19:06 › "BAJO CIERTAS CONDICIONES"

La oposición libia acepta negociar con Khadafi

Los rebeldes anunciaron que están dispuestos a negociar, en una jornada en que los combates más mportantes se centraron en el puerto petrolero de Brega, al este del país. La OTAN, por su parte, reiteró que "no armará a los insurgentes".

Los combates entre rebeldes y leales comenzaron hace casi dos meses, luego de que el Ejército reprimiera las manifestaciones que exigían un cambio en el régimen que lleva 41 años en el poder. Las fuerzas leales a Muammar Kaddafi doblegaron a los insurgentes, pero el apoyo aéreo de la OTAN permitió a la oposición recuperar terrenos y dominar el este del país, y convertir a la mediterránea Bengazi como bastión. "Aceptamos un alto el fuego con la condición de que las brigadas de Kaddafi se retiren de las ciudades y de sus alrededores para dar libertad al pueblo libio a elegir, y el mundo verá que elegirán la libertad", afirmó el presidente del "gobierno" rebelde, Mustafa Abdul-Jal, durante una conferencia de prensa junto con el enviado especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a Trípoli, Abdelilah Al-Khatib.

La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó bombardeos internacionales en el país noafricano exigió a Kaddafi y a los rebeldes un alto el fuego inmediato. "Nuestra meta es liberar a Libia y tener soberanía sobre todo el país, inclusive su capital en Trípoli, el bastión de Kaddafi", advirtió Jalil. Los dirigentes rebeldes, a su vez, reconocieron que están "implementando una nueva táctica para evitar que los niños y los adolescentes participen del conflicto. No queremos que mueran más chicos. La guerra no es un juego. Estas son las órdenes del consejo militar", dijo un ex soldado de Khadafi pasado a las filas rebeldes en Ajdabiya.

Mientras tanto, los combates en Brega, a 800 kilómetros al este de la capital, se reanudaron por la madrugada, luego de que tropas de Kaddafi hicieran retroceder a los insurgentes en los últimos tres días con una imparable contraofensiva. En medio de los reclamos rebeldes a Occidente, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, afirmó que necesitan más entrenamiento que armas, y que si alguien los arma, debería ser otro país, no Estados Unidos. El ministro de Defensa francés, Gerard Longuet, por su parte, ratificó que la resolusión de la ONU no contempla que las tropas de la coalición le entreguen armas a los insurgentes, cosa que ya había adelantado Anders Fogh Rasmussen, el secretario general de la OTAN, que ayer asumió el comando total de las operaciones.

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