EL PAíS › NEGO QUE TENGA EN SUS PLANES ALEJARSE DE LA PRESIDENCIA DEL PJ

Scioli le hace frente al virus

“Es una telenovela”, dijo el gobernador sobre las versiones. Con todo, en su entorno hablan para el futuro de una posible conducción colegiada y de internas abiertas para marzo de 2011.

 Por Martín Piqué

“Yo no puedo contestar a versiones que aparecen en un diario”, dijo ayer el gobernador Daniel Scioli. Titular del PJ tras la renuncia de Néstor Kirchner, Scioli eligió esa frase para negar el rumor sobre un supuesto alejamiento suyo de la presidencia del partido. “Es una telenovela que se va armando”, contestó cuando le preguntaron si las presiones de varios dirigentes del PJ lo forzarían a renunciar. En los últimos días, Ramón Puerta, Juan Carlos Romero, Jorge Busti, Francisco de Narváez y Felipe Solá se pusieron de acuerdo para implementar un Operativo Clamor pero al revés: todos exigieron la destitución de Scioli de la conducción del PJ por haber sido derrotado el 28 de junio. El gobernador bonaerense no quiso contestar las críticas. Sí lo hicieron dos dirigentes muy cercanos a él: el vicegobernador Alberto Balestrini y su ministro de Gobierno, Eduardo Camaño. Scioli siguió ayer con su ronda de consultas a gobernadores: fue el turno del riojano Luis Beder Herrera.

La actualidad de Scioli es uno de los grandes temas de debate en el peronismo. Desde el PJ disidente exigen que deje vacante la presidencia del partido por haber perdido ante la dupla De Narváez-Solá. Desde el peronismo bonaerense responden que varios de los dirigentes que reclaman el paso al costado de Scioli perdieron en sus provincias: el caso del salteño Romero, del misionero Puerta y del entrerriano Busti. Distinta es la situación del santafesino Carlos Reutemann, quien ganó la elección para senador y fortaleció sus aspiraciones presidenciales. Algo parecido sucede con la entente De Narváez-Solá, a la que habría que asociar también a Eduardo Duhalde. Como Reutemann, ellos pueden jactarse de una victoria. Que, además, fue la más significativa para el escenario político del país. En medio de la pulseada entre Scioli y el peronismo disidente en ascenso, los gobernadores peronistas que ganaron en sus provincias se están convirtiendo en los árbitros de la competencia. Se trata del sanjuanino José Luis Gioja, el tucumano José Alperovich, el salteño Juan Manuel Urtubey, el chaqueño Jorge Capitanich y el chubutense Mario Das Neves, por nombrar algunos. Ante todos ellos, Scioli hizo una y otra vez una aclaración. Dijo que él se presentaba como “articulador”, que era uno más entre pares y no pretendía arrogarse ninguna función de conducción. También les preguntó qué pensaban del presente del peronismo y de cómo había que encarar el futuro. En las reuniones, todos los gobernadores coincidieron en que había que “proteger la gobernabilidad” y evitar una cruzada que pudiera erosionar exageradamente la figura de Kirchner.

Los gobernadores saben que una crisis política que afectara la institucionalidad pondría en riesgo cualquier triunfo del peronismo en 2011 (salvo que el PJ llevara como candidato presidencial a Mauricio Macri en una alianza de centroderecha). Ante ese panorama, los caciques provinciales impulsan una reorganización partidaria ordenada: en esa transición imaginan al titular del PJ conviviendo con una mesa de acción política integrada por la famosa “liga” de gobernadores exitosos. El punto de llegada de esa reorganización sería una interna abierta para definir las candidaturas con las que el peronismo competirá en 2011. Según comentaron a Página/12 en el entorno de Scioli, esa interna abierta para todos los cargos ya tendría una fecha estimativa acordada con la mayor parte de los gobernadores: marzo de 2011.

“Los peronistas vamos a saber encontrar los caminos, con responsabilidad, para llevar adelante un espacio muy importante como es el partido”, prometió Scioli. “Tomaremos las decisiones a partir de la construcción de consensos”, dijo. Cuando termine la ronda de consultas, Scioli convocará a todos los miembros del Consejo Nacional del PJ para analizar, según anunció ayer el apoderado legal Jorge Landau, “las causas de por qué se perdió y establecer la estrategia a futuro”. Los gobernadores apoyarán una reorganización ordenada en el peronismo, pero también exigirán algunos cambios en la forma de administrar los recursos por parte del Ejecutivo. Se descuenta que exigirán mayores ingresos con márgenes de autonomía más amplios a la hora de administrar esos fondos.

Todo ese proceso convive con la puja entre Scioli y el peronismo disidente, que va escalando. Ayer, el ex motonauta negó haber sufrido un desplante por parte de Reutemann. “Yo le dejé a Lole un mensaje para felicitarlo por el resultado electoral, como lo hice con otros tantos ganadores, como lo hice con los intendentes y con los gobernadores. Eso fue todo”, dijo Scioli. El miércoles, Reutemann dijo que Scioli le había dejado un mensaje en el contestador pero que no le pensaba responder.

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Scioli y el intendente Juan José Mussi visitaron ayer un hospital.
Imagen: Télam
 
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