EL MUNDO › LA LIGA ARABE INTENTARA FRENAR LA VIOLENCIA

Se agrava la crisis libanesa

El asesinato del diputado Walid Eido, de la mayoría parlamentaria antisiria en Líbano, agravó las divisiones entre el gobierno apoyado por Occidente y la oposición aliada de Siria, y aleja la perspectiva de una salida a siete meses de crisis política. En un intento de hacer frente a la inestabilidad reinante, el primer ministro, Fuad Siniora, envió ayer a El Cairo a su canciller interino, Tarek Mitri, para participar en una sesión extraordinaria del consejo ministerial de la Liga Arabe. Esa reunión fue solicitada por Siniora el mismo día del asesinato del diputado Walid Eido –el miércoles–, que la mayoría antisiria libanesa atribuyó a Siria.

Mitri lleva a la capital egipcia un informe sobre refuerzos dados por Siria recientemente a movimientos radicales palestinos, con sede en Damasco, que disponen de bases militares en la región del valle de la Bekaa, fronterizo entre Siria y Líbano, señaló una fuente gubernamental.

El canciller libanés también aportará pruebas de la “actitud hostil de Siria” hacia el tribunal internacional que busca juzgar a los asesinos del ex primer ministro libanés, Rafic Hariri, en 2005, atribuido también a Damasco.

Siria, por su parte, niega toda implicación en ese crimen, pese a que una comisión de investigación de la ONU acusa al régimen de Damasco. El tribunal, creado el 30 de mayo por la resolución 1757 del Consejo de Seguridad de la ONU, entró en vigor el 10 de junio y ya fue rechazado por Siria.

Además, Mitri expondrá ante los representantes de los países árabes varias declaraciones de extremistas del grupo Fatah al Islam arrestados por las autoridades libanesas, en las que los islamistas afirman haber pasado por Siria para infiltrarse en Líbano. Fatah al Islam se enfrenta desde el 20 de mayo con las tropas libanesas en el campo de refugiados palestinos de Nahr al Bared, en el norte de Líbano, cerca de la frontera con Siria.

El primer ministro libanés ha afirmado en varias ocasiones que el grupo islamista “mantiene relaciones con los servicios secretos sirios”. En este contexto de tensión, el líder druso Walid Jumblatt, que forma parte de la mayoría antisiria, rechazó el esfuerzo mediador de Francia, Arabia Saudí e Irán para formar un gobierno de unidad nacional en Líbano. “Nada de gobierno de unidad, tanto si gana la corriente que clama el restablecimiento de la tutela siria como si la corriente independentista resiste”, dijo Jumblatt en una entrevista publicada ayer en el diario árabe Asharq Al Awsat. “Mientras Bachar al Assad esté en el poder y los países árabes y no árabes lo adulen, no habrá estabilidad en Líbano”, añadió.

El jueves, durante el funeral del diputado asesinado, el jefe de la mayoría antisiria, Saad Hariri, pidió a los países árabes que “boicoteen el régimen terrorista” de Siria. El endurecimiento de la mayoría libanesa coincide con el reclamo de Hezbolá –que cuenta con el apoyo sirio e iraní– de un gobierno de unidad.

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