EL PAíS › MARINA WALKER, DEL CONSORCIO DE PERIODISTAS QUE REVELO LOS PANAMA PAPERS

“Los gobiernos permiten estos escondites”

 Por Nora Veiras

Hace veinte días medios de ochenta países del mundo sorprendieron con las revelaciones de los Panama Papers. Por primera vez, una filtración de emails, contratos, recibos y documentos del estudio Mossack Fonseca había permitido a la prensa acceder a las sociedades offshore creadas en Panamá para ocultar el manejo del dinero del poder. En la Argentina, el escándalo derivó en sendas denuncias judiciales contra el presidente Mauricio Macri y su ex secretario de Hacienda y actual intendente de Lanús, Néstor Grindetti, titulares de sociedades fantasmas. La mendocina Marina Walker, radicada desde 2003 en Estados Unidos es la vicepresidente del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés) que maneja la data compartida por el diario alemán Süddeustsche Zeitung. En diálogo con Página/12, Walker anticipa que están conversando para incorporar a dos colegas más de medios argentinos al manejo de esa cantera de información. “Parte del problema con el mundo offshore es que, entre comillas, es corrupción legal. Los gobiernos permiten estos atajos y escondites”, explica, respalda la cobertura del diario La Nación y se desentiende de la difusión que hizo Canal 13, cuya periodista Mariel Fitz Patrick, fue incorporada al ICIJ para esta investigación.

–¿Cómo analiza la repercusión en Argentina de la cobertura de los Panama Papers?

–Pienso que ha tenido bastante difusión. Me parece que naturalmente en Argentina hay una división en este momento. Se tiende a usar la información de un lado y el otro.

–¿Qué quiere decir con ‘de un lado y el otro’?

–Personas que están a favor de este Gobierno y a favor del Gobierno anterior. Eso se ve reflejado en las redes sociales. Lo que es interesante y que sería bueno que pasara es debatir qué significa que personas del poder económico y político utilicen paraísos fiscales y por qué pasa eso en el particular contexto argentino. Lo que vemos tanto en Argentina como en otros países es que no discrimina izquierda y derecha: comunistas chinos, capitalistas como David Cameron, grandes empresarios, un militar muy cercano a Hugo Chávez. Los paraísos fiscales no son solo de millonarios conservadores. Son atajos fiscales, amparados en el secretismo, que ocultan la mayor criminalidad y los utilizan todos, los utilizan de ambos lados. Parte del problema con el mundo offshore es que, entre comillas, es corrupción legal. Los gobiernos permiten estos atajos y escondites.

–En el caso argentino, aparece Mauricio Macri y no la ex presidente Cristina Kirchner.

–En Estados Unidos no nos permiten dar nuestra opinión. No quisiera opinar demasiado si la respuesta a lo de Macri fue o no adecuada. Hubo protestas en Plaza de Mayo, mucha repercusión en las redes sociales, un fiscal investigando, podría haber sido cero la reacción. En Islandia renunció el primer ministro, David Gunnlaugsson; venía muy herido por la crisis del 2008, la gente dijo basta, había tolerancia cero. El primer ministro manejó bastante mal la opinión pública. En Argentina hay otra realidad en este momento, hubo respuesta, hay que ver qué pasa con la investigación judicial. Mi pregunta es también qué pasa con las otras historias de quiénes sacaron fondos al exterior, como el caso del hipódromo, sería bueno que se investigara seriamente si se pagó todo lo que correspondía, si es legal.

–¿El apellido Kirchner aparece en los Panama Papers?

–No apareció, lo hubiéramos publicado. Lo que sí hay es un intento de abrir una sociedad, que no se materializó, de parte de la esposa del ex ministro Julio De Vido. Cuando empezó el tema de las empresas en Nevada, que es lo que investigan fiscales argentinos, no hay una empresa que hayamos podido encontrar nosotros, no hay una relación directa. En Nevada cuando empieza el pedido de información, el estudio Mossack Fonseca procede a hacer una limpieza de oficinas en Nevada. Les preguntamos por qué lo hicieron y respondieron que era una acción protectiva personal, no querían que sus clientes fueran asociados a una corte. Ellos niegan que destruyeran documentos. En las conversaciones queda claro lo que estaban haciendo.

–¿Es adecuada la cobertura de los medios que tienen acceso a los Panama Papers?

–Hasta ahora nuestros aliados en la Argentina publican en La Nación y Canal 13. De Canal 13 no puedo hablar porque desde acá (Washington) no lo veo.

–Ha sido muy escasa la difusión por ese canal.

–Quiero aclarar primero que nuestros acuerdos son con periodistas, no con medios. Estoy muy conforme con el trabajo de La Nación. Hugo Alconada Mon tiene un lindo equipo con Maia Jastreblansky e Iván Ruiz. Han publicado lo que han encontrado. El caso de Macri estuvo por días liderando el website de La Nación, eso para mí hubiera sido una indicación si desaparecía. No desapareció. Han desarrollado temas muy importantes como el del hipódromo, el del mundo del fútbol que sacaban dinero del país. El caso de Macri es superimportante porque es jefe de Estado pero la data no ayudaba mucho porque es muy básica, aparecía solo en una offshore como director. La Nación está trabajando historias de personalidades públicas de la Argentina que tienen una influencia muy grande. Puede haber historias que no se hayan encontrado y que gente con la mente fresca las encuentren. Por eso la idea es incorporar un grupo pequeño de periodistas que sigan interrogando la data. Muchas veces los nombres están mal escritos, de siete maneras diferentes. Gracias a dios figuran muchos números de pasaportes. Hemos ideado distintos recursos para la búsqueda.

–Le Monde criticó la forma en que La Nación informó sobre la participación de Luis Saguier, uno de sus dueños. ¿Coincide?

–Es un paso adelante que lo hayan dicho, pienso que debieron haberlo dicho periodísticamente, no en una forma editorial. Nosotros no podemos ni queremos meternos en la línea editorial, decirles qué publicar.

–Algunos medios señalaron que es llamativo que en los Panama Papers no haya offshores de Estados Unidos, Alemania e Israel ¿Es así?

–En el caso de Israel, el diario Haaretz ha publicado muchísimas notas sobre vendedores de diamantes, grandes empresarios. En Alemania, tengo entendido que no han salido nombres locales, porque tienen leyes de privacidad muy estrictas y tiene que haber pruebas de criminalidad para poder publicar. En Estados Unidos no es lo mismo, el tema es que hasta ahora no hemos encontrado nombres bomba como pueden ser políticos de alto nivel o financiadores de las campañas electorales de Donald Trump o Hillary Clinton. No perdemos la esperanza. En el caso de Hillary aparecen nombres que han estado vinculados en su carrera política pero no hay nada que los ate a la campaña actual. Se publicó sobre gente muy rica, sobre fraudes. Miami Herald publicó sobre dinero de latinoamericanos que compran empresas en Miami. Ahora estamos avanzando en la incorporación de periodistas de dos grandes diarios de los Estados Unidos. Quiero aclarar, dentro de las muchas teorías conspirativas que aparecen, dijeron que nos financia la CIA, el Departamento de Estado, Putin. No recibimos financiamiento de ningún gobierno del mundo. Nuestros donantes son fundaciones que se dedican a temas de democracia, de transparencia y un donante individual de Australia. Nuestro presupuesto es de 1,8 millones de dólares por año para sostener todo. Tenemos sede en Washington y un staff de 11 o 12 personas más algunos contratos free lance. Para los SwissLeaks (las revelaciones de las cuentas del HSBC en Suiza) trabajamos con 150 periodistas de 60 medios, ahora son 376 periodistas de 109 medios. Tratan de categorizarnos y no pueden. Dijeron que no sale nada del mundo occidental y aparecieron dos líderes europeos, como el de Islandia y Gran Bretaña, y en España, el ministro Juan Manuel Soria, que renunció.

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