EL PAIS › LA CAMPAÑA DE MACRI CONCLUYO CON PROMESAS Y NUEVAS CRITICAS AL GOBIERNO NACIONAL

Un cierre macrista con diez happenings

El jefe de Gobierno y su compañera de fórmula se mostraron en algunas de las diez pequeñas intervenciones públicas del PRO. “Nunca hicimos campaña sucia”, aseguraron, tras las denuncias de Filmus. Macri insistió en que la Nación “discrimina” a la Ciudad.

 Por Werner Pertot

No había terminado de sentarse, entre los chicos con guitarras eléctricas y los que tenían tambores, cuando Mauricio Macri escuchó que alguien le pedía, por favor, que no cantara. Risas generales en la casa de una vecina de Caballito, que el jefe de Gobierno eligió para hacer el último de sus minieventos de cierre. No hubo un acto central, sino diez pequeñas intervenciones públicas donde Macri y su compañera de fórmula, María Eugenia Vidal, se comprometieron a nuevas medidas en su (eventual) segundo mandato. Sobre la campaña sucia que se desató sobre su adversario Daniel Filmus, Macri dijo: “No está bueno que quiera victimizarse”.

En el PRO siguieron al pie de la letra la consigna de Jaime Durán Barba de no hacer un acto multitudinario, de no mostrar al candidato por encima de los votantes, sino a la par, casi como uno más. Con esta idea de fondo, desplegaron diez happenings por los barrios de Buenos Aires.

“Estoy tranquilo con no haber participado del debate de la UBA”, se desentendió Macri. Ante Página/12, el jefe de Gobierno sostuvo que “no fue un debate. Lamento que Filmus no haya ido a TN”. Fuera del debate sobre el debate, Macri recorrió la Ciudad con microeventos desde las 7.30. Empezó en Balvanera, con su compromiso de ampliar los jardines maternales. Siguió al mediodía en la Plaza Mafalda, de Colegiales, donde mostró, con el ministro de Justicia, Guillermo Montenegro, las cámaras de seguridad que promete seguir instalando por todas partes. El bicing y las becas para estudiantes meritorios fueron parte de los pequeños encuentros en Palermo y Núñez.

Tren fantasma

La casa era una casa de Caballito, con sus paredes de ladrillo, con un cuadro con el Arco del Triunfo, con un cómodo sofá donde se instalaron los integrantes de la banda de rock Tren Fantasma, que cuenta con dos guitarras, bajo y percusión. Detrás de las puertas de vitraux que daban al patio, Macri, Vidal y el primer candidato a legislador, Sergio Bergman, tomaban mate para la foto con la familia de Liliana Fuente, dueña de casa. No había un sólo globo de colores.

En tanto, los jóvenes tocaban sin cesar ante los periodistas que se amuchaban en todos los recovecos del lugar. “Somos músicos. Nos invitó Willy (González Heredia, director de Promoción Sociocultural) a tocar y le pedimos la casa a Lili, una vecina que se copó. No podíamos tocar. Sufrimos los efectos de Cromañón. Ahora se nos abrió una puerta, vamos a empezar a tocar en lugares a partir de esto”, contó Maxi Ferreirós, el cantante de la banda. ¿Votan al PRO? “La propuesta está buena”, dijo él. El resto mantuvo silencio.

El propio González Heredia explicó que el compromiso que se firmó allí era que todos los días las bandas tendrán lugares para tocar, que se les pagará por shows gratuitos y que algunas de ellas accederán a la grabación de un disco. Del convite en el patio, que incluía gaseosas y alfajorcitos, el primero en salir fue el legislador Cristian Ritondo, que partió en dirección a otro acto junto a Gabriela Michetti. Luego entraron en escena Macri y Vidal y se prendieron todas las luces de las cámaras.

Los dos se sentaron en el living para escuchar algunos de los temas del grupo. “Hace tiempo hubo un rey que todo lo podía / compartiendo su poder a cambio de alegría / cómo se lo extraña al rey”, dice una de sus letras. Macri, serio, palmeaba el sofá. Vidal, en cambio, seguía el ritmo con una sonrisa. Y hasta demostró que se sabía algunas canciones, que seguía cantando bajito. Bergman apareció con el cartel gigante del compromiso y comentó: “Yo vengo con mi banda jasídica”.

–¿El compromiso incluye que Macri no imite más a Queen? –preguntó este diario.

–Claro. Está. Fijate –dijo el rabino, que comentó que la vecina le había preparado especialmente sánguches kosher.

Macri volvió al patio, no sin antes observar los pocos restos de la picadita de quesos y fiambres que habían sido devorados por los periodistas. “Parece que no tenían hambre”, comentó, sonriente. Ya con el traje de candidato, sentado en el patio frente a gaseosas y una botella de cerveza sin abrir, Macri dijo que “el gobierno nacional hace nueve años que discrimina a la Capital”.

–¿Qué piensa de la campaña sucia que se desató contra Filmus? –inquirió Página/12.

–Me parece bien que lo hayan denunciado a la Justicia. Nunca hicimos campaña sucia –se despegó Vidal– El kirchnerismo, sí.

–¿Tiene prevista alguna investigación sobre el supuesto desvío de fondos que denunció el juez Andrés Gallardo?

–Es difícil que haya habido desvío de fondos, si no hubo pago –se enrojeció Vidal.

–El kirchnerismo siempre utilizó este tipo de cosas. Las denuncias de algún juez. No va a servir de mucho –pronosticó Macri.

Fue el final de un día agitado. O no tanto: a la salida lo esperaba un pequeño grupo de vecinos para gritarle: “Macri, volvé a tu empresa”.

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Macri y Vidal, en una casa de Caballito, con la banda de rock Tren Fantasma.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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