EL PAíS › EL ESCENARIO EN CORDOBA

Lo nuevo y lo viejo

 Por Martín Notarfrancesco

Desde Córdoba

Sin muchas sorpresas ni revelaciones, la provincia de Córdoba se encamina a dividir sus nueve bancas entre pocos jugadores. El gobernador José Manuel de la Sota se cargó la campaña al hombro y su candidato marcha firme en el primer lugar. El radicalismo conserva su caudal histórico y el kirchnerismo logró instalarse como tercer alternativa. El resto de las trece opciones electorales integran un pelotón con pocos votos para repartir.

Como ocurre en cada distrito a pocos días de un cierre de campaña, las encuestas van y vienen. Cada cual insinúa que las suyas son las más precisas y son, obviamente, las que mejor rinde le otorgan. Sin embargo, todas las encuestas son coincidentes en el orden de los tres primeros jugadores. Ubican en punta al vicegobernador Juan Schiaretti seguido del radical Oscar Aguad y tercera la ex rectora de la Universidad Nacional de Córdoba Carolina Scotto. Los matices están en la distancia que se otorga entre uno y otro, pero todos admiten este podio como la foto más probable del 11 de agosto.

El gobernador De la Sota apostó fuerte desde un comienzo. Sabedor de que su proyección nacional se derrumbaría si pierde su bastión, fue el armador de la lista y el verdadero jefe de campaña de Schiaretti. Además optimizó, violando incluso la ley electoral, la publicidad oficial para pedirle a los cordobeses que voten por sus candidatos.

Hasta el momento la estrategia delasotista está dando resultados, las encuestas que proyectan el bolsón de los indecisos dicen que Unión por Córdoba rondará el 35 por ciento. Schiaretti tendrá un primer triunfo. Será sobre su rival en las internas. Se trata de Martín Llaryora, intendente de San Francisco, de un perfil similar al de Sergio Massa, que con habilidad utilizó esta instancia para provincializar su figura.

El radicalismo se entusiasmó con la dispersión de opciones peronistas y diseñó un plan para ganar la elección. El diagnóstico lo elaboraron las dos figuras fuertes que tiene el partido en esta provincia: el intendente Ramón Mestre y el diputado Oscar Aguad. A pesar de sus rivalidades internas, Mestre aceptó romper la carta orgánica del partido que impide tres mandatos consecutivos, para que Aguad pudiera encabezar la lista. A cambio colocó a su hermano Diego, tercero en la boleta. La estrategia de campaña borró la ley de cupo y a su representante, Soledad Carrizo, segunda de la boleta. En los afiches y gigantografías se lee “Votá Aguad-Mestre”. El intendente es bien valorado por los vecinos de la capital, que aporta casi el 50 por ciento de los votos provinciales.

Pero la estrategia dejó algunos heridos, por lo cual habrá dos listas radicales más.

Efecto Carolina

Hasta que definió su candidatura, la figura de Carolina Scotto era uno de los enigmas de la política cordobesa. Luego de construir un perfil de solidez intelectual y capacidad de gestión en el ámbito académico, su paso a la arena política era una intriga. Cultora de un perfil llano y conceptualmente sólida, Scotto tiene buena valoración en los sectores donde es más conocida. Arrima una franja de votantes no peronistas hacia el kirchnerismo y expresa un aire fresco en la política cordobesa. Quizá la ayude el contraste con sus rivales, que orbitan desde hace décadas los mismos lugares. Además la estrategia de De la Sota de confrontar permanentemente con la Nación, ubicaron a Scotto como “la rival”. En la última semana tuvo una chance y golpeó. Advirtió que De la Sota hacía campaña luciendo obras que había pagado la Nación. Logró marcar agenda, obligó la respuesta de sus rivales y anotó un poroto.

Habrá que ver quién optimiza mejor las habilidades propias y los errores ajenos. Lo cierto es que el kirchnerismo se instaló como una de las fuerzas políticas que disputan la provincia, situación que costó algunos años alcanzar. Esto también se advierte en el nivel de militancia que muestra este espacio y el crecimiento de los últimos años. Con este respaldo, desde el comando de campaña adelantan que la idea para los últimos días es centrarse en los barrios, con recorridas y caravanas.

Segundo pelotón

Luego de los tres primeros asoman el ex árbitro Baldassi, que representa al PRO, y Olga Riutort, ex esposa de De la Sota y actual concejala de la ciudad. Ambos tenían expectativas iniciales más altas. Hasta ahora las encuestas los ubican por debajo de los 10 puntos a cada uno.

Un poco más atrás vienen los que quizá sean la sorpresa negativa, o desazón electoral. El FAP es claramente el que más pierde en estas PASO. La fuerza de Binner en Córdoba es conducida por Luis Juez, el ex intendente y ex candidato a gobernador que en su momento supo abrir la brecha del bipartidismo y colar a su Frente Nuevo como alternativa. Ese capital se diluyó y su partido depende de su figura. Cuando no es candidato se desploma.

Otro es el caso de Domingo Felipe Cavallo, que de la mano de los hermanos Rodríguez Saá sorprendió con su vuelta al ruedo. Sin embargo, su figura está por el piso y no es seguro que sume el 1,5 por ciento necesario para llegar a octubre.

Restan días decisivos. El kirchnerismo apuesta a empardar al radicalismo. Schiaretti abrir la brecha. El PRO, a igualar a Scotto. Riutort, llegar a 10 por ciento. Todo es posible en una provincia que hace sólo dos años eligió al kirchnerismo en la nacional, al peronismo opositor en la provincia y al radicalismo en la ciudad capital.

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