ECONOMíA › ARGENTINA, LA DESACELERACION Y LAS RESPUESTAS FRENTE A LA CRISIS MUNDIAL

Cómo salir sin caer en viejas recetas

Tres especialistas dan su impresión sobre las políticas aplicadas para contrarrestar la crisis y realizan una evaluación sobre sus resultados. Reflexiones para ahuyentar viejos fantasmas.

 Por Raúl Dellatorre

El signo más elocuente de que la economía cerró el año pasado y empezó el presente transitando por terreno incierto fue la reaparición de los “consejeros económicos” –ingeniosa e irónicamente llamados “gurúes económicos”– que, tras agitar durante décadas el discurso de las verdades absolutas del neoliberalismo, habían salido de escena a partir de 2003. No todos, porque algunos lograron camuflarse y mantenerse cerca del poder por algún tiempo, como Alfonso Prat Gay o Martín Redrado. Otros, en cambio, parecían haber perdido definitivamente el espacio que los medios le cedían para que hablaran desde el lugar de “los que saben”, “los especialistas”, u otra calificación similar que ubicara su palabra en un lugar “incuestionable, indiscutible”.

Si los economistas cercanos a la cultura monoteísta del Dios mercado volvían a escena, justo en medio de una crisis mundial gestada y realimentada por las políticas que ellos mismos defendían, es porque entre las condiciones estructurales de la economía que no se lograron remover en estos años está la cultura dependiente de “la verdad del poderoso”, de los dichos y la lógica impuesta por sectores dominantes.

Esos sectores dominantes, para mantener su posición de privilegio, buscan hacer ver cualquier medida estatal que apunte a controlar sus acciones como “un ataque a las libertades individuales”, pretendiendo que “el ciudadano común” asuma la pelea contra dichas medidas restrictivas.

Las medidas para combatir la fuga de divisas y la utilización de “prestanombres” para comprar dólares a favor de los que no pueden confesar el origen de millonarias sumas –obtenidas en la actividad interna, por lo tanto en pesos– son exhibidas como “un ataque a la libertad del ciudadano” de comprar divisas o tomarse vacaciones.

La indagatoria del organismo público de control fiscal sobre los movimientos bancarios y con dinero plástico de quienes movilizan con frecuencia llamativa fondos hacia el exterior, es calificada como “un intento de hurgar en qué gasta, qué come, qué compra cada persona que viaja”. Pero, además, se objeta que el gobierno haga todo esto protegiendo el uso de las divisas que el país posee y las que ingresan, regulando su venta al público y evitando así sustituir esa política por una megadevaluación, que sería “la solución de mercado” para reducir la demanda de dólares. Esos sectores dominantes hasta logran que una parte de los ciudadanos hablen del dólar ilegal o clandestino, el “blue” (a 6,30 o más), como “el valor real” del dólar.

Efectivamente, los sectores dominantes lograron que una parte de la ciudadanía hable su propio lenguaje, repita sus muletillas y defienda sus intereses. Pero su mayor triunfo cultural es que lo hagan en nombre de la lucha contra la corrupción, nada menos que objetándole al Gobierno el uso de las herramientas para combatirla. O reclamando terminar con la inflación, cuando con el discurso defienden los intereses de los monopolios formadores de precios y sus maniobras para llevar el dólar a 6,50.

En forma paralela a este fenómeno, se han abierto en los últimos tiempos nuevos espacios de debate académico, en donde economistas y estudiosos de otras disciplinas buscan pensar un modelo de país que abandone el molde neoliberal, como precondición para la inclusión social. Uno de estos espacios (La Gran Makro) desarrolló este fin de semana un congreso en la Universidad Nacional de Córdoba, en el que debatió en distintos paneles sobre crisis internacional, mercado de trabajo y pobreza, industrialización y administración del comercio exterior, y otros temas. En ese marco –y con la colaboración del periodista Alvaro Erices, de la organización del evento–, Página/12 obtuvo el testimonio de tres participantes sobre el momento económico de Argentina frente a la crisis mundial, las políticas aplicadas para atenuar su impacto y las perspectivas de una rápida recuperación. Lejos de las recetas de los gurúes que asolaron este país, los tres brindaron su mirada y en las notas adjuntas las compartimos.

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La economía ya habría “dejado atrás lo peor”, con políticas acertadas pero aplicadas con “cierta torpeza”.
 
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