EL PAIS › EL EMPRESARIO FRANCISCO DE NARVAEZ REDOBLA SUS APARICIONES PROSELITISTAS

Una campaña en dos frentes

El primer candidato a diputado de Unión-Pro y su segundo, Felipe Solá, transitarán los medios, y sus emisarios el territorio bonaerense. Tratarán de incorporar a algunos dirigentes agropecuarios y restarle apoyos al kirchnerismo.

La sucesión de apariciones en las pantallas batió el record de los últimos tiempos. Tras anunciar el reparto de las dos primeras candidaturas de la coalición entre el peronismo disidente y el PRO, Francisco de Narváez y Felipe Solá concedieron entrevistas a diarios y canales de televisión. En los reportajes se los notó eufóricos. La seguidilla de apariciones en los medios se completó ayer con la constante exhibición de la imagen de De Narváez en una platea preferencial de la cancha de River. “Kirchner ya está derrotado porque rompió su vínculo con la gente”, desafió De Narváez en una recorrida por Bahía Blanca, poco antes de concurrir al Monumental.

Durante su visita a Bahía Blanca, De Narváez volvió a explicar las razones de la sociedad electoral acordada con Solá. “Este frente aspira a resolver los problemas de la gente y no crear conflictos innecesarios como hace hoy el Gobierno”, subrayó.

El anuncio de la conformación de la lista fue el primer paso de una cruzada que De Narváez y Solá desplegarán por varios escenarios. Mientras los dos primeros candidatos transiten los medios de comunicación, sus emisarios en el territorio seguirán con su tarea de tratar de sumar voluntades entre la dirigencia del peronismo que sigue alineada con Kirchner. Con ese objetivo se están moviendo viejos conocidos de la política bonaerense, como el diputado provincial Osvaldo Mércuri, cuya área de influencia es la tercera sección electoral (sur del conurbano). Sobre esa zona también está trabajando el dirigente Gustavo Ferri, yerno de Eduardo Duhalde y uno de los primeros duhaldistas en entender la oportunidad política que significaba el millonario de pasaporte colombiano. Con la misma función, pero en la primera sección (norte y oeste del GBA), se está moviendo la ex diputada Marina Cassese. Natural de Morón, Ca-ssese alterna las recorridas por el conurbano con escapadas a la zona de San Nicolás, Zárate y Pergamino, segunda sección electoral y uno de los enclaves del boom sojero.

En el interior bonaerense, el polo de centroderecha que encarnan el PRO y el peronismo disidente pretende capitalizar el conflicto con las patronales del campo. Una de las estrategias es incorporar a la lista a algunos de sus portavoces. El caso más conocido es Jorge Srodek, vicepresidente segundo de Carpab, a quien ya le prometieron un lugar muy importante en la boleta de diputados nacionales. Otro dirigente que garantizará la excelente sintonía con la Mesa de Enlace es el ex ministro de Salud bonaerense, el diputado provincial Ismael Passaglia. Natural de San Nicolás, Passaglia es conocido en su terruño como un próspero productor de soja. Amigo personal de Solá, Passaglia fue uno de los legisladores bonaerenses que abandonó el kirchnerismo luego de que el ex gobernador formalizara su ruptura con el oficialismo.

En el peronismo disidente confían en que la tensión entre el Gobierno y los multimedios los terminará ayudando mucho en la campaña. De Narváez y Solá están listos para aprovecharlo.

La transmisión televisiva del partido Argentina-Venezuela mostró tres veces al primer candidato a diputado nacional por Unión-PRO. La secuencia de primeros planos en menos de dos horas anticipó lo que descuentan tanto el peronismo disidente como el kirchnerismo: que uno de los pilares de la campaña de De Narváez-Solá será el eco que encontrarán en los medios, sobre todo en algunos canales de televisión.

La campaña de Unión-PRO, como se llamará la sigla del peronismo disidente y el macrismo que competirá en la provincia de Buenos Aires, tendrá una fuerza mediática pocas veces vista. Al espacio de los canales de televisión ligados al propio De Narváez –América 2 y América 24–, podría sumarse el peso de otros grupos comunicacionales enfrentados públicamente con el oficialismo.

Con potencia mediática garantizada y delegados recorriendo el terreno a la caza de descontentos y díscolos, De Narváez y Solá apuestan a polarizar con el Frente para la Victoria. Su hipótesis es que el voto opositor se unifique detrás de la opción más útil, con más chances de derrotar a Kirchner. En la Casa Rosada no descartan ese escenario, por lo que empiezan a evaluar todas las alternativas. “El camino va a ser con obstáculos. Vamos a tener que poner toda la carne en la parrilla”, confió un funcionario que suele transitar por el primer piso de Balcarce 50.

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Francisco de Narváez en campaña, junto al vicepresidente segundo de Carpab, Jorge Srodek.
 
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