PSICOLOGíA › ESTEREOTIPOS DE GéNERO EN LAS ADOLESCENTES

“Que se comporte así lo hace más masculino...”

 Por María Cecilia Console *

En la práctica clínica en asistencia a víctimas de violencia familiar, doméstica y de género, he venido observando que la demanda dejó de ser preponderantemente de mujeres ya maduras, sumándose adolescentes y mujeres jóvenes que pertenecen a la llamada adolescencia tardía (expresión acuñada por Erik Erikson para destacar el déficit simbólico de procesos que deberían funcionar en la transición de la infancia a la edad adulta que lleva al prolongamiento de la adolescencia). En la tarea diaria pude detectar cómo los estereotipos de género de la sociedad patriarcal persisten entre adolescentes que crecen en una cultura al parecer diferente de la de sus padres.

Parecería ser que algunos estereotipos de género no han experimentado los cambios que en otros sí se han registrado. Los factores de riesgo en las parejas jóvenes se vinculan con la violencia vivida en la familia de origen. Una joven de 21 años, luego de relatar un episodio de violencia física infligida por su novio de la misma edad, con el que aún no convive pero planea formar una familia, dice: “... Es que hace boxeo. Los músculos que tiene y que se comporte así, tan macho, lo hacen más masculino, eso me encanta. Sólo que tiene que controlarse un poquito más conmigo”. Aun en las adolescentes tardías la agresividad, en tanto rasgo, funciona como un elemento de atracción y llega a ser considerada un factor positivo para la elección de parejas.

Otra chica, de 18 años, sufrió amenazas de muerte por parte de su novio, de la misma edad, con quien cursaba el quinto año del colegio secundario, pero dice: “No voy a dejarlo, somos novios desde chiquitos y yo siempre soñé que íbamos a estar juntos toda la vida y a tener muchos hijos”. En esta cita representativa se puede vislumbrar cómo la sexualidad en la mujer queda en segundo plano y lo relevante es el cumplimiento de los cuentos de “princesas” con los que aun en estos días las niñas siguen siendo criadas. Los estereotipos que vinculan la feminidad con pasividad y éxito en base a qué príncipe azul se encuentre son reproducidos incluso por madres que han luchado y luchan por un lugar justo en la sociedad, por un ascenso jerárquico en una empresa, por igualar las condiciones del género femenino en una cultura todavía apropiada por las masculinidades.

* Autora de Guía para la asistencia en violencia de género en el ámbito familiar (ed. Paidós). Fragmento de un artículo que se publicará en el próximo número de la revista Imago Agenda.

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