SOCIEDAD › LAS DUDAS QUE PERSISTEN EN TORNO DE LA MUERTE DE LA NIÑA EN VILLA TESEI

El rompecabezas del caso Candela

Hay siete detenidos. Y tanto en la Justicia como en la policía aseguran que el caso está encaminado. Pero hay muchas piezas que aún no encajan. La supuesta venganza, el presunto abuso sexual, la responsabilidad de los acusados.

 Por Raúl Kollmann

Imagen: Sandra Cartasso.

Por los trascendidos, el juez Alberto Meade convalidará la mayoría –no todas– de las prisiones preventivas planteadas por el fiscal Marcelo Tavolaro. Sin embargo, la investigación plantea numerosas dudas, pese a que tanto del lado judicial como del lado policial aseguran que todo está muy encaminado.

1 El autor intelectual y el autor material, ¿se conocen?

De acuerdo con lo que han hecho trascender, el secuestro y homicidio de Candela fue ordenado por Héctor “El Topo” Moreira y el ejecutor habría sido el uruguayo Hugo Bermúdez.

El Topo asegura que no conoce a Bermúdez y que nunca habló con él, ni personalmente ni por teléfono. Cuando este diario les pregunta a los investigadores sobre las evidencias de la relación Moreira-Bermúdez, la respuesta es: “Las pruebas serán científicas”. Por lo que trascendió, en un Nextel de Moreira se habría puesto un chip que pertenecía a Bermúdez. El Topo lo niega y no hay testigos mencionados por el fiscal que lo reafirmen.

Lo cierto es que será difícil probar que uno actuó por orden del otro si no se documenta el vínculo entre ambos.

2 ¿Existe la supuesta venganza?

Lo que se dice es que el asesinato de Candela fue una venganza de El Topo contra el padre de la niña, Alfredo Rodríguez. Este último está preso desde hace un año y medio, por lo que llama la atención que se hayan tomado tanto tiempo para vengarse. Pero, además, se sostiene que El Topo y Juancho Rodríguez actuaron juntos cuando redujeron elementos robados y que Juancho se quedó con el dinero. Desde el lado de Moreira dicen que eso ocurrió hace ¡ocho años!. ¿Existen evidencias de una relación más reciente entre ambos? De todas maneras, impresionan los relatos sobre la asociación delictiva entre El Topo y Juancho. Este vende mercadería robada, le quedan debiendo 10.000 pesos, contacta con policías para que “aprieten” al que debe, los policías no sólo cobran 10.000 pesos sino otros 15.000; trascartón extorsionan a otro reducidor y se quedan con más dinero; mientras que hay un testigo de que Juancho –antes de caer preso– volaba en un helicóptero de la Federal y marcaba las casas de la villa donde se escondían presuntos narcos. Los efectivos policiales aparecen todo el tiempo compartiendo botín, extorsionando y envueltos en toda la actividad delictiva.

Por último está la famosa llamada que se conoció el mismo día que apareció el cuerpo de Candela, aquella de “decile a ésa que no la va a ver nunca más. Que el padre diga dónde tiene la plata”. Un testigo dice que reconoce la voz en esa llamada y que corresponde a Gabriel Fabián Gómez, compañero de andanzas de Bermúdez. Esto no está del todo probado –no hay peritaje de voz– y, por lo tanto, toda la llamada e incluso la hipótesis de la venganza está en duda.

3 Un confidente muy particular

Quienes conocen la trastienda del caso, afirman que El Topo no era un confidente cualquiera de la Bonaerense. Por ejemplo, un integrante de la cúpula de la fuerza, un oficial del máximo nivel, blanqueó en la causa judicial que se reunía con Moreira antes del caso Candela. La explicación es que El Topo aportaba información sobre el narco Mameluco Villalba. Pero lo asombroso es que ese jefe del máximo nivel de la Bonaerense se reunió con Moreira durante el secuestro de Candela y hasta le pagaron combustible para que colaborara en la investigación del caso de la niña. ¿Cómo se vincula todo esto con que al mismo tiempo sea el organizador del secuestro?

4 ¿Y el abuso sexual?

Pese a que públicamente los investigadores hablan sólo de mexicaneada o de venganza, no se termina de descartar el papel que pudo jugar en el caso el abuso de sexual. El propio fiscal dice que Candela fue asesinada por un “psicópata sexual”, describiendo así a Bermúdez. La autopsia es categórica –e incluso contiene datos sórdidos– respecto de que Candela era una chica abusada desde antes del secuestro. En este terreno, varios testigos marcan la preferencia de Bermúdez respecto de las menores y su costumbre de atar y asfixiar mujeres.

Hay un dato adicional que resalta y que, curiosamente, el fiscal no pone en su escrito. Se refiere a la dueña de la casa de la calle Kiernan, Gladys Cabrera. Según los análisis genéticos, en esa vivienda estuvo Candela durante los días en que desapareció. El elemento que surge del expediente es que Cabrera tendría vínculos con la prostitución. En el informe sobre sus domicilios, surgen dos, uno en la avenida Jujuy al 700 y otro en la calle Saavedra al 1100, publicados en sitios web como departamentos en los que se ejerce la prostitución.

Del escrito del fiscal surge también otro nombre, el del prófugo Leonardo Jara. Hay testimonio de que abusaba de Candela y que fue él quien se llevó a la niña la tarde en que se salió de su casa.

A esto se agrega el hecho de que todo indica que Candela se fue con alguien que conocía, porque no sólo no registra vestigios de ataduras, sino que estaba muy peinada en el momento del asesinato, incluso con trenzas que suele hacer solo una mujer.

Una parte de los investigadores admitieron ante este diario que la hipótesis del pedófilo no está para nada descartada. Es decir, que Candela fue llevada por alguien –en principio Jara o Bermúdez– a la casa de la calle Kiernan y en el marco de un abuso que ya venía de antes, y dado que el caso se volvió explosivamente público, la mataron. Esta parte de los investigadores afirma que todo encaja en el perfil de lo ocurrido, un secuestro y homicidio que se desarrolló en diez cuadras a la redonda, muy lejos del esquema que podría tener algo más organizado como una venganza en una banda de piratas del asfalto y/o narcos.

Al equipo que rodea al fiscal esta hipótesis no le conforma, aunque admiten que tampoco le resultan contundentes las evidencias de la otra hipótesis, la de la venganza y la mexicaneada. Un viejo investigador sentencia: “Este caso no se resuelve si alguien no explica quién abusaba de Candela”.

5 La madre de Candela

La aparición de Fernando Burlando como abogado de Carola Labrador llama la atención. Por un lado, porque fue recomendado por el sacerdote condenado por abuso sexual Julio César Grassi. Pero, además, sorprende su permanente elogio de la actuación policial y su intención de convertirse en una especie de vocero del expediente. Sin embargo, desde la fiscalía hicieron trascender que el fiscal Tavolaro nunca lo recibió y no le permitió acceder a gran parte de la investigación.

Antes de la aparición de Burlando, tanto los investigadores policiales como los judiciales desconfiaban de Carola Labrador, básicamente porque consideraban que sabía mucho más de lo que declaró y pareció saber quién tenía a su hija cuando enfrentó a las cámaras en los primeros días.

No está claro si las cosas cambiaron en este terreno.

6 Los próximos pasos

El pedido de prisiones preventivas realizado por el fiscal Tavolaro y la decisión que adopte Meade abrirán algo el juego. Por ahora, nada parece del todo contundente. En la causa se ve que gran parte de los actores están involucrados en piratería del asfalto, consumo y venta de drogas y aparece también el abuso sexual en el expediente. La realidad es que, más allá de lo que dicen los investigadores, transcurrido un mes y medio de la de-saparición de Candela, el caso no está esclarecido.

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