EL PAíS › DESIGNO A JORGE “EL FINO” PALACIOS AL FRENTE DE LA METROPOLITANA

Macri tiene un fino comisario

El gobierno porteño designó ayer al ex policía, retirado de la Federal por sus contactos con ladrones de autos y tan seriamente involucrado en la causa AMIA, que puede terminar procesado por encubrimiento este mes.

 Por Raúl Kollmann

El jefe de gobierno porteño firmó ayer la designación, como jefe de la Policía Metropolitana, del comisario retirado Jorge “El Fino” Palacios, acusado por el fiscal Alberto Nisman en el expediente AMIA y muy cerca de ser procesado por varios delitos en, justamente, en esa causa. La designación, adelantada por Página/12, se produce a dos semanas del 15º aniversario del atentado. En concreto, el fiscal Nisman imputa a Palacios, entre otros, los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público, destrucción de prueba y omisión de actuar en la persecución y represión de delincuentes. El juez Ariel Lijo viene respaldando las acusaciones de Nisman, de manera que es muy probable que después del aniversario del atentado, Palacios, que tuvo que responder a los cargos en una declaración indagatoria, sea procesado. Por otra parte, El Fino registra un antecedente de cierta importancia relacionado con el caso del secuestro de Axel Blumberg. La banda responsable del secuestro se dedicaba también al robo de automotores y quien después los reducía –y hasta pedía previamente las marcas y modelos– era Jorge Sagorsky, condenado a seis años y seis meses de prisión. En la causa judicial se registra una llamada de Sagorsky a Palacios.

Macri y el comisario tienen una estrecha relación desde hace tiempo. El retirado es fanático de Boca y cuando fue desplazado de la Policía Federal por la llamada de Sagorsky, el presidente del club de la Ribera lo designó jefe de seguridad de la entidad xeneize.

En la causa AMIA hubo un sospechoso desde la primera semana llamado Alberto Jacinto Kanoore Edul. Muchos lo conocen como “Albertito”, porque es hijo de Alberto Kanoore Edul, un amigo de Carlos y Munir Menem. Ocho días antes del atentado a la AMIA, el 10 de julio de 1994, se hizo una llamada desde un celular de los Kanoore Edul al armador de autos truchos Carlos Telleldín. Ese día, según dejaron en firme los jueces del Tribunal Oral, Telleldín entregó la camioneta Trafic que la semana siguiente estalló frente a la AMIA. La Corte Suprema ahora ordenó volver a investigar a Telleldín y todo lo relacionado con ese hecho.

Kanoore Edul nunca pudo explicar aquella llamada. Primero dijo que fue hecha por su chofer, después su chofer sostuvo que la comunicación se hizo un domingo, por lo tanto no fue él quien llamó y, finalmente, Albertito dijo que no recordaba. Pero, además, hay otra circunstancia que hizo todavía más extraña la situación de Kanoore Edul. Cinco minutos antes del atentado, un camión dejó frente a la AMIA un volquete. En la hoja de ruta de ese camión, que teóricamente había pasado por la calle Pasteur minutos antes del ataque, figura una dirección de la calle Constitución al 2600. Se trata de un baldío, justito a metros de donde vive Kanoore Edul.

En aquel momento, el juez Juan José Galeano ordenó investigar esa pista, pero –según señala Nisman– todo tuvo un vuelco súbito. El fiscal afirma que fue tras una llamada de Munir Menem al magistrado. Esa comunicación está probada. A partir de ese momento, la SIDE dejó de intervenir los teléfonos de Kanoore Edul y también la Unidad Antiterrorista de Palacios inició un comportamiento que el fiscal considera delictivo, casi de encubrimiento. Se ordenó el allanamiento de la vivienda de Kanoore Edul, en Constitución al 2600, y, según enumera Nisman, los policías llegaron a las ocho de la mañana, mientras que el allanamiento se produjo a las 17. Los movimientos eran tan obvios que hay una escucha telefónica de un familiar de Kanoore en la que cuenta que “vinieron dos personas a preguntar por Albertito. Seguro que eran policías”. O sea que todo el barrio conoció el allanamiento con antelación. Pero para el fiscal, lo más comprometedor es que desde un celular que figura a nombre de Palacios se hicieron dos llamadas al lugar que se iba a allanar. Nisman dice que todo indica que fue para avisarles y, además, menciona que en la investigación hecha por el propio Palacios nunca reveló que realizó esas dos llamadas ni aparecieron en los cruces telefónicos hasta mucho después.

La relación con la banda de Martín “El Oso” Peralta, involucrada en el caso Blumberg, también deja elementos a tomar en cuenta. Sagorsky era un hombre vinculado con las fuerzas policiales, una especie de operador que trabajaba también con varios negocios de partes robadas en la Avenida Warnes. A Sagorsky se lo acusó de hacer el pedido de los autos que la banda debía robar. Lo que surgió en la investigación sobre el robo de autos es que existía una llamada de Sagorsky a Palacios. Este dice que fue una cama, que otra persona le pasó el teléfono y que la excusa fue ofrecerle una camioneta. Para otros, Sagorsky es la prueba viviente de la relación entre policías y robo de autos.

No extraña que los familiares de las víctimas del atentado criticaran duramente la designación y reclamen ante Macri.

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Palacios ya fue indagado en la causa del encubrimiento y está imputado por el fiscal por delitos graves.
Imagen: Télam
 
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