UNIVERSIDAD › EL CONFLICTO POR EL CIERRE DE LA SEDE DE LA UBA EN MERLO

Con las clases a oscuras

Después de los incidentes en el rectorado, la UBA enviaría personal el lunes. Mientras, el CUM funciona sin electricidad ni limpieza.

 Por Julián Bruschtein


El conflicto desatado por el cierre de la sede que la Universidad de Buenos Aires (UBA) tiene en Merlo continúa sin solución. Colgados del servicio de electricidad, parte de los tres mil alumnos inscriptos y sus docentes siguen intentando que el cuatrimestre termine con normalidad en el edificio del oeste bonaerense, donde cursan el Ciclo Básico Común. Después de los incidentes del miércoles, autoridades de la UBA se comprometieron ayer a mandar el próximo lunes personal de limpieza y administrativos con las libretas académicas.

Al menos 40 días pasaron desde que la intendencia de Merlo, a cargo de Raúl Othacehé, tomó la decisión unilateral de terminar con el acuerdo que mantuvo con la UBA por más de catorce años. Pese a que el Consejo Superior de la universidad emitió una resolución favorable a la normalización de la cursada hasta que la actividad fuera relocalizada en otro sede de la zona, los docentes y estudiantes del Centro Universitario de Merlo (CUM) ni siquiera tienen luz, interrumpida a pedido del municipio. “El cumplimiento de la resolución es sólo parcial. En Merlo hay más de 80 cursos que comprenden a todas las cátedras. La sede está en funcionamiento”, aseguró a Página/12 Néstor Correa, secretario general del gremio docente AGD, que acompaña los reclamos y las negociaciones.

Ayer se reunieron un grupo de docentes y estudiantes del CUM con el director del CBC, Eduardo Laplagne. Acordaron que el lunes se va a acercar hasta Merlo un grupo de trabajadores de limpieza de la UBA. Tras la decisión de Othacehé, el CUM se quedó sin personal de limpieza, que era pagado por la intendencia, y hasta ahora los propios alumnos se encargaban de mantener limpias las aulas. También se espera para el lunes la llegada de las libretas universitarias de los alumnos, que en general se entregan a principio de año, para que el personal no docente pueda tenerlas listas. La pretensión de los docentes de Merlo es que sean labradas con los listados que los profesores confeccionaron desde el inicio de las clases y que contienen a los alumnos reasignados.

Desde el rectorado de la UBA informaron que ya están encaminadas las tratativas para “que se pueda cursar en nuevas sedes en General Rodríguez y en Moreno. La idea sería sostener las dos localidades, aunque todavía falta para ver de qué manera se instrumenta”. Agregaron que “los incidentes del miércoles pueden generar una reacción negativa que probablemente dificulte las soluciones en las que se está avanzando”. Hacían referencia a las denuncias realizadas por el rector de la UBA, Rubén Hallú, quien acusó a un grupo de estudiantes y a militantes del PO de provocar daños en el rectorado, de encerrar a los consejeros y agredir “a un decano y a una empleada del rectorado”. Mariela Solesio (PO), una consejera estudiantil aludida por Hallú, afirmó que estaba “sorprendida” por la denuncia. “Es una provocación montada por Hallú”, dijo. “Durante la jornada intentamos que nos reciba la comisión (que estaba sesionando), porque iban a tratar un proyecto nuestro. Ante la negativa, el intercambio fue subiendo de tono, incluyendo insultos de los dos lados, pero nunca agresiones físicas. Que quede claro: hasta ahora lo que se logró fue gracias a la movilización y presión de los docentes y estudiantes que vienen luchando.”

Para el lunes quedó pautada una reunión entre el rector y representantes de la comunidad del CUM, que le pedirán a la UBA que aporte un generador eléctrico para la sede, mientras se espera la reposición del servicio.

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