EL PAíS › EL RADICALISMO DESPUéS DEL TERCER PUESTO

La pelea que se viene

El alfonsinismo intentará resistir la avanzada de otros sectores internos. El Comité Nacional y la conducción de los bloques parlamentarios son dos próximas batallas.

 Por Sebastian Abrevaya

Tan lejos de sus expectativas electorales como de la tranquilidad, los radicales iniciarán hoy una nueva etapa, signada por una compleja pelea interna por el poder partidario. El núcleo duro alfonsinista intentará resistir la avanzada de otros sectores internos, que empezarán a reconstruirse en torno de sus figuras más importantes, como el senador mendocino Ernesto Sanz, el vicepresidente saliente Julio Cobos, el intendente electo de Córdoba, Ramón Mestre, entre pocos. La renovación de autoridades del Comité Nacional, prevista para la primera semana de diciembre, será el escenario donde se librará la gran batalla radical. La pelea por la conducción de los bloques parlamentarios, donde el radicalismo buscará afirmarse como la primera fuerza opositora, servirá también para medir el pulso de la contienda.

“Nadie está en condiciones de tirar ninguna piedra. Ninguno de los que tienen ganas tuvo actitudes como para reemplazar el liderazgo de Ricardo”, le asegura a Página/12 uno de los hombres del círculo más cercano a Alfonsín. Desde el departamento de la avenida Santa Fe, que supo ser del ex presidente Raúl Alfonsín, anticipan que no dejarán fácilmente el comando del partido y que ya tienen planes para el futuro. “A partir del 24 tenemos que afirmar a la UCR sola por un año y pico y pensar después en la estrategia electoral. No tiene ningún sentido sentarnos a conversar con Binner la semana que viene”, resume un operador alfonsinista.

Si bien Alfonsín adelantó que trabajará por “unir a los partidos que piensan parecido”, el vínculo con Binner no será el mismo después de esta elección. Por la nueva relación de fuerzas y por el desgaste de la competencia electoral. Los alfonsinistas no reconocen su responsabilidad en la ruptura y acusan a los socialistas de priorizar a Proyecto Sur, de Pino Solanas, y al Partido Nuevo, de Luis Juez. Los socialistas, en cambio, rechazan asociarse con la UCR si la nueva conducción radical se acerca a la derecha.

De todas formas, los primeros días se tomarán para el análisis de los resultados. Aquellos que validen sus liderazgos locales, tanto a cargos legislativos como ejecutivos, cobrarán más fuerza puertas adentro. También los históricos caciques, Leopoldo Moreau, Federico Storani, Enrique “Coti” Nosiglia, buscarán recuperar el protagonismo perdido desde hace más de ocho años en manos de “los federales”, encabezados por dirigentes del interior como el jujeño Gerardo Morales y el chaqueño Angel Rozas. Con unos pocos vaivenes, este grupo condujo el Comité Nacional a partir del fracaso electoral de Moreau, en 2003, hasta hoy.

Los intendentes radicales –a falta de gobernadores– podrían ocupar un nuevo lugar de protagonismo en la estructura partidaria. Los mendocinos Víctor Fayad y Alfredo Cornejo, el cordobés Ramón Mestre, el santafesino José Corral y los bonaerenses Héctor “Cachi” Gutiérrez y Mario Meoni, son algunos de los dirigentes que rescatará el partido por su capacidad de gestión. En noviembre se realizará un encuentro nacional de intendentes, que marcará una postura de cara a la elección de autoridades nacionales.

El actual presidente del partido, Ernesto Sanz, les dijo a los suyos que no quiere renovar en el cargo. En su entorno le aconsejan que no asuma ninguna responsabilidad institucional para los próximos dos años, es decir que tampoco presida el bloque de senadores. “Existen condiciones objetivas para la reconstrucción de la UCR. Hay que poner en valor las intendencias”, señalaba ayer uno de los dirigentes más cercanos al mendocino. Durante los meses que duró su candidatura presidencial, Sanz proclamaba un acuerdo “amplio” de la oposición, que incluyera a De Narváez y también al macrismo.

Estas dos concepciones, una con una ligera inclinación hacia el centroizquierda –mal llevada a la práctica por el alfonsinismo– y otra con una tendencia más marcada hacia el centroderecha –representada por dirigentes como el cordobés Oscar Aguad– estarán subyacentes en la pelea por el control del Comité Nacional.

Lo mismo sucederá con los bloques legislativos. Si Aguad vuelve a comandar la bancada, la UCR tendrá una impronta, si Ricardo Gil Lavedra retiene su lugar, otra.

Desde la juventud, referentes de la agrupación La Cantera reclamaban ayer mismo una profunda renovación. Con fuertes críticas a los candidatos que apuntaron al corte de boleta, el senador Eugenio “Nito” Artaza convocaba ayer a los jóvenes “a transformar el partido” y se postulaba para liderar el proceso.

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Imagen: Guadalupe Lombardo
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