ECONOMíA › EL PLAN FENIX DEBATIO LA POSIBILIDAD DE IMPULSAR UNA REFORMA TRIBUTARIA

Reflexión sobre una asignatura pendiente

Los especialistas analizaron las resistencias que genera la modificación de impuestos y plantearon la necesidad de debatir con los actores sociales involucrados para que todos puedan participar, emulando el proceso de la ley de medios.

 Por Sebastián Premici

Jorge Gaggero, Francisco Eggers, José Nun, Luis Fernández y Alejandro Grimson participaron del debate.
Imagen: Arnaldo Pampillón.

“El único gil que paga impuestos soy yo”; “Yo pago y no sé a dónde van mis impuestos”; “Seguro que con esta plata aumenta la corrupción”. Cualquier intento de realizar una reforma tributaria integral requeriría primero una batalla ideológica (y política) para que los distintos actores sociales entiendan por qué una sociedad debe pagar impuestos y quiénes deberían ser los más beneficiados dentro del sistema tributario. Este fue uno de los principales temas de debate en la presentación de los dos últimos números de la revista del Plan Fénix (Voces del Fénix), que tuvo como eje central las implicancias de una reforma tributaria. El encuentro fue realizado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Estuvo moderado por Jorge Gaggero, miembro del Plan Fénix, y contó con las exposiciones de Alejandro Grimson, profesor de la Unsam; José Nun, ex secretario de Cultura; Francisco Eggers (UNLP) y Luis Fernández (UBA). La apertura fue de Abraham Gak (Fénix).

Conceptos como cambio cultural, soberanía, combate a las grandes corporaciones y reforma de la Constitución nacional formaron parte de un combo que pretendió identificar a los actores más interesados en avanzar en una posible reforma y aquellos que pretenden mantener el actual statu quo tributario. “Algo que cambió en los últimos años es la posibilidad de discutir sobre nuestra soberanía. Se ha dado un cambio cultural en los últimos años que permite dar este debate. Y no se puede hablar de democracia sin soberanía nacional”, sostuvo Grimson. Estaba hablando de la recuperación de YPF, la autonomía en la producción de hidrocarburos y de la soberanía a la hora de plantear una reforma impositiva.

El conflicto alrededor de la retenciones móviles –el primer intento de instalar una reforma progresiva, al decir de Grimson– o el más reciente bloqueo de las patronales del campo junto a varios partidos políticos (la UCR, y el socialismo) a la reforma tributaria en la provincia de Buenos Aires desnudan los intereses en juego de los sectores concentrados de la economía.

“La sociedad tiene que considerar la reforma tributaria como algo legítimo. Tiene que entender por qué es importante pagar impuestos. Los que dicen que hay que eliminar el Impuesto a las Ganancias, sólo piensan en el 20 por ciento de las personas que se ubican en lo más alto de la pirámide distributiva. Es un reclamo inequitativo”, agregó el comunicólogo especializado en Antropología. Si bien no lo mencionó Grimson, el titular de la CGT, Hugo Moyano, está reclamando esta “eliminación”.

Cualquier reforma impositiva –o legislación mínimamente estructural– requeriría una fuerte correlación de fuerzas en favor de quien quiera hacer dicho cambio. En 2008, si bien la presidenta Cristina Fernández de Kirchner había ganado las elecciones con el 45,29 por ciento de los votos, la sociedad no legitimó las retenciones móviles y las corporaciones del campo pudieron ganar la pulseada. En el lado opuesto se ubicó la ley de medios, la cual se trabajó en foros por todo el país, con la participación de los distintos actores sociales involucrados.

“Por eso hay que dar el debate con los actores sociales involucrados, todos tienen que tener la información de lo que se está analizando y ser partícipes. Así se construye la legitimidad. La equidad tiene que ver con que los que ganan poco, paguen poco, y a la vez puedan acceder a los servicios públicos del Estado. No hay que desfinanciar las arcas públicas. Por eso, aquellos que tienen altos ingresos, deben pagar más”, agregó Grimson.

La discusión sobre el poder real de las corporaciones estuvo presente durante todo el debate. Para Nun, luego de la crisis del Estado de Bienestar en la década de 1970, y la posterior instalación de la ideología neoliberal, la puja entre Estado y mercados sumó un nuevo jugador: las grandes corporaciones.

“La derecha neoliberal, cuando habla de mercado, piensa en las grandes corporaciones; y las socialdemocracias, al estilo de Tony Blair, cuando hablan de Estado lo relacionan a las corporaciones”, indicó el ex secretario de Cultura, para luego decir que en la Argentina, entre 2003 y 2009, la concentración empresaria aumentó un 50 por ciento. “El 70 por ciento de las exportaciones es realizado por las principales 200 empresas del país. Estos son los actores que se oponen a cualquier reforma”, agregó Nun.

Los integrantes del Plan Fénix empezaron a debatir sobre la posibilidad de una reforma tributaria en los primeros años de este siglo, antes del estallido de la convertibilidad. En 2005 y 2006 hubo otros dos encuentros donde se debatió sobre la reforma. Puntualmente en 2006 se redactó un primer documento “de consenso”. Seis años después, la mayoría de los que estuvieron en ese documento volvieron a participar de la revista Voces del Fénix, con la excepción de algunos referentes de las llamadas “corporaciones de profesionales”, en los términos planteados por Gaggero.

“Los jueces deberían pagar Ganancias. Es insostenible el argumento que aplican para no hacerlo. Se basan en la Constitución de 1853. No se puede usar ese argumento con el nivel actual de las instituciones. Otra cosa, si se llegara a avanzar en una reforma de la Constitución, si es que la tocan, habría que modificar la definición de propiedad privada, en el capítulo de los derechos y garantías de los ciudadanos”, afirmó Gaggero casi al final del encuentro.

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