SOCIEDAD › INEDITA RESOLUCION EN EL TRIBUNAL ORAL DE QUILMES

Un juicio declarado nulo

Un policía era juzgado por matar a un joven en Florencio Varela. Su defensor impugnó a uno de los tres jueces y la Corte le dio la razón. Ahora todo volvió a foja cero cuando sólo faltaba leer el veredicto, y hay que volver a empezar el caso.

 Por Carlos Rodríguez

En una resolución sorpresiva y poco habitual, el Tribunal Oral 4 de Quilmes declaró nulo el juicio oral que estaba realizando contra un policía acusado por el homicidio de un joven en Florencio Varela. La medida la tomaron dos de los jueces, José Nerquizian y Mario Caputo, debido a que el tercer integrante del cuerpo, Alberto Ojeda, había sido recusado por la defensa del imputado, que acusó al magistrado de “no haber mantenido la imparcialidad” durante el desarrollo del proceso. “Nunca he vulnerado la imparcialidad ni tampoco los derechos que le asisten al imputado”, alegó el juez Ojeda en su defensa. De todos modos, reconoció que al exponer sus argumentos luego de la recusación presentada por el abogado Miguel Silva, defensor del policía acusado, se vio en la necesidad de pronunciarse “en forma anticipada sobre puntos a decidir en la sentencia definitiva, motivo por el cual estimo que corresponde que se me excuse” de continuar en el juicio. Ese fue el criterio que adoptaron los otros dos miembros del cuerpo y, en consecuencia, el proceso quedó trunco cuando sólo faltaba leer el veredicto. Ahora tendrá que intervenir, por sorteo, otro juzgado del fuero, y hacer el juicio oral de nuevo.

“Esto es una vergüenza. Pasaron ocho años para llegar al juicio y ahora nos encontramos con esta maniobra dilatoria de la defensa, que no es otra cosa que tirar la pelota para adelante. Ahora vamos a tener que esperar que nos asignen una nueva fecha para un nuevo juicio, con otros jueces y con otro fiscal”. La queja fue realizada, en diálogo con Página/12, por Norma Beatriz Rojas, madre de Emiliano Méndez, de 24 años, quien fue asesinado por la espalda por el sargento Horacio Pérez, de la Brigada de Drogas Peligrosas de Lomas de Zamora, en un hecho ocurrido el 15 de diciembre de 1999 en la calle 14 y Guardia Vieja del barrio La Sirena, en la localidad bonaerense de Florencio Varela.

Ese día, Emiliano Méndez, quien trabajaba como chofer en una papelera de Berazategui, iba en una moto, acompañado por su amigo José Ponzio. Los dos fueron interceptados por una brigada integrada por cuatro policías vestidos de civil, uno de ellos el sargento Pérez. El policía alegó que Méndez había disparado contra él y sus compañeros, aunque en la etapa de instrucción el caso fue calificado como “homicidio simple”, porque no se pudo demostrar que realmente hubo un tiroteo. Méndez murió luego de recibir dos balazos por la espalda, mientras que Ponzio resultó gravemente herido y pudo recuperarse luego de una larga internación.

La declaración de nulidad de todo el juicio dilata, por un lado, la definición, pero a la vez abre la posibilidad de un nuevo enfoque del caso que podría ser perjudicial para el sargento Pérez. El policía llegó al juicio por “homicidio simple”, un delito que tiene una pena de hasta 25 años de cárcel. En el juicio anulado, la fiscal María Oricchio consideró que el delito cometido por Pérez fue el de “homicidio en exceso de la legítima defensa”, por lo que pidió una pena de tres años y medio de prisión en suspenso (sin aplicación efectiva), contra los 16 años que había solicitado el abogado querellante de la familia, Alejandro Zimmerman, quien rechazó la versión del supuesto tiroteo.

Al tener que realizarse un nuevo juicio, comenzando de cero, se mantiene firme la acusación por “homicidio simple”. La madre de Emiliano Méndez también criticó a la fiscal Oricchio. “Yo esperaba que, al menos, la absurda e injusta muerte de mi hijo sirviera para que la fiscalía ejerciera de una forma digna la función por la cual el Estado le paga. Yo le pregunto a la fiscal si, en verdad, con una mano en el corazón, considera que no hay pruebas suficientes como para condenar a Pérez por homicidio simple. Yo creo que hay pruebas y que la defensa recusó a uno de los jueces porque pensaba que el tribunal no iba a tomar en cuenta el criterio de la fiscal.”

Respecto de la recusación, el querellante Zimmerman sostuvo que “con las escuchas de las preguntas que le hizo el juez al imputado quedó demostrado que no hubo parcialidad y que la postura de la defensa no tiene ningún asidero”.

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El tribunal de Quilmes donde se juzgaba al sargento Horacio Pérez, de Drogas Peligrosas.
Imagen: Sandra Flomen
 
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