EL PAIS › JULIO COBOS DEFENDIO SU VOTO Y ASEGURO QUE NI SE LE OCURRE DEJAR LA VICEPRESIDENCIA

Mía, mía, mía y nada más que mía

El vicepresidente viajó a Mendoza. Ratificó su continuidad y remarcó que lo votaron tanto como a Cristina Fernández. “Espero que me entienda”, dijo de la Presidenta y descartó una postulación en 2011.

 Por Santiago Rodríguez

“No se me cruza renunciar.” Así, en forma categórica, Julio Cobos desestimó ayer que por haber votado en contra del proyecto de retenciones móviles impulsado por el Gobierno vaya a dejar el cargo de vicepresidente al que accedió para acompañar a Cristina Fernández de Kirchner. “Sería traicionar la voluntad popular. Hemos sido elegidos en forma conjunta”, explicó en la puerta de su casa en Ezeiza antes de emprender viaje hacia Mendoza, donde se refugiará con su familia a la espera de que las aguas se aquieten, y recién la semana que viene volverá a Buenos Aires. Cobos aseguró estar “tranquilo” con su decisión porque “el país se va a pacificar” y volvió a diferenciarse de la Casa Rosada, al señalar que fue “innecesario” llevar el conflicto con el agro al punto que llegó. “Espero que me entienda”, dijo en alusión a la Presidenta y descartó una eventual postulación presidencial en el 2011. Admitió, además, que “sería un anhelo” volver a la UCR (ver aparte).

Cobos hizo declaraciones en la puerta de su casa en el barrio Uno de Ezeiza. Cuando vino a Buenos Aires, eligió ese lugar para vivir porque le pareció tan tranquilo como la zona de las afueras de la capital mendocina donde tiene su propia casa. La de ayer, sin embargo, no fue su jornada más tranquila. En la madrugada, cuando anunció su voto contra la ratificación de la resolución 125, admitió que era “el día más difícil de su vida” y horas después tuvo que enfrentar un pelotón de periodistas al salir de su casa, adonde fue tras la maratónica sesión en el Senado para descansar apenas un rato.

Ante los movileros, Cobos lució más sereno de lo que había estado al momento de definir la votación de la Cámara de Senadores en favor de la oposición y los intereses del sector agropecuario. Los pocos radicales K que hablaron con él aseguran que estaba “muy tranquilo”. “Lo noté aliviado. En los últimos días se sentía muy presionado”, contó a Página/12 un hombre de su mismo espacio.

“Muy bien”, respondió Cobos cuando le preguntaron cómo estaba y afirmó sentirse “muy tranquilo con mi conciencia”. También contó que “el voto lo tenía definido” de antemano a partir de las “evaluaciones” que venía realizando, pero que “tenía contradicciones” y que veía “muy lejana” la posibilidad de tener que definir la votación. “No creía –aseveró– que la historia me iba a poner en esta circunstancia, que iba a llegar a esta gran responsabilidad.”

El mendocino tomó conciencia de que tendría que desempatar el miércoles a la tarde, al promediar la sesión en la Cámara alta. Ante esa posibilidad, en los días previos había intercambiado opiniones con algunos allegados, que en su mayoría se inclinaban por acompañar la posición de la Casa Rosada. “Pero él mismo dijo que actuó con el corazón”, analizó un radical K, que en parte atribuyó su decisión al hecho de que “tiene una forma de ver la política propia del que viene de afuera”.

“No se me cruza renunciar. Sería traicionar la voluntad popular”, enfatizó Cobos ante la consulta de si podía llegar a dejar su cargo y con respecto a la reacción de Cristina Fernández y Néstor Kirchner contestó: “Espero que lo entiendan. Yo me dirigí a la Presidenta sobre todo, que es la que conduce el país.” No es casual que haya hecho esa diferencia entre uno y otro: el conflicto con los ruralistas produjo un fuerte desgaste de su vínculo con el ex mandatario, artífice de su inclusión en la fórmula presidencial.

Así como negó que tenga planes de abandonar la vicepresidencia, Cobos también señaló que no corresponde que nadie le pida la renuncia porque se estaría “afectando la institucionalidad” y completó: “No se le puede pedir a alguien elegido con la misma cantidad de votos que la Presidenta.”

También a favor de su voto contrario al Gobierno, argumentó que “vengo de otro espacio político” y remarcó que “hasta el propio oficialismo estaba dividido”. Aseguró tener “toda la buena intención” y, tras elogiar a la Presidenta como “una mujer capaz e inteligente”, dijo que le encantaría que de estas circunstancias “naciera una nueva relación”.

Cobos se juntará la semana que viene con dirigentes de su espacio para ver si es posible recomponer la relación con el kirchnerismo. Ayer mismo habló de ese tema con los gobernadores Miguel Saiz (Río Negro) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero). También aprovechó el trayecto entre Ezeiza y el Senado para responderle un llamado al radical K de la Cancillería Horacio “Pechi” Quiroga. Entre otros, lo conversó también el almirante Enrique Olmedo, el tercer hombre en la jerarquía de la Armada. El marino fue compañero suyo en el Liceo Militar General Espejo y lo llamó para transmitirle su “solidaridad” con la decisión que tomó.

Cobos pasará el fin de semana con su familia en Mendoza. Hacia allí viajó en auto tras un breve paso por su despacho en el Congreso.

Sus allegados atribuyeron a su afán de no demorar la partida la decisión de irse en auto. La elección hizo posible que productores agropecuarios de Rufino, en Santa Fe, y Laboulaye, en Córdoba, lo saludaran efusivamente en su paso por la ruta. “Sólo cumplí con lo que dictaba mi conciencia”, explicó el vicepresidente en esas localidades, donde los ruralistas lo abrazaron en señal de agradecimiento. El intendente de la comuna mendocina de La Paz, Gustavo Pinto, se quedó con las ganas de darle allí una bienvenida junto a productores de esa zona: Cobos le pidió que no lo hiciera porque “no había nada que festejar”.

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