EL MUNDO › TRAS LA DERROTA EN EL REFéRENDUM INDEPENDENTISTA SERá CLAVE EN LA ELECCIóN BRITáNICA

Resurgimiento del nacionalismo escocés

A dos meses de las elecciones, el Partido Nacionalista Escocés se llevaría 56 de los 59 escaños que hay en juego en Escocia, lo que provocaría la virtual eliminación de los partidos que favorecen la unión de Inglaterra, Gales y Escocia.

 Por Marcelo Justo

Desde Londres

Los nacionalistas escoceses, que perdieron el referendo por la independencia en septiembre, ganaron la batalla política y serán determinantes en las elecciones británicas del 7 de mayo. Los sondeos son concluyentes. A siete semanas de las elecciones, el Partido Nacionalista Escocés (SNP, según las siglas en inglés) se llevaría 56 de los 59 escaños que hay en juego en Escocia.

Señal de que están cabalgando, ya se escuchan los ladridos. El lunes los conservadores del primer ministro David Cameron sacaron un poster que muestra al ministro principal de Escocia, Alex Salmond, jefe histórico de los nacionalistas, con la cara del líder de los laboristas, Ed Miliband, saliendo de uno de sus bolsillos.

En declaraciones televisivas, Cameron subrayó el mensaje. “Si usted pensaba que lo peor que le puede pasar es un gobierno laborista, piense de nuevo. Si vota al laborismo, puede terminar con una alianza entre el partido laborista, que quebrará al país económicamente, con los nacionalistas, que quieren terminar con el Reino Unido”, indicó.

El resurgimiento de los nacionalistas luego de la derrota en el referéndum equivale a la virtual eliminación en Escocia de los partidos que favorecen la unión de Inglaterra, Gales y Escocia. La coalición de conservadores y liberal-demócratas que gobiernan el Reino Unido desde 2010 no obtendría ningún escaño en Escocia mientras que los laboristas, que en las últimas elecciones habían obtenido 41, se verían reducidos a cuatro o cinco.

Una proyección así cambia la ecuación de las elecciones del 7 de mayo. Según el último sondeo de Lord Ashcroft Polls, habría un empate técnico de conservadores y laboristas que ganarían 272 escaños cada uno. Ninguno podría formar gobierno sin recurrir a aliados.

El mensaje oficial de ambos partidos es que apuestan a ganar solos. El mensaje entre líneas es diferente. El líder Laborista Ed Miliband se negó a dar una respuesta tajante sobre una posible coalición con los nacionalistas escoceses. Mientras tanto, al igual que los conservadores, Miliband apostó al miedo con un enemigo diferente: el peligro a evitar son otros cinco años de gobierno conservador. “Un voto por los nacionalistas escoceses es un voto a favor de los conservadores”, advirtió el líder laborista.

Preocupado por una avalancha de votos nacionalistas que fuercen un nuevo referendo, el Scotland in Union, un grupo que votó en contra de la independencia, está impulsando el voto táctico. A pesar de que a nivel nacional conservadores y laboristas están en contra de esta estrategia, el grupo está convencido de que hay muchos de ambos partidos que se inclinarían por el voto útil con tal de frenar al SNP. “El SNP es hoy un partido unido contra una oposición dividida. Nuestro objetivo es conseguir hablar con una sola voz”, señaló la portavoz Felicity Kane al dominical Scotland on Sunday.

En el referéndum de septiembre la coalición del no a la independencia obtuvo un 55,3 por ciento de los votos. Los guarismos sorprendieron porque hasta los últimos días se preveía un resultado mucho más reñido. Un análisis más fino muestra que el voto del miedo inclinó la balanza a último momento luego de que la gran coalición de conservadores, liberal demócratas y laboristas prometieran a los escoceses mayor autonomía, promesas que el primer ministro David Cameron anunció que no se podrían cumplir poco después del referendo. Las encuestas hoy indican que una mayoría de escoceses se inclinaría por la independencia.

Los nacionalistas, que tienen una nueva líder, Nicola Sturgeon, más a la izquierda que Salmond, han dejado en claro el precio que pedirían por una coalición: la eliminación del programa de misiles nucleares Trident y un fuerte programa de estímulo fiscal. Pero señal de los tiempos que corren, en una entrevista esta semana con el matutino The Guardian, Sturgeon no descartó un acuerdo distinto en que el apoyo de los nacionalistas se basaría en acuerdos sobre temas puntuales.

Mucho dependerá del impredecible logaritmo de los resultados. Los laboristas están asediados también por el voto verde que podría birlarle algunos escaños clave para obtener una mayoría en Inglaterra.

Los conservadores no andan mucho mejor. Los nacionalistas ingleses del UKIP siguen con dos dígitos de apoyo en las encuestas de la mano de su agenda antieuropea y antiinmigración, tan cara a los conservadores. En respuesta al poster que mostraba a los laboristas en el bolsillo de los nacionalistas escoceses, el UKIP publicó esta semana una imagen del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con la pequeñísima cara de David Cameron saliendo como un pañuelo acartonado de su bolsillo. En otras palabras: un voto por los conservadores es un voto por Europa y contra el Reino Unido.

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Miliband en el bolsillo de Salmond: mensaje de campaña de los conservadores.
 
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