EL PAíS › OTRO DETENIDO EN LA INVESTIGACION POR LA MUERTE DE MARIANO FERREYRA

Polaquito, el acusado por las amenazas

Un guardabarreras de la línea Roca que integró la patota de la Unión Ferroviaria fue apresado, acusado de amenazar a una periodista para que no registrara con la cámara los hechos en las vías. Más allanamientos que implican a hombres de Ferrobaires.

 Por Laura Vales e
Irina Hauser

En la investigación por el crimen de Mariano Ferreyra hay un cuarto detenido. Se trata de Salvador Pipito, un guardabarreras de la línea Roca que integró la patota de la Unión Ferroviaria. El día de los incidentes, él fue uno de los que apretó a la periodista Gabriela Carchak para que no tomara imágenes del ataque a los tercerizados. En el ambiente ferroviario se lo conoce como un ladero de Pablo Díaz, el jefe de la patota, y en las fotos de aquella jornada aparece efectivamente junto a él. Está acusado de amenazas, por lo que no quedaría bajo arresto. Ayer hubo nuevos allanamientos que apuntan a desentrañar la posible participación de dos hombres de Ferrobaires en la organización del grupo de choque.

Pipito es guardabarreras en Florencio Varela, en el cruce de las vías con la calle Estados Unidos. Le dicen El Polaquito porque es rubio, y aunque no tiene cargo en la Unión Ferroviaria, en el Roca lo identifican como “un soldado de Díaz”.

A la periodista de C5N le quedó grabado porque él fue el matón que se encargó de marcarla. “Fue el que me acorraló, el que no me dejó avanzar, no me dejaba levantar el micrófono y finalmente me empujó contra la playa de estacionamiento de Chevallier, donde los choferes del lugar me abrieron la puerta para que pudiera resguardarme”, recordó Gabriela Carchak.

“Mi impresión fue que ellos tenían una intención clara, que era matar a cuantos pudieran y que todo quedara como un enfrentamiento entre barras sindicales. Cuando vieron la cámara se pusieron como locos, no se imaginaban que iba a haber una. Se sacaron: tenían un nivel de agresividad y de violencia muy alto. Decían cosas como ‘Bajá la cámara que te rompo todo’,’vos siempre hacés lo mismo’. Les ofrecí varias veces la cámara para que ellos dijeran lo que quisieran, pero no les interesó. Lo que ellos querían era que no hubiera cámaras.”

Otro integrante de la Unión Ferroviaria, el delegado Daniel González, se movió en tándem con el Polaquito para amenazar a la periodista. González fue rápidamente reconocido porque andaba con un cuello ortopédico. Esta semana pidió a la jueza Wilma López ser eximido de prisión alegando inocencia, pero la magistrada le denegó tal beneficio.

Que el cuarto imputado era un integrante habitual de la patota queda corroborado porque en las imágenes tomadas el 6 de septiembre en el hall de Constitución, él es parte del grupo de la Unión Ferroviaria que impidió un acto de los tercerizados. Se lo ve detrás del barrabrava Cristian Favale, el principal acusado por el asesinato de Mariano Ferreyra.

Con aquel acto en la estación, al igual que con el posterior intento de cortar las vías, los tercerizados, con el apoyo del Partido Obrero, el Movimiento Teresa Rodríguez, Convergencia de Izquierda y otras agrupaciones, reclamaban por la reincorporación de 177 despedidos. En el Roca hay, según las organizaciones gremiales, unos 1500 tercerizados. Aunque hacen la misma tarea que los ferroviarios de planta, con la tercerización cobran la mitad.

La Gendarmería llevó a cabo ayer por lo menos cuatro nuevos allanamientos en oficinas de Constitución e inmuebles vinculados con Héctor “El Chuly” Carruega y Norberto “El Gordo” Saldaña, según confirmaron allegados a la investigación. Ambos trabajan en Ferrobaires, la empresa que funciona en el ámbito del Ministerio de Infraestructura bonaerense y que administra los ferrocarriles. Saldaña pertenece al sector Encomiendas de Constitución y Carruega lidera el Servicio de Atención al usuario en la terminal de Mar del Plata. Ninguno de ellos estuvo presente en el asesinato de Mariano, pero por testigos que se presentaron en la fiscalía y vincularon los hechos con el duhaldismo, ambos están bajo sospecha de haber participado en la organización de la fuerza de choque.

En los procedimientos, los investigadores buscaban esencialmente armas. El sector Encomiendas tiene fama de aguantadero, según es vox populi entre la oposición a la conducción de José Pedraza en la Unión Ferroviaria (UF). En ese sector hablan de que las dependencias de la calle Hornos son un sitio de práctica de tiro y funciona un gimnasio donde se practica boxeo y se realiza acopio de armamento. También se trata de corroborar si de allí fue disparado el revólver calibre 38 que mató a Mariano. Está en marcha una pericia balística sobre las vainas secuestradas días atrás.

Por otra parte, todo indica que esta semana el barrabrava Favale no se presentaría para completar su declaración, lo que realizaría recién el mes que viene. Allegados al detenido aseguraron que, tras sufrir la crisis de nervios por la que interrumpió su indagatoria, pidió recibir asistencia médica y psicológica y ahora está medicado. “Está compensado –aseguró el consultado–, pero si declara no será esta semana, sino la próxima.”

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Salvador Pipito era un integrante habitual de la patota de la Unión Ferroviaria.
 
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