SOCIEDAD › LA CUMBRE SOBRE CAMBIO CLIMATICO, INDEFINIDA

Bali cierra sólo con promesas

El acuerdo fue mínimo: seguir negociando para que en 2012 sí haya un tratado que reemplace al de Kioto. EE.UU. y la Unión Europea fueron el eje del peor enfrentamiento en la cumbre.

La cumbre sobre cambio climático aprobó ayer en Bali, con el acuerdo a regañadientes de Estados Unidos, un cronograma para negociar un tratado que reemplace en 2012 al protocolo de Kioto, que nunca fue suscripto por el gobierno de George W. Bush. La reunión, de la que participaron representantes de más de 180 países, fue cerrada luego de maratónicas sesiones que se estancaron por el duro enfrentamiento entre la Unión Europea y la delegación de los Estados Unidos, que no aceptaba que el documento final sólo estableciera metas de reducción de emisiones de gases contaminantes a los países ricos y no a las naciones en vías de desarrollo. “Los países importantes en vías de desarrollo también deben actuar”, dijo después la Casa Blanca en un comunicado que aludía sobre todo a China y a la India, que se habían opuesto tenazmente a la postura de Washington. Luego de los anuncios finales, grupos ecologistas cuestionaron la validez de los resultados por entender que “no se fijaron metas claras para lograr la reducción de las emisiones globales”.

La reunión realizada en Indonesia se identificó con las conclusiones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), según el cual “el calentamiento global es un hecho, y la demora en disminuir las emisiones (...) aumenta el riesgo de que sus consecuencias sean aún peores”. Sin embargo, el texto no fija un porcentaje de reducción de emisiones de gases para los 37 países industrializados y en cambio reconoce que será necesario un profundo recorte en el nivel global de residuos gaseosos para alcanzar los objetivos trazados por la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático.

La conferencia tuvo que iniciar un proceso para negociar en forma “completa, efectiva y duradera” un tratado que pueda ser aprobado en la sesión decimoquinta de la Convención, prevista para 2009, en Copenhague. Con esa finalidad se promueven medidas nacionales e internacionales para la disminución de emisiones contaminantes como las reducciones en países industrializados “adecuadas a cada caso, cuantificables y demostrables”. También se fijaron medidas adecuadas a cada país en vías de desarrollo, con apoyo tecnológico, ayudas financieras y entrenamiento.

La conferencia estableció para antes de abril de 2008 la primera sesión para continuar con las negociaciones, que serán guiadas por las informaciones científicas más fiables. “Queremos trabajar juntos y llegar al consenso”, dijo Paula Dobriansky, jefa de la delegación estadounidense, luego de haber mantenido una tozuda oposición a lo largo de muchas de las sesiones de la cumbre. El acuerdo de Bali se logró tras una maratónica sesión nocturna. Allí se estableció un cronograma para renovar, en 2012, el Protocolo de Kioto, acuerdo internacional que tiene como objetivo reducir las emanaciones de gases contaminantes en la atmósfera.

El ministro de Ambiente indonesio, Rachmat Witoelar, sancionó el acuerdo en medio del aplauso de los delegados presentes, después de que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lanzara un llamado a superar las diferencias ante la intransigencia de Washington. Estados Unidos consintió el acuerdo a último momento, después de que su delegada manifestara la oposición de su gobierno al texto, exigiendo que también los países en desarrollo asumieran mayores compromisos para la reducción de emisiones de gases.

Ban ki-moon, al intervenir en la última sesión plenaria, fue rotundo: “Francamente, estoy desilusionado por la falta de cualquier progreso. Llegó el momento de decidir”, indicó. El plan de la conferencia es que el pacto que saldrá de las nuevas negociaciones sea vinculante para todos los países a partir del 2013.

Grupos defensores del medio criticaron el acuerdo alcanzado ayer en la conferencia sobre cambio climático. “La hoja de ruta de Bali no garantiza que todos los países desarrollados negociarán compromisos que los obligarán a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y, además, deja abierta la posibilidad de acciones voluntarias de parte de países desarrollados”, comentaron dirigentes de Oxfam Internacional.

Sostuvieron que a pesar de la evidencia científica “no hay metas claras para reducir las emisiones globales” y que el acuerdo “ni siquiera contiene un rango de metas de emisiones para los países desarrollados con unas pautas para la reducción de entre el 25 y el 40 por ciento de las emisiones por debajo del nivel de 1990 en 2020”, precisó el grupo. No obstante, Greenpeace mantiene la confianza en que la presión constante en todos los continentes obligará a los gobiernos en los próximos dos años a aceptar “las inevitables reducciones” en las emisiones de gases de efecto invernadero. “Los gobiernos deben seguir ofreciendo resistencia a este presidente estadounidense incapaz con su maliciosa agenda”, dijo Gerd Leipold, director ejecutivo de Greenpeace Internacional.

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Los ecologistas criticaron con toda dureza la falta de resultados claros sobre contaminación.
Imagen: AFP
 
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