ECONOMíA › IMPORTACION DE GASOIL Y NAFTAS PARA ATENDER LA CRECIENTE DEMANDA

Compras para llenar el surtidor

 Por Cledis Candelaresi

Shell es la única refinadora que hasta el momento está importando gasoil, y según dicen en la compañía, a pérdida, utilizando el cupo de desgravación dispuesto por el Gobierno. Con la capacidad de refinación al tope, comprar en el exterior es la única vía que estiman en la petrolera para enfrentar el faltante de un producto que altera el ánimo de productores y transportistas. Tal como habrían sugerido al Gobierno Petrobras, Repsol y los estacioneros Enarsa podría importar para nutrir surtidores.

Todos los refinadores lo dicen a coro: para atender la creciente demanda de gasoil es necesario reprimir la demanda o importar para abastecerla. Para facilitar la importación el Gobierno libera, con cupo, el cargamento del Impuesto a la Transferencia de los Combustibles y del gravamen específico sobre el gasoil. Con esta facilidad, el año pasado se trajeron del exterior 1,8 millones de metros cúbicos.

Hace un par de semanas, la Secretaría de Energía fijó por resolución un cupo de 500 mil metros cúbicos exentos de gravámenes de los cuales 300 mil fueron asignados a Cammesa, 160 mil a Enarsa (es decir, 460 mil por el Estado) y los 40 mil restantes a Shell. Esta última compañía fue la única que había alzado públicamente su voz contra la imposición oficial de abastecer sí o sí el mercado interno, aun importando a un precio superior al que se puede vender luego el producto en el mercado interno. “Lo hicimos para cumplir con la ley”, explicó ante este diario su presidente, Juan José Aranguren.

En este momento, el gasoil es caro y escaso también en el mercado internacional. Según calculan las petroleras, restados los impuestos, importar cuesta 860 dólares el metro cúbico contra los 380 dólares a que se puede comercializar en el mercado doméstico. La discusión de las empresas con el Gobierno es quién asume esa pérdida. Sobre las espaldas oficiales ya está el costo de resignar tributos, a lo que el Estado debe sumar la carga del Programa de Energía Total. Por ese plan el Estado se compromete a abastecer combustible líquido (gasoil y fueloil) para suplir la falta de gas. En origen, este esquema fue concebido como un auxilio exclusivo para la industria, que el invierno pasado tuvo que enfrentar paradas forzosas por falta de ese insumo. Pero en la reciente prórroga del programa, el plan se extendió a todos los usos, lo que de hecho habilita la posibilidad de que el Estado importe gasoil también para las estaciones de servicio. La situación es difícil porque la escasez no sólo afecta al gasoil sino que también empezó a comprometer a las naftas. Un ejemplo es la reciente importación de Esso, que tuvo que traer producto del Golfo de México para tener atendidos sus surtidores.

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