Quizá el malentendido surja de asimilar lo “personal” con lo “individual”.
En marzo y en su baqueteada libreta de las ideas había reseñado: "Hace dos meses tengo un hongo en la uña de mi pulgar izquierdo.
Esta reflexión procura abordar el tema de los chalecos amarillos y el movimiento feminista en términos de vanguardias políticas como no se veían en décadas.
La ruta que conducía a Laguna de los Patos, un pueblo ferroviario cercano a la capital, estaba húmeda y llena de baches.
Lo conocí mientras caminábamos por la calle Corrientes que es lo mismo que decir que nos conocimos en casa.
Me despierto a 14.000 kilómetros de distancia de mi país. Abro la cortina y la claridad bate en mi cara. Un día más.
En reiteradas oportunidades recurrí a Página/12 para dar a conocer algunos de los datos que obteníamos en el Programa las Víctimas contra las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos
Alexis jugaba el jueves pasado en la casa de un vecino, frente a su casa en zona oeste.
Desde Barcelona
Empezamos mal. Esa mañana el despertador sonó quince minutos más tarde. Sé que no hay manera de que eso pase sin una mano humana que lo programe, pero pasó. Salí volando a meterme bajo la ducha.
Para llegar a lo que es hoy, a cinco años de su fallecimiento, una obra inmensa en la que hablan, y escriben, como en un extendido palimpsesto, múltiples voces soterradas, superpuestas, argentinas,
Se despertó con los ojos mojados y tuvo de nuevo esa puntada en el pecho. Por un momento, María creyó escuchar la voz del Tony. Pero no.
La Comisión contra la Tortura de las Naciones Unidas ha determinado que las pistolas Taser equivalen a instrumentos de tortura. Causan grandes dolores a quienes reciben sus descargas.
Ah, las fiestas. Felices fiestas. Nos vemos en las fiestas. Qué lindas fiestas.
Diciembre 1818.
I.
Si los chalecos amarillos ocuparan las calles de Buenos Aires y no las de París, probablemente se confundirían con el paisaje, se disolverían en manchones propios de un Renoir.
A Abbas Fahdel El relato del mercado precede a la escritura.
El pibe chorro se asomó al local del comercio más exclusivo del balneario. Comprobó que el guardia estaba distraído conversando con uno de los repositores.
A quienes estaban en 4ºB de La Pompeya en 1990.