DEPORTES › OPINION

Saber qué hacer con la pelota

 Por Diego Bonadeo

Si poseer la pelota en los deportes asociados significa casi literalmente “agarrarla”, durante mucho tiempo hemos sido muchos quienes hemos malversado el término. En el fútbol, solamente el arquero la “posee” –salvo en circunstancias que se dan con el juego detenido, como por ejemplo el saque lateral– puesto que los jugadores de campo solamente pueden “controlarla”. En el básquetbol, alternativamente se la “posee” (cuando se la agarra) y se la “controla” (cuando se la hace picar). En rugby, en cambio, “poseer” la pelota puede ser una constante, ya que no hay impedimento reglamentario para portarla, caminar, correr, pasarla (siempre hacia atrás) o dejarla caer para patearla, ya sea de aire o de sobrepique. De todas maneras, es de una innecesaria obviedad redundar en detalles respecto de lo que importa “tener” la pelota.

En el test-match que Los Pumas le ganaron ayer a Italia 23-16, tanto el desarrollo como el resultado contradijeron casi todos presupuestos básicos de cualquier manual de rugby. La notoria supremacía de los italianos en los line-outs, no solamente en los envíos propios, sino también robando pelotas echadas por los argentinos, y la abrumadora cantidad de penales cometidos por Los Pumas –tres veces más que los locales–, no alcanzaron para que el partido se jugara de acuerdo con los habituales parámetros en cuanto a quién tiene más pelota. Fueron increíbles las limitaciones ofensivas del equipo perdedor, que recién llegó al in-goal argentino cuando el partido se terminaba. Es cierto, por otra parte, que Los Pumas contrarrestaron las limitadas obtenciones tanto en formaciones fijas como móviles con su habitual capacidad defensiva. Pero de todas maneras pocas veces se recuerda que las estadísticas indiquen algo, y el desarrollo y el partido otra cosa.

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