EL MUNDO › LA REUNION DEL EUROGRUPO Y ATENAS VUELVE A TERMINAR SIN RESULTADOS

El acuerdo con Grecia que no llega

Las partes tienen cinco días para limar las diferencias que no pudieron superar en cinco meses de diálogo y así poder evitar un default y una posible salida griega del euro. Europa presiona demasiado al gobierno de Tsipras.

La negociación entre Grecia y sus acreedores se extendió hasta el fin de semana en medio de un clima de tensión creciente. Las partes tienen cinco días para limar las diferencias que no pudieron superar en cinco meses de diálogo y así poder evitar un default y una posible salida griega del euro. La reunión de los ministros de Finanzas y Economía de la Zona Euro, o Eurogrupo, acabó sin acuerdo sobre las reformas económicas que la troika –el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE)– exige a Atenas aplicar si pretende recibir los fondos que necesita para abonar 1600 millones de euros de un pago que adeuda al FMI y vence al martes próximo. Para entonces, no sólo debería haber un pacto, sino que, además, debería ser ratificado por el Parlamento griego y el de las otras 18 naciones que usan la moneda común europea, lo cual agrega dramatismo a una crisis que parece no tener fin y que tiene a los mercados expectantes.

Horas antes del encuentro del Eurogrupo, una maratónica negociación nocturna entre el primer ministro griego, el izquierdista Alexis Tsipras, y las máximas autoridades de la troika también culminó sin entendimiento. “No hemos hecho los progresos necesarios. En algunas áreas uno incluso tiene la impresión de que hemos retrocedido”, dijo Angela Merkel, la canciller de Alemania –mayor acreedor de Grecia–, a periodistas en Bruselas al margen de una cumbre de dos días de líderes de la Unión Europea (UE) que comenzó ayer. Grecia necesita que se desbloqueen los fondos restantes de su programa de rescate financiero, que ascienden a 7200 millones de euros, para pagarle al FMI el martes y hacer frente a otros compromisos inminentes, pero sus prestamistas se niegan a hacerlo hasta que acepte más ajustes y reformas económicas.

Tsipras, cuyo partido Syriza ganó las elecciones en enero con la promesa de poner fin a cinco años de medidas de ajuste impuestas por los acreedores, insistió en que un acuerdo aún es posible. “La historia europea está llena de desacuerdos, negociaciones y, al final, compromisos. Entonces, luego de las propuestas integrales griegas, confío en que alcanzaremos un compromiso”, declaró el premier al llegar a la cumbre de la UE. Dirigentes y funcionarios europeos dijeron que negociaciones a menor nivel continuarán en los próximos días, mientras que una nueva reunión del Eurogrupo fue convocada tentativamente para el sábado. La reunión de los ministros del euro de ayer fue la más reciente de una febril serie de fallidos esfuerzos, y acaso uno de los mayores reveses en el proceso, ya que había esperanzas de que llegara a un acuerdo a tiempo para que este fuera aprobado por los jefes de Estado y de Gobierno en su cumbre.

En las negociaciones nocturnas con Tsipras, la CE, el BCE y el FMI subieron la apuesta al presentar una posición común sobre las reformas que debería adoptar Atenas a cambio del dinero. Pero Grecia, objetando lo que consideró una inaceptable interferencia externa en las decisiones de un país soberano, dijo que no podía aceptarla y defendió una propuesta previa que hizo esta semana. Luego, el gobierno griego hizo una contrapropuesta que llegó a manos del Eurogrupo 30 minutos antes del inicio de su reunión extraordinaria que, por lo tanto, no pudo ser evaluada, dijeron fuentes comunitarias. El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, dijo que varios de sus pares de la Eurozona coincidieron en que se estaba presionando demasiado a Grecia.

Tsipras está bajo presión no sólo de sus acreedores sino también de muchos griegos, incluyendo legisladores de Syriza, ya que las medidas que propuso incluyen aumentos de impuestos y cambios del régimen previsional que para algunos profundizan los ajustes que el país adoptó desde 2010. Según funcionarios griegos y europeos que participaron de las conversaciones, los acreedores exigen una mixtura de medidas de austeridad: más recortes en las jubilaciones, un aumento del IVA para ciertos productos y una más rápida eliminación de exenciones impositivas. Representantes de casi todos los partidos políticos griegos estuvieron ayer en Bruselas siguiendo las negociaciones de un acuerdo que deberían votar como máximo en el Parlamento el lunes por la noche. “Estamos en un momento crítico”, dijo el ministro de Trabajo griego, Panos Skourletis, al canal de TV privado griego Antenna. El FMI señaló que Atenas debe pagar su deuda sí o sí el martes y que no se le concederá ningún período de gracia. Un default podría forzar la salida de Grecia de la eurozona, un escenario que, según los analistas, sería muy duro para los griegos.

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El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, conversa con la jefa del FMI, Christine Lagarde.
Imagen: EFE
 
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