EL MUNDO › LA SUSPENDIDA MANDATARIA, DILMA ROUSSEFF, CRITICA AL GOBIERNO INTERINO DE MICHEL TEMER

“Quieren volver al pasado autoritario”

Dilma apuntó al hecho de que ningún ministro nombrado en el nuevo gabinete de Brasil es mujer. “Las mujeres no quieren ser tratadas como un fetiche decorativo”, dijo a la vez que cuestionó el cierre del Ministerio de Cultura.

La suspendida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó ayer que el gobierno interino de Michel Temer apunta a volver al pasado autoritario y a tratar a las mujeres como fetiches decorativos. También negó todas las acusaciones en su contra porque las considera un chantaje de la oligarquía y dijo que el nuevo gobierno de Brasil está dominado por políticos neoliberales.

“Es como que ellos quieren volver al pasado autoritario de este país. El fin de la dictadura fue un período que permitió al país volver a soñar con más libertades y terminar con el ministerio refleja la prioridad que se la atribuye a la cultura para el ejercicio de la ciudadanía”, dijo Dilma en relación a la eliminación de Temer del Ministerio de Cultura y su transformación en una secretaría del Ministerio de Educación, que fue confiado al ultraconservador Mendonça Filho, del partido Demócratas. Rousseff afirmó, en un diálogo con usuarios de Facebooks desde el Palacio de la Alvorada (residencia presidencial), que la extinción del Ministerio de Cultura mientras ella se somete a juicio político no es coincidencia.

Al menos 14 edificios públicos están tomados en todo el país en protesta por el cese del Ministerio de Cultura, lo cual levantó protestas en el Festival de Cannes, el miércoles, con el elenco del filme brasileño Acquarius denunciando un golpe de Estado de Temer y la oposición para sacar a Rousseff de la presidencia. Rousseff dijo que durante su gestión se ha transformado en superavitaria la industria del cine y del audiovisual en general y que hacia esa trayectoria estaba yendo la producción musical en el país para abastecer su mercado interno.

Temer nombró a Marcelo Calero, diplomático y secretario de Cultura de Rio de Janeiro como responsable del área a nivel nacional, luego de que cinco mujeres, entre ellas la cantante Daniela Mercury, se negaran a ocupar el cargo.

Rousseff, en su diálogo con sus seguidores en Facebook, inició una resistencia denunciando nuevamente un golpe y apuntó al hecho de que ningún ministro nombrado en el gabinete de Temer es mujer. “Yo creo que las mujeres no quieren ser tratadas como un fetiche decorativo. Al contrario, de los que muchos piensan, las mujeres tienen un sentido crítico muy avanzado”, afirmó la mandataria, la primera mujer en llegar a la jefatura del Estado de Brasil, reelecta en 2014.

Con la intención de exponer su situación, la presidenta ha concedido en exclusiva al canal ruso Rusia Today la primera entrevista televisiva desde que el 12 de mayo el Senado de su país iniciara el proceso de impeachment. Al principio, negó todas las acusaciones en su contra y declaró que empleará todos los instrumentos para ejercer su mandato hasta el fin. Luego, frente a la pregunta de cómo se encontraba de ánimo respondió: “Estoy con un ánimo bastante positivo, es una lucha continua no sólo por mi mandato sino por los derechos de la democracia en nuestro país. La verdad es que no pretendo quedarme aislada en el Palacio de Alvorada, pretendo visitar diez ciudades del país. Eso permitirá que yo exponga para Brasil y para el mundo lo que está ocurriendo y como nosotros pretendemos luchar contra lo que creemos que es una especie de golpe”.

En relación a las medidas que tomó Temer, en una semana que lleva a cargo de la presidencia, la mandataria declaró que está armando un programa de corte neoliberal que pretende reducir al máximo los programas sociales, dentro de una visión de reducir al mínimo al Estado. Rousseff subrayó que en Brasil hay sectores de la sociedad que no aprueban muchas de sus propuestas que permiten que la población más humilde tenga acceso a servicios de que antes no disponía. “Es sorprendente que en Brasil hubiera una participación de fuerzas que sustentan la vieja oligarquía brasileña, que nunca aceptó de hecho que la población más pobre de este país tuviese acceso a servicios como viajar en avión, mejorar sus ingresos y el acceso a los servicios públicos. Es una alianza entre segmentos de los medios de comunicación, sectores empresariales descontentos, porque siempre ante una crisis está el problema de la distribución, quién paga la crisis, y, obviamente, este segmento de este partido, que es un partido de centro, y hoy está íntegramente hegemonizado por la derecha de Brasil”, aseveró.

La mandataria brasileña confía en la participación de la ciudadanía. “Hay una manifestación espontánea de la gente, de gente anónima que está extremadamente disconforme no sólo con lo que ocurrió con mi mandato, sino con la perdida de derechos”, explicó.

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Rousseff dijo que está con un ánimo positivo; que la lucha continúa.
 
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