EL PAíS › CRUCES ENTRE EL GOBIERNO NACIONAL Y EL PORTEñO POR LA FORMA EN QUE DEBERíA RESOLVERSE EL CONFLICTO

La solución política o la solución policial

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aseguró que “la violencia jamás trae soluciones a la gente” y dijo que los funcionarios de la Ciudad deberían buscar una salida política. Macri volvió a pedir que la Federal desaloje el parque.

 Por Werner Pertot

Dicen que las imágenes valen más que mil palabras. Mauricio Macri eligió para hablar la sede de la academia policial. Se sentó en un sillón con el escudo de la Policía Metropolitana y, desde allí, ordenó el despliegue de “todos los recursos” sobre Villa Soldati. El jefe de Gobierno se cruzó con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. “Tanta xenofobia nos lleva a más muertes”, le advirtió el funcionario nacional, al tiempo que le exigió que tomara medidas políticas y no policiales. “No voy a permitir que Aníbal Fernández les mienta acusándome de xenófobo y discriminador”, le contestó el líder del PRO, quien volvió a hablar de una “inmigración descontrolada”. Cuando le preguntaron por la embajadora de Bolivia, que le exigió que pidiera disculpas, Macri respondió: “No tengo nada por lo que disculparme”. La presidenta Cristina Fernández lo hizo luego por él. Y dijo: “No estoy dispuesta a que la Argentina se integre al club de países xenófobos”. Por la noche, el jefe de Gobierno y el jefe de Gabinete se vieron en una reunión en la Casa Rosada, de la que también participaron el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, y el ministro de Interior, Florencio Randazzo.

Los usos del “diálogo”

Con el rostro más duro y la mirada más nublada que el día anterior, Macri entró al salón de conferencias del Instituto Superior de Seguridad Pública, que tenía como telón de fondo un cartel amarillo con la leyenda “Plan integral de la seguridad”. Lo escoltaban el jefe de la Metropolitana, Eugenio Burzaco; el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro; el de Espacio Público, Diego Santilli, y el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. Algo dubitativo al principio, Macri les comunicó a los “vecinos de Soldati y Lugano” que “no los vamos a abandonar”. Pero pidió que mantuvieran la calma. Por la noche, sostuvo que “los vecinos se sintieron abandonados y tomaron justicia por mano propia”. En la conferencia de prensa, Macri hizo un curioso uso de la palabra “diálogo”, al tiempo que volvía a exigir que volviera la policía a continuar el desalojo. “Vamos a extremar el diálogo para contestar una muy desa-fortunada conferencia de prensa del gobierno nacional”, planteó. Volvió a referirse a las “organizaciones mafiosas combinadas con el narcotráfico”, mientras aseguraba: “Seguimos desarrollando mecanismos de diálogo para convencerlos de que no pueden estar ahí”. Luego remarcó que no les piensa dar subsidios “a los que cometen delitos y usurpan”. Acto seguido, le exigió una vez más a la Presidenta que mande al cuerpo de infantería de la Policía Federal a desalojarlos. “Estamos para apoyar a la Federal –destacó Macri– como en el primer operativo, que fue exitoso.”

Se matan entre ellos

Cuando le recordaron que el anterior intento de sacar a los ocupantes terminó con dos muertos, Macri dio por concluida la investigación judicial y sentenció que la policía no tuvo nada que ver: “La primera muerte sucedió antes de que ingresara la Federal. Tiene que ver con la inseguridad. La segunda muerte tiene que ver con las organizaciones delictivas. La tercera muerte, con la puja interna”. Montenegro, en tanto, le respondió a la esposa del tercer asesinado, quien había dicho que a su marido “lo mató la Metropolitana” “No tenemos ninguna vinculación con el hecho. La Metropolitana apareció después”, afirmó el ministro de Justicia.

Macri anunció que iba a enviar la mayor parte de los policías porteños a la zona “para acudir en defensa de la ley”. Luego intentó matizar sus afirmaciones sobre la inmigración. “Criticamos la mentira de decirles a los hermanos latinoamericanos que tenemos soluciones para ellos”, sostuvo Macri, al tiempo que volvía a la carga: “Esta inmigración descontrolada ha traído gente que viene a instalar la droga en Buenos Aires”. Cuando le preguntaron si se iba a disculpar con la embajadora de Bolivia, soltó: “No tengo ningún mensaje, no tengo nada por lo que disculparme”, a lo que le siguió un párrafo visiblemente trabado e incomprensible. Se ganó, por lo pronto, una denuncia de Proyecto Sur ante el Inadi y otra penal de organizaciones de inmigrantes y de la diversidad.

¿Viviendas? ¿Qué viviendas?

Fueron sugestivos, nuevamente, los intentos por escamotear la problemática habitacional. Ya Macri había eludido una pregunta el miércoles, en su primera conferencia de prensa, sobre la subejecución del 18 por ciento del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC). Ayer le insistieron y contestó: “No nos dejemos engañar. Las viviendas del IVC no son para resolver el problema habitacional. La Ciudad no se puede hacer cargo de los problemas de los habitantes limítrofes”.

–¿No reconoce que la causa es el déficit habitacional? –le preguntaron a Rodríguez Larreta.

–No, no, no.

–¿No se podía negociar con los ocupantes?

–Cuando hay gente armada, la única solución es la policía.

Algo personal

“Que Aníbal Fernández no discrimine al sur. El gobierno nacional tiene la responsabilidad en toda la ciudad. El sur también existe”, reversionó Macri a Joan Manuel Serrat, en un esfuerzo ideológico de proporciones. Larreta, en tanto, promocionó una llamada que le había hecho el líder de PRO “a Cristina y ella no le contestó”. En ese plan, Macri le mandó a la tarde una carta a la Presidenta, en la que le pidió una audiencia. En otro giro argumentativo original del líder del PRO, le pidió que “en un día como hoy (por ayer), que se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos, no discrimine a los vecinos del sur”.

Más temprano, Aníbal Fernández recordó el discurso de Macri sobre la “inmigración descontrolada”: “Tanta xenofobia nos arrojó en estos días un tercer muerto, un ciudadano boliviano. Otros resultados no van a dar estas políticas. La violencia jamás trae soluciones a la gente”. Además, mencionó que el ex presidente Eduardo Duhalde había hecho declaraciones desde Estados Unidos en las que instaba a poner “orden” y relacionó esas palabras con el discurso del jefe de Gobierno.

Fernández le insistió a Macri en que “tiene que tener una solución política” y no policial, como proponía Larreta. “Esto sucede porque Macri se niega a tomar medidas políticas, para que nuevamente sus funcionarios se sienten con quienes tiene representación en esos lugares y vayan encontrando una salida”, planteó en una conferencia en Casa Rosada. Fernández le insistió a Macri con que “se siente a tomar las medidas políticas para que no sea necesario sangre, ni heridos”.

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Imagen: Leandro Teysseire
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