EL MUNDO › EL CANCILLER IRANI, JAVAD ZARIF, SE REUNE CON SUS PARES DE ESTADOS UNIDOS, GRAN BRETAÑA, FRANCIA, ALEMANIA, CHINA Y RUSIA

Día clave para las negociaciones con Irán

La delicada coreografía en Nueva York llega en momentos en que el nuevo presidente de Teherán, Hassan Rohani, se muestra receptivo a resolver el enfrentamiento con Occidente en torno de las actividades nucleares de su país.

 Por David Usborne *

Desde Naciones Unidas

Gran Bretaña y otras potencias occidentales presionarán a Irán hoy para que establezca cómo piensa demostrar finalmente que sus esfuerzos de enriquecimiento nuclear no están dirigidos a desarrollar un arma atómica, dijo un diplomático occidental. La oportunidad llega al margen de la Asamblea General de la ONU donde se espera que el canciller de la nueva administración iraní, Javad Zarif, se reúna con sus contrapartes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y China, que han tratado de comprometer a Teherán en el tema durante años.

Que la reunión a nivel cancilleres suceda está cargada con no poca importancia simbólica. John Kerry se convertirá en el primer secretario de Estado que se reúna con su homólogo de Irán desde 1977. No resulta claro si él y Zarif mantendrán conversaciones por separado, más allá de la reunión más amplia. La delicada coreografía en Nueva York llega luego de que el nuevo presidente, Hassan Rohani, mostrara interés en resolver el largo enfrentamiento de Irán con Occidente por las actividades nucleares que resultaron en severas sanciones económicas y su casi aislamiento del mundo.

Cuando se le preguntó qué esperaba de la reunión con sus homólogos, Zarif dijo: “Un salto hacia las negociaciones... con vistas a llegar a un acuerdo dentro del plazo más breve posible”. Hablando después de una reunión con el ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, en el marco de la Asamblea General, añadió: “La república islámica tiene la voluntad política para negociaciones serias y esperamos que el otro lado también tenga esa voluntad”. El cambio de tono provocó una suerte de minieuforia entre las esperanzas de que uno de los más potencialmente riesgosos desafíos a la paz mundial pueda por fin tener la posibilidad de resolverse pacíficamente.

La negativa de Irán, hasta ahora, de finalizar el enriquecimiento de uranio o permitir inspecciones significativas indujo a oscuras conversaciones de eventuales ataques militares de parte de Israel o de Estados Unidos o ambos. El escepticismo, sin embargo, permanece. Los intentos de los estadounidenses de organizar un histórico apretón de manos entre Rohani y Barack Obama el martes se derrumbaron cuando Irán se negó e Israel sigue insistiendo en que Teherán continúa con viejos trucos, tratando de ganar tiempo mientras se acerca a tener la tecnología y material para una bomba.

En parte por esa razón, los funcionarios estaban anoche minimizando las expectativas de la reunión de Zarif. “Esto no va a ser un momento Nixon-va-a-China”, dijo un diplomático occidental, advirtiendo contra cualquier especulación de que el canciller llegara con mucho más que una confirmación del interés de los iraníes en buscar una solución. Sin embargo, esperaba un acuerdo entre las potencias e Irán, a nivel de funcionarios de alto nivel, en pocas semanas. “Es un nuevo gobierno y es su oportunidad de establecer su postura”, dijo. “Queremos oír de ellos lo más posible para que nos ayude a llegar a una opinión sobre si son serios para resolver este problema. Nos gustaría saber cuáles son sus intenciones y dónde quieren terminar”.

Claramente el objetivo para Occidente es que Irán cumpla las resoluciones existentes de la ONU sobre el programa nuclear. En su discurso a la Asamblea, Rohani afirmó nuevamente que la industria nuclear de Irán tenía propósitos civiles solamente y no estaba dirigida a la fabricación de armas atómicas y reiteró su voluntad de retomar las conversaciones. Dicho esto, el discurso también tenía algo del antiguo desafío, incluyendo una crítica a las duras sanciones que se aplicaron a su país y dañaron su economía. Pero Estados Unidos, no obstante, ve un cambio significativo en el tono del presidente iraní comparado con el de su predecesor, Mahmud Ahmadinejad. Claramente no es tan grandilocuente como el presidente Admadinejad, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca. “No dice cosas tan provocadoras como su predecesor”. Lo que es diferente es que fue elegido expresamente con el mandato de seguir una política exterior más moderada y de lograr un acuerdo nuclear para obtener alivio en las sanciones.

Y Washington cree que son precisamente las sanciones las que produjeron el cambio. Si el presidente Rohani va a cumplir sus compromisos para mejorar la economía iraní, va a necesitar alivio en las sanciones, dijo el mismo funcionario. Eso sólo se puede lograr a través de una negociación y un acuerdo con la comunidad internacional.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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John Kerry se convertirá en el primer secretario de Estado que se reúna con su homólogo de Irán desde 1977.
Imagen: EFE
 
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