SOCIEDAD › EL MINISTERIO DE SALUD DISTRIBUYó NORMAS PARA LA ADECUADA COBERTURA DE CASOS COMO EL DE SALTA

Un debate sobre cómo no incitar al suicidio

Evitar detalles, no publicar fotografías, cartas de despedida, explicaciones del cómo fue. Mucho menos, aportar razones simplistas que devienen de generalizaciones. Los expertos sostienen que el mensaje mediático puede ayudar o puede destruir.

Hay que evitar los detalles. No publicar fotografías ni cartas de despedida, tampoco aportar culpas o dar razones simplistas. Estas son algunas de las normas si se pretende una “adecuada” cobertura periodística de los casos de suicidios; fueron enviadas en estos días desde el Ministerio de Salud de la Nación, con motivo de las cinco muertes adolescentes ocurridas en Rosario de la Frontera. “El impacto de los medios masivos con una cobertura repetitiva y continua de estos hechos tiende a promover pensamientos suicidas, particularmente entre los adolescentes y los adultos jóvenes”, asegura el comunicado, inspirado en los consejos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Existe evidencia suficiente para sugerir que algunas formas de cobertura periodística y televisiva de los suicidios están asociadas con un aumento de estas conductas estadísticamente significativo”, informa el Ministerio, que contempla “el interés” y “el derecho” de los medios a comunicar estos hechos. Según los estudios recopilados por el Departamento de Salud Mental y Toxicomanías de la OMS en 2000, citados en el comunicado, tanto la prensa escrita como la cobertura televisiva tienen “un alto impacto” en la población vulnerable, “influyen en el comportamiento suicida”.

En este sentido, la difusión del “juego del ahorcamiento”, cuya relación con los cinco últimos casos en Rosario de la Frontera no está probada, fue una de las principales preocupaciones en el ministerio para evitar cualquier imitación. “El informe circuló internamente, pero lo extendimos cuando nos alertaron desde Tucumán (donde existe una idiosincrasia similar a la salteña) que el tratamiento de los grandes medios nacionales no era el indicado y podía influenciar negativamente en ciertos lugares de la zona”, comentó una fuente del Ministerio de Salud.

La inquietud fue confirmada luego de un seguimiento de medios locales, regionales y nacionales. “La mayoría no se ajustaba ni un poquito a las recomendaciones de la OMS. Otro problema es que el mensaje de los medios no tiene red, no existe una contención institucional pareja en todo el país para los intentos de suicidio”, indicó la fuente. Entre otras cuestiones, los especialistas piden omitir expresiones como “epidemia” u “ola de suicidios”, no hacer generalizaciones ni explicar estos hechos como “una respuesta entendible a los cambios o la degradación social o cultural o como un método ante problemas personales como bancarrota, incapacidad de aprobar un examen o abuso sexual, el suicidio nunca es el resultado de un solo factor o hecho”.

¿Los medios pueden potenciar un efecto en cadena? Para Claudia Román Ru, integrante del Comité de Emergencia del Ministerio de Salud salteño que trabaja en Rosario de la Frontera, “depende de si el mensaje se maneja para causar el impacto a nivel negativo, la ética en los medios no es lo que más predomina”. Román Ru señaló que si la prensa alerta a la comunidad de forma correcta, eso “puede alertar a algunas personas para actuar y ayudar a sus familiares”. Si no lo hace, el efecto puede ser el contrario. “Puede potenciar gestos adversos en personas en situación de crisis y que piensan que no tienen posibilidades de resolver su situación si no cumpliendo una fantasía para terminar con un sufrimiento.”

Informar, con las precauciones del caso, siempre tiene su lado disuasivo, resaltó Claudia Román Ru. “El manejo de la palabra que tienen los medios sirve para comunicar, para concientizar y para que una persona en una situación vulnerable pueda sentir que hay otro para ayudarlo”, dijo la especialista. Entre lo que debería hacerse figuran tres puntos destacados: resaltar las alternativas al suicidio, publicitar indicadores de riesgo y señales de advertencia y proporcionar información sobre líneas de ayuda y recursos comunitarios (en Buenos Aires y otras localidades existe una línea gratuita, el 135).

“Cuando alguna persona habla diciendo que todo se solucionaría si no estaría, cuando la propia persona siente que es un problema para los demás, ahí debemos preocuparnos y darle la oportunidad para el encuentro –señaló Román Ru–. El ritmo diario de vida hace que muchas veces el individualismo y el sentirnos solos sea algo muy frecuente, más allá de los contactos a través de los nuevos medios de comunicación como el chat o los celulares. La profundidad de las relaciones no es la misma. El vínculo es importante para saber que no me va a resolver los problemas, pero la otra persona está como soporte.”

El viernes pasado en Rosario de la Frontera los jóvenes hicieron una marcha por la vida. Esas voces, insistió la especialista salteña, no deben faltar en los medios: “Hablamos del futuro, pero los jóvenes hablan del presente, es importante que no se despretigie la apreciación del joven porque no tiene experiencia, cuando en realidad el poder escucharlo desde su creatividad es sumamente rico”.

Mostrar opciones, salidas y ayudar al diagnóstico intrafamiliar son parte de las responsabilidades de los medios de comunicación, que muchas veces prefieren hacer del suicidio un objeto de la narración policial sensacionalista, sin entender las implicancias sociales de este tipo de tratamiento de la noticia.

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El viernes pasado, en Rosario de la Frontera los jóvenes hicieron una marcha por la vida.
 
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