EL MUNDO › DESDE CISJORDANIA, EL PRESIDENTE ABBAS INTENTA FORMAR UN GOBIERNO PROVISORIO

Hamas copó Gaza, pero quedó aislado

Después de una semana violenta, la calma volvió a la Franja gracias al control militar que ejerce el grupo islamista tras derrotar a sus rivales de Fatah. El presidente Abbas disolvió el gobierno de coalición, pero le cuesta conseguir socios menores para formar un nuevo gobierno. Crece el aislamiento internacional de Hamas.

Exultantes, los militantes de Hamas controlaban ayer la Franja de Gaza, convertida en un enclave islamista fronterizo con Israel, aislada del resto del mundo y dividida políticamente del otro territorio palestino, Cisjordania, donde se halla el presidente Mahmud Abbas. Este último encargó ayer al ministro saliente de Finanzas, el independiente Salam Fayyad, la formación de un nuevo gobierno de emergencia, después de la disolución del gobierno de unidad con los integristas que decretó el jueves.

Fayyad fue alto funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI) y goza de la confianza occidental. Nació en 1952 y es doctor en Economía por la Universidad de Texas y licenciado en ingeniería por la Universidad Americana de Beirut. Sin embargo, poco después, el portavoz de Hamas, Sami Abu Zuhri, denunció ese encargo afirmando que es “contrario a todas las leyes palestinas” y representa un “golpe de Estado contra la legalidad”.

“Pedimos a Mahmud Abbas que dé marcha atrás en su decisión y a Salam Fayyad que rechace ese nombramiento ilegal”, declaró.

La decisión de Abbas se produjo tras el anuncio que hizo en la madrugada del viernes Hamas, que dijo controlar en la Franja de Gaza todos los edificios de las fuerzas de seguridad fieles a Fatah, movimiento del propio presidente palestino, que durante más de 40 años dominó la vida política de los territorios. Los combatientes, que en la madrugada tomaron el último bastión del Fatah en Gaza, la “Muntada” del presidente Mahmud Abbas, sin hallar demasiada resistencia, celebraron al amanecer su victoria con cánticos a la gloria de Hamas y disparos al aire con las mismas armas que en una semana dejaron más de cien muertos. El grupo islamista está considerado una organización terrorista por Israel, la Unión Europea y Estados Unidos. Compartía gobierno con Fatah desde marzo. Ante la situación, los cancilleres del llamado Cuarteto Internacional para Oriente Medio (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y ONU) anunciaron una reunión el viernes.

Los partidos palestinos pequeños han rechazado formar parte del nuevo gobierno de emergencia que el presidente palestino y líder del movimiento nacionalista Fatah, Mahmud Abbas, encargó formar al independiente Salam Fayad. Según informó un miembro del Comité Central de la Organización de Liberación Palestina (OLP), Abbas está teniendo dificultades también para encontrar candidatos a ministro en Gaza, ya que el futuro ejecutivo, pese a la separación de hecho que existe entre los dos territorios desde la caída de la Franja en manos de Hamas, pretende actuar también en esa zona. Aunque Abbas calificó la maniobra de los islamistas de golpe militar, Ismail Haniyeh, primer ministro palestino destituido el jueves por Abbas, preguntaba en una entrevista al diario francés Le Figaro: “¿Un golpe de Estado contra quién? ¿Contra nosotros mismos? Somos un gobierno legítimo, salido de un Parlamento elegido democráticamente”.

Interrogado en su casa en el campo de refugiados de Shati, muy cerca de la ciudad de Gaza, Haniyeh justificó la toma de control de la región en que “hacía falta poner fin al desorden de seguridad”. “Restableceremos la disciplina y la ley” en la Franja de Gaza, donde en la última semana los muertos palestinos superaron el centenar, prometió Haniyeh. Negó que la intención de los islamistas fuera proclamar un Estado en la Franja: “Gaza pertenece a todo el pueblo palestino, no sólo a Hamas. Rechazamos cualquier idea de separación de los territorios palestinos”, aseguró. En el plano político, el primer ministro destituido afirmó que el programa de Hamas está muy claro. “Queremos la creación de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, es decir, Gaza, Cisjordania y Jerusalén-Este como capital. Nos comprometemos a respetar todos los acuerdos pasados, firmados por la Autoridad Palestina. Deseamos la puesta en práctica de una tregua recíproca, global y simultánea con Israel”, afirmó Haniyeh al Figaro.

Mientras tanto, la Franja de Gaza –territorio superpoblado donde viven 1,5 millón de palestinos– ha quedado aislada del resto del mundo, con sus fronteras con Israel y Egipto cerradas. El Cairo decidió retirar al personal de su representación diplomática en la Franja de Gaza, mientras Rusia pidió a los palestinos que pongan fin a “su conflicto fratricida”.

La foto de un militante de Hamas encapuchado y de pie en el escritorio de Abbas, empuñando un fusil Kalashnikov con una mano y agitando el Corán con la otra bajo los retratos del presidente de la Autoridad Palestina y de su antecesor Yasser Arafat, jefe histórico de los palestinos, en medio de un revuelo de sillas y papeles, dio la vuelta al mundo como testimonio del caos y el odio interpalestino.

La prensa israelí destacó por su parte el peligro de un “Hamastán” como vecino, mientras que el primer ministro, Ehud Olmert, viajará a Washington el domingo para tratar la situación con el presidente estadounidense, George W. Bush.

Ayer por la mañana las calles de la ciudad de Gaza amanecieron tranquilas. Sus habitantes empezaron prudentemente a salir de sus casas por primera vez desde el 7 de junio, cuando se desencadenaron los violentos enfrentamientos entre Hamas y Fatah que se han saldado con 113 muertos y la toma del control del territorio por los islamistas.

Combatientes de Hamas permanecían dentro de la Muntada, el complejo donde se encuentran las oficinas de la Presidencia palestina.

Los puestos de control diseminados en los últimos días por la ciudad habían desaparecido prácticamente y los vehículos circulaban libremente.

Decenas de palestinos fueron hasta las residencias abandonadas por responsables de Fatah y también al cuartel general de las fuerzas de seguridad para llevarse lo que podían, desde muebles hasta grifos.

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Militantes de Hamas celebran su victoria militar a bordo de un vehículo armado que pertenecía a la guardia presidencial de Mahmud Abbas.
 
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