EL PAíS

Un desalojo en Paseo Colón

 Por Gustavo Veiga

El servicio de Justicia y Paz, que no es el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), con el que tiene objetivos comunes, pertenece a la Iglesia y trabaja sobre la problemática de la vivienda en la zona sur de la ciudad. Fernando Guzmán es uno de sus colaboradores y cuenta cómo no pudieron impedir que la UCEP y la Policía Federal desalojaran por la fuerza el viernes 27 de febrero a cien familias de un viejo edificio de la avenida Paseo Colón 1588.

–¿Cómo ocurrieron los hechos?

–La gente que vivía ahí dice que ese día, de madrugada, junto a las fuerzas policiales estaba presente la UCEP. Es el grupo que hace el trabajo sucio, porque el oficial lo hace la Federal. Ellos adelantan su intervención y si pueden avanzar con normalidad, la policía no se mete. Ahora bien, si se transforma todo en una riña callejera, es otra cosa. Resulta evidente la articulación que hay entre la policía y esta fuerza.

–¿Y de qué manera acreditan los integrantes de la UCEP su identidad?

–Ellos nombran al gobierno de la ciudad, pero no te van a mostrar un papel, nada oficial. Y hay algo que también se repitió como tres veces, tanto en el desalojo de Paseo Colón como de un hotel, y es que se habla de hinchadas de fútbol o de barras bravas. Como si una forma de amedrentar fuera decir: “te vamos a traer a los de tal barra”. Es parte de su discurso, de la forma de patotear.

–¿Pero este grupo parece lucir el mismo uniforme?

–Sí, todos andan de negro o azul, por lo que nos relata la gente. Tienen un aspecto parecido al del grupo Geo, aunque, por supuesto, sin inscripción. Visten esos pantalones tipo militar y son grandotes. En el caso del edificio de Paseo Colón no dejaron que interviniera la asamblea de San Telmo, que actúa mucho más rápido que nosotros y llegó tarde porque operaron a las 5 de la mañana. Y en el servicio de Justicia y Paz nos enteramos cuando las familias ya estaban en la calle.

–¿Cuál es su conclusión sobre el accionar de la UCEP?

–Me parece que es la punta de lanza de una política que cada vez se clarifica más en el Gobierno de la ciudad, que tiene que ver con la limpieza de la zona sur. El objetivo es convertirla en un espacio exclusivo, sobre todo en la zona de San Telmo, ahí está puesto el ojo. Hay muchas propiedades colectivas en la zona sur y son un problema para el gobierno. Macri tiene una política clarísima de desalojo y de expulsión de los pobres de la Capital, a quienes además los quiere sacar de la vista. Las personas han pasado a ser feos paisajes. Son paisajes desagradables para la ciudad...

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