EL PAIS › RUMORES DE RENUNCIA

“No voy a irme”

 Por Martín Piqué

Poco habituado a las derrotas, el kirchnerismo vivió ayer un día terrible y lleno de versiones sombrías sobre el futuro inmediato. Cuando todavía se estaba digiriendo el inédito voto del vicepresidente Julio Cobos contra su mismo gobierno, un insistente rumor comenzó a circular desde la mañana. La versión se había multiplicado hacia el mediodía. Página/12 confirmó que entre sus emisores hubo funcionarios del Ejecutivo muy cercanos al matrimonio presidencial. La inquietante versión advertía que la presidenta Cristina Fernández había evaluado presentar su renuncia al cargo ayer mismo, como respuesta ante el impacto institucional producido por el voto disidente de su compañero de fórmula. Hacia las primeras horas de la tarde el rumor circulaba por todo el oficialismo, que se debatía entre la incredulidad, el estupor y cierta comprensión ante el escenario político que había abierto el revés en el Senado. Ante esa incertidumbre, el peronismo pasó la jornada en estado de asamblea: hubo reuniones de diputados y senadores en el Congreso, también en la Legislatura bonaerense. La angustia de muchos se descomprimió a las 16, luego de que el jefe del bloque K en Diputados, Agustín Rossi, recibiera un llamado de la Presidenta. “No voy a irme”, garantizó la mandataria.

Una vez que se disipó el fantasma de la renuncia, que hubiera estado acompañada de una acusación contra los responsables de la desestabilización, los legisladores comenzaron a debatir cuáles serán los futuros pasos del Gobierno. Enseguida llegó una invitación formal de la Presidencia para que hoy a las 18 asistan a la quinta presidencial de Olivos. La invitación estuvo dirigida exclusivamente a los 129 diputados y 36 senadores del oficialismo y aliados que votaron a favor de la ratificación del proyecto de retenciones móviles. Del convite fue excluido el diputado Felipe Solá, quien impulsó un proyecto alternativo acompañado por radicales K que responden a Julio Cobos. En esa cruzada también fue apoyado por cordobeses que responden al gobernador Juan Schiaretti.

Si de ganarse el odio del kirchnerismo se trata, Solá puede competir con Cobos sin ningún problema. Sus compañeros de bancada le reprochan, particularmente, haber anticipado que iba a votar a favor en una reunión de bloque para luego terminar votando en contra. Anoche, los colaboradores de Solá se quejaban por la exclusión de la que había sido objeto el grupo de peronistas díscolos. “Esto llevará al quiebre al bloque. Siguen tirando más de la cuerda”, protestaron ante este diario con un tono admonitorio. Cerca del ex gobernador auguran que tras el fracaso en el Senado el kirchnerismo verá bajar el número de diputados que defiendan sus proyectos en la Cámara baja. “Habrá que ver quiénes van a Olivos. Los del Interior se van a rajar a sus casas”, advirtieron desde el entorno de Solá. Según pudo averiguar Página/12, uno de los pocos que adelantó su ausencia es el cordobés Alberto Cantero Gutiérrez, de la comisión de Agricultura.

Cara visible del kirchnerismo en el debate parlamentario por las retenciones móviles, Cantero Gutiérrez fue blanco de varios escraches ruralistas en los últimos días. El miércoles a la noche, mientras se trataba en el Senado el proyecto aprobado en Diputados, varios miembros de la Sociedad Rural de Río Cuarto volvieron a concentrarse ante su casa. Desde el bloque kirchnerista no descartaron que hoy haya más ausencias. “Hay muchos que ya se fueron a sus provincias”, comentó uno de los jefes del bloque K. Cantero y Rossi fueron activos impulsores de los cambios que se incorporaron a la Resolución 125 en la Cámara baja. En su momento habían discutido fuerte con Néstor Kirchner por el impacto fiscal de esa segmentación (4 mil millones de pesos). Con el resultado puesto en el Senado, ambos recibieron felicitaciones del ex presidente.

Aunque la atención haya estado puesta en el Congreso, el fracaso en el Senado generó un estado de ebullición en todo el peronismo. También en su rama gremial. Uno de los más interesados por chequear el ánimo de los dirigentes sindicales fue nada menos que el secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Convertido en un aliado estratégico de la Presidenta, Moyano se comunicó con el titular del Sindicato de Comercio, Armando Cavalieri. “Tenemos que seguir”, escuchó el camionero. Antes de la votación en el Senado, Moyano se puso a servicio de la Casa Rosada y se ofreció como mediador para acercar posiciones con varios legisladores. Quienes también hicieron llegar su apoyo fueron algunos gobernadores. Sobre todo Daniel Scioli, Sergio Urribarri, Jorge Capitanich y Juan Manuel Urtubey. En su momento todos supieron de la versión sobre una inminente renuncia de la Presidenta. Respiraron aliviados cuando llegó la desmentida.

Tanto Capitanich como Urtubey habían sido objeto de críticas por no haber logrado que senadores de sus provincias votaran el proyecto oficial. “Subestimaron el tema y no dieron la suficiente discusión con sus senadores”, se los había cuestionado en el Congreso.

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