófugo en la causa. En el juicio también estuvieron presentes y fueron condenados los demás integrantes de la banda que secuestró al chico en El Jagüel. La madre avanza contra un juez y la Bonaerense.

 Por Carlos Rodríguez

“Me subestimaron como mujer y como madre, pero los voy a poner a todos atrás de las rejas.” Emilse Silva, la mamá de Diego Peralta, el chico de 17 años asesinado en julio de 2002 en El Jagüel, se manifestó “conforme” con la pena de 29 años de prisión que le aplicaron ayer a Carlos Ramón “El Pipi” Garzón, uno de los autores materiales del secuestro y posterior homicidio del adolescente. Garzón, que estuvo prófugo y fue detenido en Paraguay, es el octavo condenado por este caso, pero la mamá de Peralta anunció que va “por más”, en alusión al jury de enjuiciamiento que pedirá para el juez federal de Lomas de Zamora Carlos Ferreiro Pella, que tuvo a su cargo la instrucción del caso, y que se investigue a todos los jefes policiales que participaron en la pesquisa (ver nota aparte). Ayer, en el cierre del segundo juicio oral por el caso Peralta, hubo nuevas condenas para otros seis integrantes de la banda, sancionados en diciembre de 2007 por el secuestro seguido de muerte y ayer por el robo previo de un automóvil que fue utilizado en el hecho principal.

En la sala de audiencias, además del Pipi Garzón, estuvieron presentes Julio César Rotella, David “Chaca” Pereyra, Rosa Pistillo, Marcelo “Chelo” Cejas y Enrique Báez, todos condenados con anterioridad a cadena perpetua, y Lauro Shimabukuru, que en diciembre de 2007 recibió una pena de diez años de prisión. Sólo estuvo ausente José Pablo García, condenado a cinco años de prisión. Ayer, Rotella, Pereyra, Pistillo y Báez recibieron una nueva condena a ocho años, esta vez por el robo de un Volkswagen Senda rojo que fue utilizado en el secuestro de Peralta y luego incendiado para borrar pruebas. Lauro Shimabukuru recibió una pena de seis años de prisión por ese robo, mientras que Cejas tuvo una sanción menor, de tres años.

En la sede del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, en varias ocasiones hubo cruces entre algunos de los imputados presentes y el abogado José Luis Ferrari, que representa a Luis y Emilse Peralta, los padres del chico asesinado. “Vos estás enojado, pero yo estoy más enojado que vos”, le dijo, en medio de su alegato, el abogado querellante, luego de observar que Rotella, que lucía una camiseta de la Selección argentina de fútbol con el nombre de Pastore en la espalda, hacía gestos y dejaba escapar algunos insultos, en voz baja, que molestaron al letrado.

Otro punto de conflicto fue la presencia de Cejas, que pidió seguir la audiencia desde una habitación contigua y se negó a un careo con el resto de la banda que integró. El imputado fue quien, con su confesión, permitió la detención de todos y el esclarecimiento del hecho, motivo por el cual cumple su condena en una dependencia de la Prefectura, porque su vida “corre peligro”. Por esa razón, el tribunal impidió que se tomaran imágenes de Cejas, en la única vez que se asomó por una puerta lateral para hacer su alegato, durante el cual se limitó a pedirles “perdón” a los padres de Peralta y a solicitar “resguardo” para su persona.

A Pipi Garzón lo condenaron a 29 años de prisión por robo de automotor en concurso real con secuestro extorsivo y homicidio triplemente calificado por “ensañamiento y alevosía, por haber sido cometido en poblado y en banda, con la participación de más de dos personas”. El fallo, cuyos fundamentos se conocerán recién el 6 de diciembre próximo, fue votado en forma unánime por los jueces Joaquín Carlos Ruggero, Mario Gabriel Reynaldi y Héctor Carlos Acuña. Cuando se leyó la sanción para Pipi, el público asistente estalló en gritos y cánticos. También aplaudieron, en forma irónica, algunos de los imputados. Garzón se fue de la sala discutiendo con el público: “Ustedes apoyan la condena a un inocente”, dijo. Para Pipi, el fiscal Horacio Galdós había pedido una pena de 37 años y seis meses de prisión.

“Estoy conforme con el fallo, pero les recuerdo que yo luché, caminé y no bajé nunca los brazos. Esto es muy duro para mí. Todos los días muero y vuelvo a renacer. En estos momentos, es mi hijo el que habla por mí. Es su voz la que están escuchando, pidiendo justicia”, dijo Emilse Silva, la mamá de Diego Peralta, apenas terminó la audiencia. “Pero las cosas no quedan acá, ahora voy por más. Quiero al juez (Carlos) Ferreira Pella y quiero a toda la ‘Brigada Antisecuestro’ de la Policía Bonaerense, así, entre comillas.” La mamá del chico asesinado dijo que ya no pide, como lo hizo al principio, la pena de muerte para los culpables.

“Al principio, por el dolor que sentía, quería la pena de muerte, pero me di cuenta de que nadie tiene el derecho de quitarle la vida a nadie. Ellos me quitaron la vida de mi hijo, pero yo no puedo pedir lo mismo. Lo que quiero es que no salgan nunca más de la cárcel.” Durante la audiencia se relató, una vez más, la odisea vivida por el joven Peralta, desde su secuestro, el 5 de julio de 2002, en la localidad bonaerense de El Jagüel, donde vivía con su familia, hasta la aparición de su cuerpo en una tosquera de Ezpeleta, el 12 de agosto.

De acuerdo con el relato de Cejas, los autores materiales del crimen fueron Garzón, Pereyra y Rotella. Lo mataron a cuchilladas, en la espalda y en el cuello. La muerte se habría producido tres días después del secuestro, no obstante lo cual siguieron reclamando el pago del rescate. Cobraron 9 mil pesos y 2000 dólares. Le habían asegurado a la familia, por vía telefónica, que Diego seguía con vida.

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Carlos Ramón “El Pipi” Garzón fue condenado como uno de los autores materiales del secuestro y homicidio.
Imagen: Rafael Yohai
 
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