SOCIEDAD › INSóLITO “PERDóN” POR UN TRIPLE FEMICIDIO

El sello de la violencia

Una joven que sufrió el crimen de su hija de 6 años, de su hermana y de su abuela por el cual fue detenido su ex pareja, dijo que lo perdonó, que espera un hijo de él y pidió que en el juicio que comienza el jueves próximo no lo condenen porque al momento del hecho “estaba poseído”. No obstante, un funcionario del Ministerio de Justicia de la Nación, que asiste psicológicamente a las familias de las mujeres, dijo que la joven es también una “víctima” y que fue “captada” para beneficiar al imputado y “desviar el eje” del debate.

El triple crimen se registró el 27 de agosto del año pasado en una casa de Uruguay 633, de la localidad bonaerense de Benavídez, partido de Tigre, cuando Juan Carlos Cardozo (25) fue a buscar a su ex mujer Romina Martínez (27), quien lo había abandonado una semana antes y se había llevado con ella a la hija de ambos, de 3 años.

Cardozo no encontró a Romina en la vivienda y descargó su furia contra las tres familiares de ella: primero asesinó de varias puñaladas a la abuela de la chica, Nilda Ludovica Ham (76); luego a la hija, Marisol (6), y finalmente a la hermana, María Florencia Martínez (15), quien no se encontraba inicialmente en la casa y pasó por allí para darle remedios a la anciana.

El jueves a las 10, Cardozo comenzará a ser juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Isidro, ante el cual declararán 31 testigos en un debate en el que intervendrá el fiscal Ricardo Juan.

Romina, que cuando ocurrió el hecho estaba viviendo con sus padres en la casa de al lado de donde se produjeron los crímenes, aseguró que tiene una relación con Cardozo y está embarazada de tres meses. “Para mí no fue él, no lo hizo porque él quiso, algo se apoderó de él y usó su cuerpo”, sostuvo la joven, quien se encargó de remarcar: “No lo tengo que perdonar porque no fue él”.

“El me decía que no sabe qué pasó, no sabe cómo fue a parar ahí, hay imágenes que recuerda y otras no. Pero no creo que un fiscal o un juez entiendan lo que le pasó, fue algo sobrenatural o algo que se apoderó de él en ese momento”, insistió. “La gente debe pensar que yo soy la peor basura, pero yo no busco la aprobación de nadie ni que nadie me entienda. Culpa no tengo, y si tengo culpa de algo es de no haber estado ese día ahí para impedir algo”, dijo la joven.

El padre de Romina, Juan Pedro Martínez, dijo que espera que “se haga justicia” y, enterado de las afirmaciones de la chica, consideró que “tomó un rumbo equivocado” luego de que junto a su esposa, Angélica, la ayudaran a recuperarse de adicciones. Según Martínez, su hija denunció al menos tres veces a su ex pareja por maltratos y amenazas.

Alberto Linares, coordinador de Victimología del Ministerio de Justicia de la Nación, explicó que “la chica también es una víctima a la que el imputado desequilibró cuando mató a su hija, su hermana y su abuela”. “Hace unos meses se fue a vivir a la casa de su suegra. Yo creo que la están manipulando, que están tratando de desviar el eje, no creo que lo haya perdonado porque ella se salvó de que no la matara porque no estaba en la casa de la abuela”, aseguró Linares.

El caso de Romina Martínez tiene similitudes con el de Edith Casas, una joven santacruceña que se casó con un hombre condenado por el crimen de su hermana gemela, pero que sería inocente según un reciente juicio oral por el asesinato.

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