EL PAíS › LA PULSEADA POR LA ELECCION DE AUTORIDADES DE LA CAMARA BAJA

Ultimo round en Diputados

 Por Miguel Jorquera

La sesión preparatoria, prevista para el próximo miércoles, deberá ratificar o modificar las autoridades de Diputados para 2011 y promete abrir las cicatrices que dejó la dura disputa parlamentaria a lo largo del año. El kirchnerismo no quiere cambios y propondrá los mismos nombres de su bancada para continuar dirigiendo la Cámara baja: Eduardo Fellner en la presidencia y Patricia Fadel para la vicepresidencia segunda. La Coalición Cívica encabeza la intransigencia de quienes quieren la cabeza de Fellner y Fadel, con escasa adhesión fuera de su bloque. El macrismo, parte del peronismo disidente y algunos radicales le apuntan sólo a Fadel como “escarmiento” al oficialismo, pero la disputa que generaría su sucesión desdibuja las pretensiones opositoras. El cobismo quiere sellar un acuerdo opositor que no ponga en riesgo las aspiraciones de Oscar Aguad de suceder a Ricardo Alfonsín en la vicepresidencia primera. En tanto, el GEN, el socialismo y Proyecto Sur consideran que la modificación de autoridades no cambiará en nada la trabada producción legislativa en un año electoral.

A casi un año de que el Grupo A –UCR, PJ anti K, CC, PRO, PS, GEN y Proyecto Sur– le arrebatara al oficialismo la mayoría en todas las comisiones legislativas en Diputados, las cosas han cambiado bastante. Los escasos éxitos legislativos y los reproches mutuos terminaron por quebrar al conglomerado opositor. El año electoral con propuestas y frentes diferentes, sumado al nuevo escenario político que planteó la muerte de Néstor Kirchner, conspiran contra un nuevo intento de unificar a la oposición para dar pelea por espacios de poder en la Cámara baja.

De todas maneras, el resquebrajado Grupo A volverá a reunirse antes de la sesión, para intentar arribar a una postura común. Al encuentro no asistirían los diputados de Fernando “Pino” Solanas, y también podrían seguir el mismo camino el PS y el GEN. Tampoco existe una motivación especial que obligue a los opositores a buscar una mayoría propia: sólo se eligen las autoridades del cuerpo, ya que la composición y las presidencias de las comisiones seguirán igual hasta el próximo recambio legislativo.

En el nuevo cónclave opositor, la CC pedirá la cabeza de Fellner y Fadel, a quienes no les perdonan que hayan recurrido al “extremismo reglamentario” y que hicieran fracasar varias sesiones cuando Elisa Carrió conducía la estrategia legislativa de la oposición y reunir quórum a tiempo se había convertido en el karma opositor. La propuesta de los diputados de Lilita sólo recoge adhesiones entre los más intransigentes del Peronismo Federal y del PRO.

En esas fuerzas hay más diputados que prefieren ir únicamente por Fadel, como un “escarmiento” al oficialismo. Tampoco le perdonan que después de haber logrado el tan ansiado quórum, haya apurado la votación del proyecto para aumentar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, mientras la mayoría de los legisladores opositores compartían charlas, cafés y trabajo fuera del recinto. Entonces, en una rápida reacción, los legisladores oficialistas se levantaron de sus bancas e hicieron que la sesión se cayera por falta de quórum. Ese nuevo fracaso también desató críticas opositoras a Ricardo Alfonsín, a quien la CC, el peronismo disidente y hasta el cobismo le reprocharon no haberse quedado en el recinto para presidir la sesión en la que la oposición se jugaba su propia agenda legislativa.

Pero el desplazamiento de Fadel generaría más inconvenientes que satisfacciones a la oposición. La lucha por su sucesión colocaría a la CC primero en la lista para ocupar su lugar. Con 19 diputados, lo convierte en el bloque más numeroso que no tiene un sillón asignado en la conducción de la Cámara baja. Pero varios de sus ex socios en el Grupo A consideran “demasiado premio” para Carrió, que con sus denuncias de supuestos hechos de corrupción durante el debate del Presupuesto 2011 puso bajo sospecha al resto de los bloques opositores.

Por eso, los radicales que se suman a esta causa van a ir al encuentro opositor con la propuesta de trasladarle al oficialismo sus propias dificultades: vetar a Fadel y obligar al kirchnerismo a que designe a otro diputado de su propio bloque para ocupar ese lugar.

La idea deberá sortear primero la interna del bloque radical, donde el alfonsinismo no quiere un nuevo enfrentamiento con el oficialismo en una pelea por cargos en la Cámara de Diputados.

Hasta el recambio legislativo de 2009, el bloque K mantenía la presidencia y la vicepresidencia primera de la Cámara, pero el Grupo A desplazó a la primera minoría del cuerpo un escalón más abajo e instaló a Alfonsín en la vice primera. El tercer lugar en la línea sucesoria de Fellner quedó para el misionero Ramón Puerta, para quien el Peronismo Federal pretendía el puesto que finalmente ocupó Fadel.

Para convertirse en segunda minoría, por encima del ya unificado Peronismo Federal, la UCR incorporó a su bloque a los diputados encolumnados con el vicepresidente Julio Cobos. Pero la paridad de fuerzas obligó a ambos sectores a sellar un pacto: Alfonsín ocuparía la vicepresidencia segunda de la Cámara y el cobista cordobés Oscar Aguad la presidencia del bloque, e intercambiarían roles ahora.

Alfonsín, más preocupado por su campaña presidencial, dejó en manos de su aliado partidario Ricardo Gil Lavedra la conducción del bloque. Aguad, que aspira a la gobernación de Córdoba, en cambio, quiere ocupar el lugar institucional que deja Alfonsín.

Los cobistas saben que Aguad no cosecha las mismas simpatías que Alfonsín en el conglomerado opositor, especialmente en el GEN y el socialismo, que aspiran a formar parte de la alianza electoral que comande el hijo del ex presidente. Los seguidores de Cobos están preocupados y temen que, si votan divididos, el kirchnerismo hasta podría imponer su número para recuperar ese lugar. Por eso aspiran a conseguir contra reloj un acuerdo opositor que le garantice el recambio pactado en su propio bloque. Pero las aspiraciones del variopinto y disuelto Grupo A ya no son las mismas.

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La oficialista Patricia Fadel está en la mira de la oposición.
Imagen: Télam
 
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