EL PAIS › DIALOGO CON XAVIER LASSO, DEL COMITE DE DESCOLONIZACION

Las críticas kelpers y un trabajo de hormiga

 Por Fernando Cibeira

Desde Nueva York

Como presidente del Comité de Descolonización, al representante ecuatoriano Xavier Lasso le tocó ayer encabezar la extensa sesión en la que se aprobó una nueva resolución convocando a Argentina y al Reino Unido a retomar el diálogo por las Malvinas, tal como viene sucediendo desde hace décadas. Como el gobierno ecuatoriano –igual que todos los de la región y los de otras partes del mundo–, Lasso apoya la posición argentina y ayer debió escuchar algunas recriminaciones al trabajo de la comisión de parte del representante kelper Mike Summers.

–¿Cómo toma los cuestionamientos que le hicieron durante la sesión?

–Hay cosas que no se tienen que responder, sino de una manera general. Por algunos sectores puede ser cuestionado, pero éste es un comité de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que es el escenario si se quiere más democrático de esta institución, porque ahí estamos los 193 países supuestamente igualitos, cada uno con un solo voto. No pasa lo mismo en el Consejo de Seguridad, en el que hay sólo cinco miembros permanentes y diez que se incorporan de manera temporal y sin poder de veto. No es un escenario tan democrático. En el tema relativo a Malvinas hemos tenido reuniones con las llamadas potencias administradoras y cuando tuvimos una reunión con el embajador del Reino Unido, él salió e hizo una declaración: “Ese comité está obsoleto”. ¿Por qué estamos obsoletos? Lo argumentó hoy el representante de las Falkland Islands. Estamos obsoletos porque le decimos “señor, ¿cuándo se sienta a negociar con la Argentina?”.

–El gobierno de las Malvinas propone que se organice una misión de la comisión para visitar las islas, pero Argentina y los países que apoyan su posición la rechazan. ¿Por qué?

–Nosotros decimos que las Naciones Unidas ya trabajaron en el tema. Este no es un tema de autodeterminación, no hay un pueblo sojuzgado por una potencia administradora que no ha podido expresarse y se necesita organizar un referéndum que tenga garantías democráticas como el que estamos ayudando a realizar en Nueva Caledonia. ¿Acá qué pueblo se va a pronunciar? Acá lo que hay es un problema de integridad territorial y una disputa de soberanía entre dos países. Lo que podemos decir entonces es que aceptamos la idea de la misión visitadora, pero en este caso sería a Buenos Aires y a Londres, en el orden que sea, para hacer el exhorto que venimos haciendo. El exhorto es “señores, ¿cuándo se van a sentar a negociar?”.

–Con la última, ya van 34 resoluciones reclamando el inicio del diálogo. ¿No le da sensación de impotencia que esas decisiones sean desoídas?

–El otro día nos reunimos en una sala que tenía un reloj sin segundero, solo hora y minutos. Había unos jóvenes universitarios que nos escuchaban y yo me imaginaba que decían “estos viejos hablan y hablan y no resuelven nada”. Imaginaba que era lo mismo que quedarse viendo ese reloj que en apariencia no se mueve, pero sí se está moviendo. Las horas van a pasar y va a haber un nuevo amanecer. Es la misma sensación con estas resoluciones, lo mismo pasa con Puerto Rico o las que hemos hecho en la Asamblea General condenando el bloqueo contra Cuba. O las que tratan sobre el reconocimiento de los palestinos. Hoy Estados Unidos y Cuba están negociando en una mesa para normalizar sus relaciones diplomáticas. ¿En qué otro escenario los palestinos o Cuba pueden denunciar lo que les está pasando?

–En la comitiva argentina estaban satisfechos porque, en paralelo a los apoyos internacionales por Malvinas, notaron que la sesión en el Comité de Descolonización fue más larga que lo habitual y participaron más embajadores. ¿Usted nota aquí un mayor respaldo?

–Creo que sí. Ese puede ser el efecto de tener todos los años la paciencia, dándole y dándole a los mismos temas, y quizás otros te han empezado a escuchar. Tal vez otros recién se empiezan a enterar, a decir “a ver, ¿por qué están hablando tanto de este tema?”. Por ejemplo, esta semana también tratamos la situación de Puerto Rico que también tiene no sé cuántas resoluciones. Este año, por primera vez, se incorporó Rusia, que hasta ahora no lo había hecho. Al final, eso suma.

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