22:39 › MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

Acosta: "No hay desparecidos ni bebes robados"

El ex jefe de inteligencia de la ESMA, Jorge "Tigre" Acosta, aseguró que "la mentira" de los 30 mil desaparecidos y los 500 bebes robados "llevará a un nueva guerra civil de corte trotskista". Además, tildó de "terroristas" al secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Duhalde, y al diputado nacional Miguel Bonasso. Las declaraciones las realizó en su presentación en el juicio por el "plan sistemático" de robo de bebes en el que también está imputado el dictador Rafael Videla, que se ausentó por sufrir una fractura en el brazo.

"No puede atribuirse a las fuerzas armadas la tacha de la apropiación de menores. No hubo un plan", enfatizó Acosta quien, no obstante, admitió que "hubo algunos que se quedaron con esos menores".

En su enfática aunque contradictoria declaración, luego de asegurar que no hubiese robado un niño, Acosta negó primero saber de maternidades clandestinas en la ESMA. Y respondió con un "desconozco absolutamente", cuando la fiscalía le preguntó por los casos de los actuales legisladores Juan Cabandié y Victoria Donda, nacidos en la "maternidad" de ese centro clandestino de detención.

"No conozco a Juan Antonio Azic (apropiador de Donda, y también imputado en la causa) ni tuve ningún oficial que se quedara con ningún chico", agregó el represor. El ex militar, que está preso en el Penal de Campo de Mayo y está siendo enjuiciado por otro tribunal por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), fue el único de los ocho acusados en el juicio que rompió el silencio ante el Tribunal Oral Federal 6.

Previamente se habían negado de declarar el dictador Reynaldo Bignone y el ex jefe de la Armada, Rubén Franco; su colega Antonio Vañek; y el médico militar Jorge Luis Magnaco, que asistía a las parturientas en la ESMA.

Además se negó a declarar Azic y el general Santiago Riveros, que fue comandante de Instituto Militares y jefe de Campo de Mayo, donde existió otra maternidad clandestina y que ya fue condenado a prisión perpetua en dos juicios anteriores.

El octavo acusado, el dictador Jorge Rafael Videla, no se presentó ante el tribunal por haber sufrido "múltiples fracturas" en un brazo en su lugar de detención del penal de Campo de Mayo, donde cumple condenas a prisión perpetua. Según un certificado del Cuerpo Médico Forense leído en la sala, las fracturas que sufrió Videla tendrán un plazo de recuperación de "entre 45 a 60 días".

Antes de declarar, todos los acusados debieron responder a un interrogatorio ritual sobre sus "condiciones personales" leído por la presidente del tribunal, y en la que debieron informar al TOF6, incluso, sobre su estado de salud.

"Cuando era chico me decían Gales, todo lo demás que dice el terrorista (Miguel) Bonasso es mentira", dijo Acosta para negar su apodo de "Tigre" que se ganó en el centro clandestino de detención de la ESMA por su ensañamiento en los interrogatorios con torturas.

En la audiencia estuvieron presentes la octogenaria fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, María Isabel "Chicha" Chorobik de Mariani, iniciadora de esta causa en la que el organismo que preside Estela de Carlotto es principal querellante.

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