SOCIEDAD › OPINION

Una agenda con muchas asignaturas pendientes

 Por Mariana Carbajal

Cada vez que llega el 8 de marzo se multiplican los actos convocados por organismos oficiales para celebrar el Día Internacional de la Mujer. El eje, mayoritariamente, se pone en sensibilizar a la sociedad sobre la extendida problemática de la violencia machista, tal vez la violación de los derechos humanos de las humanas más frecuente y más silenciada en el país. Pero el entusiasmo por desnaturalizar la violencia de género se va apagando a medida que transcurre el mes. Llega abril y el tema queda –-generalmente– archivado otra vez. Y la violencia machista persiste, sin que se implemente una política integral para prevenirla y combatirla. “La temática de la violencia contra las mujeres se aborda de manera desarticulada y fragmentada”, alertó la Fundación de Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), que dirige Mabel Bianco, en un reciente informe titulado “Violencia contra las mujeres y VIH en el Mercosur. La situación de la Argentina”. El trabajo también señala otros dos grandes obstáculos: la ausencia de una ley específica –hay un proyecto con media sanción del Senado que debería tratar en forma inmediata la Cámara de Diputados– y la existencia de organismos gubernamentales para los temas de las mujeres, como el Consejo Nacional de la Mujer, “débiles política, técnica y presupuestariamente”.

Un ejemplo concreto de que las palabras que se enuncian cada 8 de marzo se suelen esfumar poco después fue la aprobación en la Cámara de Diputados, un año atrás, el 12 de marzo, de la llamada Agenda de Género Período 2008-2010, que incluye una serie de proyectos tendientes a garantizar los derechos fundamentales de las mujeres y el principio de igualdad real de derechos, oportunidades y de trato entre varones y mujeres.

Se aprobó con 196 votos por la afirmativa, seis abstenciones y la presencia de numerosas mujeres y organizaciones comprometidas con los derechos de las mujeres. De los 36 puntos contemplados, sólo se aprobaron dos, a lo largo de 2008: una modificación al Código Civil en relación con la edad mínima para contraer matrimonio, de modo de igualar la situación de hombres y mujeres, y la ampliación de los supuestos en los que los jueces pueden determinar el cumplimiento de la pena bajo la modalidad de prisión domiciliaria en los casos de mujeres con hijos menores de cinco años o discapacitados. Nada más.

Además del problema de la violencia machista, son muchas las asignaturas pendientes para mejorar la vida de las mujeres en el país: garantizar anticonceptivos gratuitos en todos los hospitales, guarderías públicas para que mujeres y varones puedan dejar sus hijos pequeños mientras trabajan, iguales salarios por igual trabajo que los hombres, una ley que despenalice el aborto, el combate sostenido a las mafias de traficantes de mujeres para la explotación sexual, etc, etc, etc. Ojalá que esta vez los compromisos políticos que se asumen públicamente no se desvanezcan al caer la hoja del almanaque.

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