EL MUNDO › LA JUSTICIA INVESTIGA A BERLUSCONI POR UN CASO DE SOBORNOS

Il Cavaliere en problemas

De confirmarse las sospechas sobre Berlusconi, se trataría de la segunda vez que el ex primer ministro italiano es acusado de “comprar” el silencio o la declaración falsa de un testigo en un caso sobre prostitución.

 Por Elena Llorente

Desde Roma

Un periodista corrupto, ex director del diario L’Avanti, que huye de Italia a Panamá en 2011 y luego a la Argentina y que se acaba de entregar a la policía italiana. Un empresario que consigue prostitutas para el ex primer ministro Silvio Berlusconi a cambio de contratos y favores. Un primer ministro que, de acuerdo con el periodista, paga 850.000 euros al empresario para que mienta o al menos no declare en su contra sobre el tema de las prostitutas. Pero además hay “cometas”, ciertas o presuntas, al gobierno de Panamá. La historia no tiene desperdicio.

La fiscalía de la ciudad de Bari (sudeste de Italia) desde ayer puso oficialmente bajo investigación judicial al ex primer ministro Berlusconi quien, de acuerdo con Valter Lavitola (el periodista), habría inducido a Giampaolo Tarantini (el empresario) a mentir o por lo menos a no declarar ante los fiscales de Bari que estaban investigando sobre el grupo de prostitutas que él llevaba a las residencias de Berlusconi en Roma y en la isla de Cerdeña. Se trata de una historia que salió a la luz en 2009, cuando Berlusconi estaba en el gobierno.

Hace más de un año que los jueces de Bari están investigando sobre el caso y se han requerido más de seis meses de interceptaciones telefónicas (se habla de 100.000 escuchas telefónicas) sobre Tarantini y el grupo de prostitutas de alto nivel que manejaba como moneda de cambio para sus negocios. En esas escuchas telefónicas estaría la prueba “evidente”, se asegura, de por qué Berlusconi pidió a Lavitola que negociara y comprara el silencio de Tarantini. Il Cavaliere, según los magistrados, sabía que las muchachas llevadas a su residencia por Tarantini eran prostitutas. El arreglo entre Lavitola y Tarantini fue por un total de 850.000 euros, incluido, entre otras cosas, el alquiler de un departamento en Roma, que por supuesto debía pagar Il Cavaliere. Pero cuando Tarantini fue arrestado hace algunos meses, Lavitola escapó a América latina. Al parecer, ni el propio Lavitola está libre de culpa y cargo en materia de extorsiones porque él mismo, según declaraciones de su hermana a los jueces, tenía intenciones de pedir a Berlusconi cinco millones de euros para quedarse callado. Los detalles más recientes de la historia se conocieron luego del primer interrogatorio oficial de Lavitola, que desembarcó de un avión proveniente de Buenos Aires el lunes y está en la cárcel napolitana de Poggioreale acusado de varios delitos, extorsión entre ellos.

De confirmarse las sospechas sobre Berlusconi, se trataría de la segunda vez que el ex primer ministro es acusado de “comprar” el silencio o la declaración falsa de un testigo. El primero fue el caso Mills –recientemente prescripto–, donde Berlusconi estuvo acusado de haber pagado al abogado inglés David Mills para que declarar en falso en algunos juicios en su contra.

La relación Berlusconi-Lavitola, de larga data por lo demás, podría llevar a nuevos problemas al ex primer ministro. El periodista habría servido también de intermediario entre el gobierno de Panamá, del presidente Ricardo Martinelli, del que parece ser muy amigo, y Berlusconi, a punto tal que viajó en el avión oficial cuando el primer ministro fue a Panamá para la firma de un acuerdo en materia de seguridad. Lavitola aspiraba a ser una suerte de consejero del primer ministro en su relación con los países latinoamericanos, se dice. La prensa italiana habló de “cometas” recibidas en esa negociación tanto por Lavitola como por Martinelli y sus ministros. Pero en su Twitter el presidente de Panamá lo desmiente. Con todo, según la agencia ANSA, el ministro de Seguridad de Panamá, encargado ahora también de las Relaciones Exteriores, José Raúl Mulino, viajaría en las próximas horas a Roma para algunas “aclaraciones”. El último descubrimiento de los investigadores fue que L’Avanti, diario de tradición socialista y del que Lavitola era director, desde 1997 ha recibido 23 millones de euros de ayudas –que reciben muchos diarios– del Consejo de Ministros, gracias a facturas y balances falsos.

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En otro caso, Berlusconi estuvo acusado de haberle pagado al abogado Mills para que declare en falso.
Imagen: EFE
 
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