EL PAIS › EL PERONISMO DISIDENTE

En busca de destino

 Por Werner Pertot

¿Cuál es el destino del disgregado peronismo disidente? Cuando se lanzó el (extinto) Peronismo Federal, lo integraban Eduardo Duhalde, Mario Das Neves, Alberto Rodríguez Saá, Carlos Reutemann, Felipe Solá, Ramón Puerta y Jorge Busti. Los tres primeros llegaron divididos a octubre y tuvieron un final triste y solitario. Reutemann y Solá esquivaron la contienda. Más allá de las aspiraciones personales, son pocos los que podrán seguir en carrera para 2015. Mientras el espacio se desintegra, en las segundas líneas miran con esperanza al gobernador electo de Córdoba, José Manuel de la Sota, como posible líder. Otro candidato a ocupar ese espacio vacante es el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que ayer parecía anotarse una victoria con su primo en Vicente López. Para llegar a ese sitial, Macri deberá sortear la falta de armado nacional y el recelo de los peronistas no K.

El peronismo disidente empezó a gestarse en 2005, con la corriente del Peronismo de Pie que formaron Miguel Angel Toma, Puerta y “Chiche” Aráoz en un encuentro en el hotel Los Dos Chinos, que convocó a viejas glorias del menemismo y el duhaldismo. La derrota de Chiche Duhalde contra CFK los había dejado maltrechos, pero en 2008 el conflicto con los empresarios rurales les dio nueva vida y les permitió articular con los sectores que se escindieron del kirchnerismo, con Solá a la cabeza.

El Peronismo Federal se lanzó como tal en 2009 y se potenció con la victoria de Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires. Ahí llegaron a su clímax, con 29 diputados y 14 senadores. Si bien las peleas de cartel estaban a la orden del día, sus principales figuras se mostraban juntas para la foto y los presidenciables crecían como hongos.

La muerte de Néstor Kirchner –y las movilizaciones masivas en su velatorio– les cambió el panorama. Uno de los primeros en poner el freno fue Reutemann, que en noviembre anunció que se retiraba de la mesa coordinadora del PF, donde estaban Puerta, Juan Carlos Romero y Adolfo Rodríguez Saá. “Han surgido diferencias en cuanto a la coyuntura política”, dijo el ex gobernador, que se dedicó a negociar dentro del PJ santafesino y se corrió de la pelea presidencial.

Cuando se lo dio por perdido como candidato (por vez número “n”), Francisco de Narváez se apartó del PF e inició negociaciones con los radicales. Solá fue el siguiente en decir “adiós”, aunque lo hizo en cámara lenta. Primero, advirtió que no hicieran la preinterna de este año. Luego se bajó de la candidatura a presidente. Das Neves lo siguió tras el sospechoso escrutinio en Chubut, en el que su candidato finalmente se impuso tras elecciones complementarias y por un puñado de votos.

“La preinterna fue un grave error. Y fue una decisión de Duhalde, que negoció con Rodríguez Saá a espaldas del resto”, relató uno de los armadores del disuelto espacio. La interna se inició en la ciudad de Buenos Aires el 3 de abril de 2011, sin padrones oficiales. Votaron 30 mil personas. Luego siguieron en el nordeste, donde votaron otras 33 mil. Duhalde sostenía que “el ganador va a quedar muy fortificado”.

La realidad lo desmintió: tras pelearse con Rodríguez Saá, todo terminó en la nada. “Fue un papelón”, comunicó Duhalde. El 9 de mayo directamente dijo: “El Peronismo Federal no existe”. A partir de allí empezó la espiral descendente. Duhalde y Rodríguez Saá compitieron por separado, con el resultado ya conocido. Solá abandonó el bloque de Diputados y comenzó su regreso al kirchnerismo –cerrando un círculo completo–, lo que detonó la disgregación parlamentaria. Se fueron ya los seis santafesinos y el resto no durará mucho más unido. El espacio cierra su ciclo sin ninguna gobernación, salvo San Luis. Martín Buzzi en Chubut ya no les responde.

En el propio peronismo disidente hay quien cuenta a Duhalde, Rodríguez Saá y Das Neves como “los cadáveres que tendremos que enterrar para empezar un nuevo ciclo”. Saben que la tarea de reagrupamiento será larga y la sangría, considerable. Algunos se ilusionan con la posibilidad de que De la Sota reagrupe el espacio, ayudado por una crisis económica que no se cansan de pronosticar. El gobernador electo de Córdoba nunca dejó de tener conversaciones con De Narváez, Puerta y Toma, pero también tendió lazos más que significativos con el gobierno nacional.

El otro

Macri es el otro eventual referente que podría adoptar ese espacio. El jefe de Gobierno siempre se los imaginó marchando a pedirle que lo encabece, una hipótesis que hasta hoy no se comprobó. La relación del líder del PRO con los peronistas disidentes quedó resentida luego de que decidiera no apoyar a ninguno de los candidatos a presidente. “Usaron nuestras listas y llamaron a cortar boleta: si te gusta, ponelo a Duhalde. Si no, a Mao Tsé Tung”, se quejaban cerca de Duhalde. El jefe de Gobierno sí tuvo gestos de acompañamiento con su amigo Ramón Puerta en Misiones y con el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino.

En el PRO imaginan que el malvinense puede ser uno de los pivotes importantes de un armado PRO peronista, en el que también piensan poner a trabajar a Miguel Del Sel.

Jorge Macri puede ser otro de los referentes importantes del espacio, si se confirma la tendencia que lo daba como ganador en Vicente López.

En un domingo sin candidato a presidente, Mauricio Macri se aferró a la teoría “Hoy Vicente López, mañana el mundo”. Esa tesis requerirá de mucha rosca, que ya les encargó a los peronistas Humberto Schiavoni y Emilio Monzó, además de a Federico Pinedo y Gabriela Michetti. El trabajo de los dos últimos será intentar sumar a figuras del golpeado radicalismo (los más afines: Ernesto Sanz, Oscar Aguad, Ramón Mestre).

Para seducirlos –y para seducir al peronismo disidente–, Macri requerirá un armado territorial del que, por el momento, carece: el PRO no existe en ocho provincias y en otras tantas tiene un armado muy reducido. Otro de los problemas que tendría el jefe de Gobierno en 2015 es que los hipotéticos competidores del oficialismo tienen un perfil similar al suyo: Daniel Scioli, Juan Manuel Urtubey, Amado Boudou. “Hay que ver si alguno no está con nosotros en 2015”, se agrandan en el PRO.

En el macrismo pasarán un tamiz sobre las figuras de los disidentes con los que hablarán. Se los imaginan en tres grandes grupos: “Del peronismo disidente, están los que van a volver al kirchnerismo (como Solá), los que terminan su carrera política (Duhalde) y los que pueden llegar a un acuerdo con nosotros”, resume uno de los negociadores del PRO. Entre los últimos cuenta a Enrique Thomas en Mendoza, a Eduardo Mondino y a parte del espacio de Reutemann. También imaginan un acercamiento con Graciela Camaño. ¿Y Rodríguez Saá? Para los macristas, “se lo llevó un plato volador”.

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