EL PAíS

Cuatro visiones del enfrentamiento

EDGARDO MOCCA*.

El uso de este caso

Tomado el caso aislado y si las derivaciones pudieran ser controladas, no deberían ser un motivo para crear un conflicto importante entre los dos países. Esto va a estar muy relacionado con el uso que le dé el gobierno de los Estados Unidos. Si la tendencia es lanzar una ofensiva en términos de deslegitimación de los gobiernos de la región se tensaría la cuerda. Como esto fue insinuado, es un relato que lleva a grandes tensiones. Si se convierte en el relato oficial, en la estrategia de EE.UU., y si algunos medios y sectores de la oposición nacional se enamoran de ese relato pueden causarse algunos problemas. Pero éstas serían hipótesis de que haya sectores con la intensión de afectar la estabilidad política de los países de la región. Como el intento de partir a Bolivia para voltear a Evo Morales o la ofensiva contra Hugo Chávez en Venezuela, tiene un objetivo muy preciso (ni qué hablar del intento de golpe de Estado de 2002). Sin embargo, en el caso argentino no estamos ante un proceso de gravedad institucional. Las desestabilizaciones nunca son exteriores solamente. Lo que se hace desde afuera nunca se inventa desde afuera. Esto es muy poco serio por donde se lo mire. La interpretación de que en Argentina no se puede juzgar a Antonini porque no hay instituciones independientes es casi caricaturesca. Hay que aclarar que la política exterior argentina no es una política de connivencia con Venezuela sino de integración regional que tiene como eje, como línea estratégica, la relación con Brasil. Incluso, la incorporación de Venezuela es más que nada un resultado del acuerdo entre Lula y Kirchner.

* Licenciado en Ciencias Políticas. Profesor de Teoría Política de la UBA.



JUAN TOKATLIAN*.

Evitar el micrófono

Todavía no sabemos a ciencia cierta los detalles de esta situación. Es un hecho de una enorme gravedad, sea en su componente jurídico o en su componente político. Me parece que la discreción y evitar la diplomacia del micrófono deben ser elementos fundamentales porque de lo contrario se inicia un escalamiento oral. El caso en sí mismo es un caso que vincula a Venezuela con Estados Unidos. Yo creo que hay elementos que tienen que ver con la situación bilateral entre esos dos países. La derrota de Chávez en el referéndum quizás aceleró la investigación con alguna intención de debilitarlo internamente. Pero lo prudente es que la Argentina no se coloque en medio, que no asuma un costo diplomático que no corresponde porque Estados Unidos no está haciendo una indagación sobre el origen o el destino del dinero. Ese no es el objeto de tratamiento jurídico y todavía no hay elementos en esta fase. Se investiga la existencia de agentes venezolanos que actúan en territorio norteamericano sin autorización.

Se debe volver al origen de esto, que es que se aclare el caso en Argentina. La opacidad de cómo nosotros no investiguemos cuál fue el sentido, el origen, el destinatario del dinero traído al país puede causar consecuencias por cualquier cuestión colateral de la causa en EE.UU. Pero eso depende de nuestra capacidad o indolencia en cuanto al avance del caso judicial y no por una teoría conspirativa.

* Doctor en Relaciones Internacionales. Profesor de la Universidad de San Andrés.



CARLOS ESCUDE *.

Detenidos de mala muerte

En principio no veo que haya un conflicto entre Argentina y Estados Unidos. Lo que hay son unas declaraciones de un fiscal de la Florida, un estado conocido por el fraude electoral y porque es el más latinoamericano de los estados, además de las declaraciones de detenidos de mala muerte. Estos personajes difícilmente estén respondiendo a una política de la Casa Blanca o el Departamento de Estado para chocar con la nueva administración argentina, porque eso es lo que menos le conviene. Lo que pasa es que la Justicia en EE.UU. es independiente. A los norteamericanos no les conviene porque desde la embajada se cansan de decir que Argentina coopera con todas las políticas importantes en la agenda internacional de hoy. Principalmente la política de no proliferación nuclear, de lucha contra el terrorismo, de lucha contra el narcotráfico y el lavado de dinero. Como bien ha dicho la embajada norteamericana, esto no es una cuestión de los EE.UU. con la Argentina, esto es algo del sistema judicial del estado de la Florida, donde se da una característica muy particular: están los gusanos de Miami que tienen un vínculo con la oposición venezolana y también con la argentina. Por esto me inclino por la tesis de la Presidenta, de un operativo basura. Los yanquis están completamente conscientes que su política exterior es muy criticada y ninguna persona seria se fija en el estilo. En el estilo se fijan los tilingos de la oposición argentina.

* Doctor en Ciencia Política de la Universidad de Yale. Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del CEMA.

Es imposible pensar en un momento más inoportuno para que este tema surja y evidentemente esto se da de manera inesperada, porque el gobierno argentino, siendo tan nuevo, no había tenido ocasión de pensar detenidamente cómo se iba a plantear la relación con los EE.UU. en los próximos cuatro años. Sería aventurado decir que no se pueda recuperar la situación porque tampoco está demasiado claro qué hay por detrás de la publicidad que tomó este hecho. Aun si tomamos por infantil la explicación que se ampara en la independencia de poderes, es difícil decir si hay un interés específico de la administración Bush en comenzar de este modo la relación con la nueva Presidenta de la Argentina o si detrás de esto hay una puja entre sectores de la comunidad de política exterior de los EE.UU. Hay quienes propugnan una aproximación con América latina que se parece más a lo que los EE.UU. hicieron con Allende a principios de la década del ’70 que a la política más cautelosa que la administración venía llevando con América latina, con la excepción de Venezuela y tal vez de Bolivia, desde que Roger Noriega fue reemplazado por Thomas Shannon en la Subsecretaría para el Hemisferio Occidental. Yo estaría inclinado a descartar una intención de la administración en general porque Bush se está yendo y no está para asumir grandes redefiniciones. Además, Estados Unidos tiene el 95 por ciento de sus recursos de política exterior concentrados en Irak, con lo cual todo lo que tiene que ver con América latina, incluso con Hugo Chávez, es atendido con el 5 por ciento restante.

* Sociólogo. Coordinador del programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas de la UBA.

GABRIEL PURICELLI *.

De lo más inoportuno

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