ECONOMíA › BLOQUEO CON POCO IMPACTO ECONOMICO

Quién sufre con este paro

 Por Raúl Dellatorre

Si no fuera por la repercusión mediática y las especulaciones políticas, podría afirmarse que las medidas de protesta dispuestas por las entidades agropecuarias prácticamente no tendrán impacto económico. La resolución enunciada por las organizaciones nacionales fue “no comercializar cereales ni oleaginosos con destino a la exportación por una semana”. Es decir, seguir trabajando tranqueras adentro y vendiendo al mercado interno, pero se guardará en silos los granos destinados a puerto. Si la intención es perjudicar al gobierno nacional por la menor liquidación de retenciones, el impacto no sería económico sino financiero, porque en algún momento se exportará y se pagará. Pero medir cuánto afecta a “la caja del fisco” esperar 10 días más la recaudación sería un ejercicio meramente distractivo.

Sin embargo, en los comentarios periodísticos de ayer abundaron los anuncios catastróficos, que no aparecieron en cambio en el discurso de ninguno de los dirigentes del agro. “Va a faltar materia prima porque los productores no venderán a precio vil”, “desa-parecerá la producción de trigo”, “el daño por la pérdida de mercados internacionales será multimillonario” y otros anuncios apocalípticos se disparaban ayer al compás de las protestas en las rutas.

Pero en la economía real se observaba un panorama distinto. Frente a la baja en los precios internacionales en las últimas dos semanas más el descuento por las retenciones, los precios que pagan los molineros por el trigo y el maíz en el mercado interno prácticamente equipararon al valor neto obtenido por el productor al vender a exportadores. En cuanto a la soja, en la puja de precios con la industria aceitera hoy los productores y acopiadores consiguen un plus que también equipara los valores que ofrece el mercado cuando destina el producto a exportación.

“Esta condición de mercado estuvo indudablemente presente en la forma en que se expresó la medida de fuerza: dejar abierto el camino a la venta de productos para el mercado interno fue un invento que indudablemente partió de esta especulación”, sugirió uno de los más agudos analistas del sector a este diario.

Las condiciones actuales del mercado señalan que la demanda de maíz, principalmente con destino a la producción de alimentos balanceados, está en un nivel elevado. “La industria molinera está pagando entre 25 y 30 por ciento más para asegurarse materia prima”, indicaron operadores del sector. Pese a las protestas del sector, el engorde de ganado a corral (feed lots) y la industria avícola “están en posición fuertemente demandante”.

La única sombra para el consumo interno está dada por la actitud definida ayer en las asambleas de impedir el paso de hacienda en pie por los piquetes. Fue un agregado a la resolución de las cuatro entidades anunciada el miércoles. Por la experiencia del lockout anterior, una semana o menos sin ingresos a Liniers no debería afectar la oferta, pero podría generar algún impacto alcista sobre los precios, por simple especulación. El bloqueo a los camiones jaula no podría distinguir entre hacienda con destino a exportación o al consumo, porque no hay exportación de hacienda en pie sino de carne faenada. De todos modos, la actitud de los productores está generando una curiosa paradoja: mientras que hasta el lunes las entidades denunciaban que el Gobierno había incumplido el compromiso de reabrir las exportaciones de carnes, ahora que aquél las reabrió (hasta ayer se liberaron envíos por 11.924 toneladas) son los piquetes los que las mantienen suspendidas.

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