EL PAíS

La Cámara alta

 Por Sebastian Abrevaya

Independientemente de lo que suceda con la Casa Rosada, el Senado tendrá a partir de la elección de hoy una renovación importante. Gane quien gane la presidencia, haya o no ballottage, el bloque Frente para la Victoria-PJ tendrá una amplia mayoría. En caso de repetirse los resultados de las PASO, podría incluso superar sin necesidad de aliados el quórum propio de 37 legisladores. El radicalismo, actualmente segundo bloque en importancia, pone en juego 9 de 13 senadores, incluyendo sus dos aliados históricos del Frente Cívico catamarqueño. En ese contexto, podría ver reducido su poder en la Cámara alta. En contrapartida, el PRO no arriesga ninguno de sus tres lugares, por lo que cualquier incorporación le servirá para incrementar su peso. El socialismo pone en juego su única banca y, según las primarias, Hermes Binner está lejos de ingresar. Pero más allá de la renovación en ocho provincias (24 senadores sobre un total de 72) también se reacomodará el esquema de poder interno. Dejan el Congreso el titular de la UCR, Ernesto Sanz, el cordobés Luis Juez, el socialista Rubén Giustiniani y la peronista Beatriz Rojkés de Alperovich, entre otros. Carlos Reutemann busca su reelección mientras que Julio Cobos tratará de pegar el salto desde Diputados.

El mecanismo de distribución de bancas en el Senado –dos para la mayoría y uno para la minoría– junto con la poca cantidad total de bancas en juego, permite armar un escenario bastante certero de cómo quedarán los bloques y qué dirigentes tendrán un protagonismo en el Congreso que viene. Como los escaños que se arriesgan son los de 2009 y en aquel año el oficialismo tuvo una magra cosecha, sólo cinco de sus 32 integrantes finalizan su tiempo en el Parlamento.

El jefe de bloque, Miguel Pichetto, con mandato hasta 2019, avisó que está dispuesto a dar un paso al costado en ese cargo para oxigenar la bancada que conduce desde 2002. Si bien aún no hay definiciones, para ocupar ese lugar circula con mayor fuerza el nombre del salteño Rodolfo Urtubey, ex juez y hermano del gobernador Juan Manuel Urtubey. Con menos chances está el neuquino Marcelo Fuentes, o alguno de los ingresantes: el gobernador saliente de Tucumán, José Alperovich, quien también está anotado para ocupar la presidencia provisional del cuerpo, tercera en la línea de sucesión presidencial. El otro nombre importante del oficialismo en el Senado será Omar Perotti, que hizo una muy buena elección para la gobernación y salió primero en la categoría de Senador en las PASO, desplazando incluso al favorito, Carlos Reutemann, que compitió por la alianza macrista.

La Cámpora tendrá su primer representante en el Senado. La mendocina Anabel Fernández Sagasti pasaría de Diputados a la Cámara alta, de repetirse los resultados de agosto. Una de las incógnitas a resolver después de la elección es el reacomodamiento interno en el oficialismo entre la línea más “cristinista” y el sector más tradicional del PJ. También será clave el rol de Carlos Zannini, que ocuparía la presidencia del cuerpo en caso de que Scioli asuma el Poder Ejecutivo. En un escenario optimista, el FpV espera alcanzar unos 38 senadores propios, a los que se sumarían otros tres aliados.

El panorama más complejo se le presenta al radicalismo y sus aliados que arriesgan más de dos tercios de sus bancas. Según los sondeos y resultados de las primarias, retendría entre 10 y 11 de sus 13 bancas actuales. En Catamarca triunfó en las primarias el FpV, por lo que el Frente Cívico pasaría de tener los dos escaños por la mayoría, al de la minoría. En Chubut, Mario Cimadevilla parece quedarse afuera, desplazado por el FpV y el dasnevismo. Más allá de esto, Sanz, uno de los pilares más importantes del radicalismo en el Senado dejará el lugar que ocupa desde 2003. El ex vicepresidente tiene intenciones de presidir la bancada, lo que deberá disputar con el jujeño Gerardo Morales (en caso de que éste no gane la gobernación de Jujuy). Una de las pérdidas que tendrá seguro es el senador por Córdoba, que lo resignó en el acuerdo nacional con el PRO. Tras la renuncia de Luis Juez a su postulación, quedó primera en la lista la macrista Laura Rodríguez Machado, que se sumaría así a las bancas de Gabriela Michetti, Alfredo De Angeli y Diego Santilli. Santilli asumirá como vicejefe de Gobierno porteño por lo que lo reemplazará Federico Pinedo. Si Macri gana la presidencia, Michetti asumiría como vice y presidenta del Senado. Su lugar quedaría, en ese caso, para Marta Varela.

En este contexto, el peronismo disidente podría sumar dos miembros (los dos senadores delasotistas de Córdoba, Carlos Caserio y Alicia Pregno) y convertirse en un actor relevante en la Cámara con nueve integrantes. Si bien es un espacio heterogéneo, que no siempre actúa unido, podría terciar en las votaciones a favor del peronismo sciolista o bien acompañar a Cambiemos si el jefe de Gobierno porteño gana la presidencia. De hecho, si Macri accediera a la Casa Rosada necesitará si o si del apoyo del peronismo disidente o del propio FpV ya que no llegaría ni a 20 senadores incluídos sus aliados radicales.

De todas maneras, todavía queda el interrogante de la actitud que tomarán algunos senadores que hoy forman parte del PJ disidente en caso de que Scioli llegue a la presidencia. Existen vasos comunicantes entre dirigentes como el puntano Adolfo Rodríguez Saá y el bloque del FpV que hasta ahora comanda Pichetto.

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