EL MUNDO › LOS PREMIERS DE FINLANDIA, AUSTRIA, ALEMANIA Y ESPAÑA, EN BRASIL

Lula, bocatto di cardinale

Rumbo a la V Cumbre de América Latina y la Unión Europea, cuatro primeros ministros hicieron escala en Brasil para interesarse por los proyectos sobre biocombustibles. La posibilidad de grandes extensiones y de petróleo seducen a los mandatarios.

 Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Brasil es el destino latinoamericano más deseado por los mandatarios europeos. En los últimos cuatro días, cuatro líderes del Viejo Continente hicieron escala en Brasilia para hablar con Luiz Inácio Lula da Silva antes de ir a la V Cumbre de América Latina, Caribe y la Unión Europea en Lima. Primero llegaron los primeros ministros de Austria y Finlandia, el miércoles fue el turno de la alemana Angela Merkel y ayer el de José Luis Rodríguez Zapatero. Excepto por el paso fugaz del mandatario español –que por ahora parece haber sido meramente protocolar–, los europeos estaban interesados en una cosa solamente: biocombustibles.

Mientras la relación política con España, y especialmente con Zapatero, ya data de algún tiempo, el interés del resto de Europa es más reciente. La conjunción de las tragedias humanitarias de los últimos meses y la crisis alimentaria parecen haber puesto a Brasil en el centro de la escena política mundial. Sus amplias y despobladas padreras, perfectas para sembrar soja, arroz y porotos, y los extraordinarios recursos petroleros descubiertos recientemente convirtieron al país en la manzana más codiciada por las grandes potencias.

Como si el paquete no fuera lo suficientemente tentador, el país más extenso de América latina cuenta con una de las tecnologías más avanzadas del mundo para producir etanol y biodiesel, los dos biocombustibles más desarrollados hasta el momento. Más de tres cuartos de los autos vendidos el año pasado en Brasil –cerca de 3 millones– tienen un motor mixto, es decir que carbura tanto a nafta como a etanol. Además, desde hace años en el país toda la nafta tiene una adición de etanol. En el caso del diesel, todos los autos deben utilizar al menos una adición del 2 por ciento de biodiesel. En 2013 crecerá al 5 por ciento.

Estos datos no eran nuevos para la premier alemana, Angela Merkel. La mandataria y ex ministra de Medio Ambiente fue la impulsora en la UE de la meta del 20 por ciento de etanol para todos los autos de la comunidad europea. Por eso, no bien llegó a Brasilia lo primero que hizo fue discutir sobre los avances en la producción local y firmar cuatro convenios de cooperación.

Pero la visita de Merkel tuvo sus momentos incómodos para Lula. Durante la conferencia de prensa que los dos mandatarios dieron antes de cerrar la visita, la premier alemana tocó el delicado tema de la preservación de la Amazonia y la reciente renuncia de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva. “La situación de Brasil es acompañada con mucha atención en Alemania, especialmente lo que ocurre con la Amazonia”, advirtió con mucha diplomacia.

El martes pasado, Silva anunció su salida del gobierno por diferencias con otros miembros del Ejecutivo que abogaban por avanzar con la deforestación de esa región selvática. Ayer fue aún más clara y señaló al gobernador de Mato Grosso, Blairo Maggi, también conocido como el “Rey de la Soja”, como uno de los funcionarios que la presionó para cambiar su política ambiental. Fuentes de la comitiva de Merkel reconocieron a este diario que no estaban contentos con la salida de la ex ministra. Es más, Merkel sostuvo que admiraba a la dirigente petista y una de las fundadoras de la central obrera CUT.

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El presidente de Brasil, Lula da Silva, y el premier español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Imagen: AFP
 
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