ECONOMíA › EL BANCO CENTRAL LLEGO A UN NUEVO MAXIMO DE ACUMULACION DE DIVISAS Y LA PERSPECTIVA ES QUE SIGA SUBIENDO

Reservas record, sin la catástrofe anunciada

El BCRA elevó su nivel de reservas a 50.604 millones de dólares. Es la cifra más alta en la historia del país. La suba se produjo aunque se usaron casi 3000 millones para pagar deuda, pese a las advertencias de economistas y de parte de la oposición.

 Por Cristian Carrillo

El volumen de reservas en poder del Banco Central alcanzó un nuevo record histórico, al llegar a 50.604 millones de dólares. El máximo anterior había sido el 27 de marzo de 2008, con 50.517 millones, al comienzo del conflicto con las corporaciones agropecuarias por las retenciones móviles. La flamante marca se obtuvo a partir de otra intervención compradora de la autoridad monetaria, que se alzó ayer con 100 millones de dólares para contrarrestar otra fuerte liquidación de divisas del sector exportador de granos. La estrategia oficial es acelerar la acumulación de reservas, ya sea para futuros pagos de deuda como para contar con espalda suficiente que despeje incertidumbres locales en caso de que la crisis financiera europea se siga extendiendo. Este resultado se contrapone con algunos de los argumentos que desde el arco opositor se vertieron en el verano cuando se discutió el uso de reservas para el pago de vencimientos de deuda.

En las últimas semanas, el Central intensificó su política de acumulación de reservas, a partir de un contexto más favorable. La mejora en los precios de los granos coincidió con la llegada de la cosecha gruesa, lo cual motivó que el sector cerealero y oleaginoso comenzara a volcar significativos volúmenes de divisas en la plaza cambiaria. Esto pudo verificarse en el crecimiento del monto negociado y, principalmente, en la posición compradora del BCRA. El Central adquirió la semana pasada 262 millones de dólares, siendo la mayor intervención compradora en la historia de la entidad. Ayer sumó otros 100 millones, que le permitieron alcanzar un nuevo máximo histórico sin generar tensiones en la plaza cambiaria.

La intención es continuar acelerando las compras, mientras continúe este contexto de sobreoferta de los exportadores, el cual, estiman desde el Central, seguirá “un par de semanas”. En el sector calculan que restan ingresar unos 10 mil millones de dólares. Contar con un volumen de recursos abultado implica una fortaleza adicional en caso de que la crisis internacional, ahora con epicentro en Europa, arribe con sus distorsiones a la región, presionando a una salida de capitales. En el mercado local actualmente la tendencia es otra: la fuga de divisas se está moderando, y eso también ayuda al objetivo del Banco Central. Al margen de ese objetivo precautorio, la acumulación responde también a la necesidad de aglutinar fondos para hacer frente a próximos vencimientos de deuda. El más importante es en agosto, por cerca de 2300 millones de dólares en capital e intereses del Boden 2012. Ese vencimiento está contemplado en el Fondo de Desendeudamiento.

La creación de ese instrumento provocó una andanada de críticas de la oposición. Entre los argumentos que se esgrimieron entonces se destaca una supuesta destrucción del respaldo del Central y una debilidad que esa situación provocaría al país. Los ex directivos del Central Javier González Fraga, Alfonso Prat Gay y Hernán Lacunza coincidieron en señalar que el uso de reservas para pagar deuda tendría un “efecto monetario inflacionario y devaluatorio” sobre el peso argentino. “Usar reservas es igual a emitir”, sostuvo Prat Gay. Esta idea fue esgrimida por varios senadores y diputados durante el debate en el Congreso. La senadora Hilda “Chiche” Duhalde recalcó que “todos los economistas que expusieron en las consultas coincidieron que el uso de las reservas generará inflación”.

Sin embargo, el Central afrontó estos vencimientos de manera gradual sin que esa situación afectará el nivel de precios. De hecho, independientemente de la medición que se tome, la inflación está evidenciando signos de desaceleración.

También se apuntó a un menor respaldo de la base monetaria, lo cual iba a derivar en tensiones cambiarias. En esa línea se ubicó el senador radical por Chubut Mario Cimadevilla, quien criticó “el aumento indiscriminado del gasto público”. Por su parte, su correligionario Nito Artaza sostuvo que la medida “cierra el círculo de los que han estafado a los argentinos”. Paradójicamente, se defendía en simultáneo el carácter de “prestamista de última instancia” de la entidad. Esto significa, la posibilidad de que el Central asista a los bancos en caso de iliquidez. “Definimos un monto de pasivos que queremos proteger para que el Central sea prestamista de última instancia”, dijo la radical Laura Montero.

Las consideraciones fueron de lo más variopintas, y muchas alertaban del riesgo de la implementación del decreto para crear el Fondo. Quien enarboló esa bandera fue el ex presidente del Central Martín Redrado, que se negó a dejar su cargo tras resistirse a liberar los fondos. “Consulten con los abogados del Banco en Nueva York, para evitar eventuales embargos”, amenazó Redrado. El “golden boy” denunció que supuestamente el Gobierno intentó utilizar las reservas “para comprar Repsol YPF, pagar al Club de París y colocar títulos compulsivos al sistema financiero”. Lo cierto es que el propio Redrado dio el visto bueno a la iniciativa de abonar lo adeudado a esos países acreedores del Club de París utilizando el stock de reservas excedentes.

Hubo quienes contraargumentaron la propuesta oficial de forzar, a partir de ese guiño a los mercados, una caída en la tasa de interés. “Esto es una trampa. No es cierto que vaya a bajar la tasa de interés. Para que baje y el sector productivo pueda acceder a préstamos razonables hace falta credibilidad”, sostuvo la senadora Sonia Escudero, del PJ disidente. Por su parte, Ana María Corradi de Beltrán, del Movimiento Santiago Viable, agregó: “Estamos en default y esto es lo que nos impidió instalarnos en un mercado de financiamiento a tasas razonables”. Lo cierto es que desde el anuncio del Fondea, el riesgo país se redujo considerablemente y, junto al canje de deuda, el país dejó de tener calificación de default.

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Los economistas Alfonso Prat Gay y Javier González Fraga dijeron en el verano que usar las reservas sería inflacionario y devaluatorio.
Imagen: EFE
 
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