UNIVERSIDAD › OPINION

Cambiemos la educación

 Por Washington Uranga

El ministro de Educación, Esteban Bullrich, sostiene ante quien lo quiera escuchar que el gobierno de Mauricio Macri no tiene previsto reducir el presupuesto educativo ni tomar medidas que afecten a la educación pública y a las universidades. Insiste en “mejorar la calidad educativa”. Sin embargo, no es ésta la percepción que tienen muchos de los actores involucrados en la educación a la luz de las medidas adoptadas por la alianza Cambiemos. La impresionante marcha de la comunidad universitaria la semana anterior sirvió para que el gobierno mejorara la oferta salarial a los docentes, pero se siguen desconociendo otros temas no menos importantes y que están vinculados a la contribución que las universidades públicas hacen a la sociedad y que también necesitan aportes del presupuesto del Estado.

Pero más allá de este tema es primordial dar una mirada a lo que está aconteciendo con los programas que dependen de la cartera educativa. Como también sucede en otras áreas de las políticas públicas, bajo el pretexto de “federalizar” el Estado nacional se desprende de responsabilidades educativas solicitando a cada jurisdicción que se haga cargo de la gestión y para ello le traslada partidas presupuestarias. Con menos tareas a su cargo, el Ministerio de Educación nacional precisa menos recursos humanos y transfiere también futuros conflictos a las jurisdicciones provinciales. Los sindicatos intentaron, sin éxito, evitar la “provincialización”. Los traslados de fondos a las provincias son, por otra parte, una manera de cooptar voluntades aunque nadie toma medidas para garantizar que las prestaciones que se “federalizan” se van a efectivizar y que los fondos enviados serán utilizados en educación y no con otros fines. Esto a pesar de que las partidas se giran después que las provincias presentan sus planes. Otros se preguntan si esta “generosidad” actual no es el camino para, en el futuro, obligar a las provincias a hacer frente a estos compromisos con presupuesto propio.

Lo cierto también es que la educación, donde existe un alto índice de sindicalización de los trabajadores, ha sido uno de los frentes que más resistió la catarata de despidos lanzada desde el oficialismo. También por eso gran parte de los programas que venían de la gestión anterior continúan ahora, pero a todos se les impone un cambio de perspectiva no solo ideológica sino pedagógica, hay otras referencias, otras bibliografías y distintos énfasis.

Los programas que atendían actividades extra escolares y fuera del currícula son los más afectados. Es el caso del CAJ (Centro de Actividades Juveniles) y del CAI (Centro de Actividades Infantiles). Ambos fueron transferidos a las provincias y cada una de ellas determinará como continúan. Los presupuestos de estos programas estuvieron destinados mayormente a fomentar acciones ligadas a la educación popular, talleres de arte, de radio y algunas actividades deportivas. Varias provincias ya anunciaron que, en adelante, los fondos serán dedicados prioritariamente a reforzar la enseñanza de idiomas. El programa de Radios Escolares, que funcionaba en esta órbita, está paralizado. Algo similar ocurre con el programa de orquestas infantiles y juveniles cuyo histórico director, Claudio Espector, fue despedido.

El ministro Bullrich afirma que el Plan Fines, de terminalidad educativa, “va a seguir” y rescata la importancia de lo hecho que queda en evidencia con el número de aproximadamente 700 mil graduados. Denuncia, no obstante, que “en algunas provincias se nombró como docentes a gente que no tenía ese título”. En el Fines también se están transfiriendo los fondos a las provincias –que siempre estuvieron a cargo de extender los títulos primarios y secundarios– pero sin una propuesta nacional que impulse el desarrollo del plan y que garantice la marcha del mismo bajo la coordinación del Estado nacional.

Como parte del cambio de orientación del actual gobierno en el Fines se ha decidido darle prioridad a las escuelas, relegando la oferta educativa que se hacía a través de organizaciones sociales que, en los últimos años, permitieron el más fácil acceso de personas de bajos recursos y sectores populares que estaban fuera de la educación formal. Son precisamente estas organizaciones sociales las que están ubicadas territorialmente en zonas en las que habita la mayoría de la población a la que está prioritariamente dirigido el programa. Tanto esto como la revisión de los convenios que el Ministerio de Educación nacional tenía con las universidades públicas para concretar el Fines pueden resultar un duro revés para los objetivos del programa. El ministerio ya le adelantó a algunas universidades del conurbano que dejarán de ser sedes del Fines.

El recorte presupuestario también afectó el programa de Turismo Educativo por el cual gran cantidad de niños de todas las provincias viajaban por el país, especialmente a Embalse (Córdoba) y Chapadmalal (Mar del Plata). Ese programa está frenado actualmente y tampoco se asegura que haya fondos para trasladar a niños y jóvenes a Tecnópolis si es que finalmente se concreta su reapertura.

Nuestra Escuela es un programa de formación continua de docentes que tiene la particularidad de haber sido consensuado a través de la negociación paritaria con los cinco sindicatos nacionales. A través del mismo los docentes de los diferentes niveles tenían posibilidad de realizar cursos gratuitos de muy diversas temáticas en los propios sindicatos, en universidades o en otras instituciones. Actualmente se están concluyendo los cursos que estaban programados pero no hay nuevas ofertas, si bien las autoridades del Ministerio aseguran que le darán continuidad.

La Dirección Nacional de Políticas Socio Educativas (DNPS) desde siempre tuvo a su cargo la adquisición de libros destinados a las bibliotecas escolares. Fuentes gremiales sostienen que esta iniciativa está en riesgo y, en el caso de continuar, se reducirían fuertemente los volúmenes de inversión con esta finalidad. El temor radica en que el proceso de selección y adquisición de estos materiales lleva muchos meses y no está ni siquiera iniciado. La compra de libros incluía textos para los alumnos, lectura complementaria y de referencia y material para docentes.

Según el ministro Bullrich, el programa Conectar Igualdad por el cual se entregan netbooks y que ha sido una política insignia de la administración anterior, tiene asegurada su continuidad a pesar de los despidos de personal que se produjeron en su sede central en Buenos aires. Se sabe que el Anses ya inició la compra de equipos para este año. El ministro habló también de la creación de “centros de innovación” para que los estudiantes de nivel secundario tengan acceso a la tecnología. Según el funcionario se están dando pasos para mejorar la conectividad de las escuelas –se pretende alcanzar al 90% de los establecimientos conectados a fines de 2017–, para garantizar la reparación de los equipos dañados, incorporar tabletas e impresoras 3D. Admite que “se está redefiniendo el equipo de contenidos y se busca una visión más federal”. Sin embargo, no habría que descartar que parte de la gestión de Conectar Igualdad pase a manos de organizaciones no gubernamentales o a organismos privados.

El Programa Nacional Itinerante de Educación, Arte y Cultura que recorría el país con tres camiones equipados con aulas móviles y llevaba espectáculos de arte, talleres culturales y educativos, ferias y fiestas populares, fue directamente cerrado.

Un capítulo aparte merecerían los tres canales (Encuentro, Paka Paka y DxTV) que antes dependían del Ministerio de Educación y ahora forman parte del mutimedios público que controla Hernán Lombardi. Todos los contenidos están siendo revisados para “desideologizarlos”, dicen en el gobierno de Cambiemos.

Mientras tanto, y aunque todas las fuentes oficiales lo nieguen, sobre las universidades públicas sigue sobrevolando el fantasma del arancelamiento.

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Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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