EL PAIS › EL EX JEFE DE POLICIA DE SANTA FE NO SE PRESENTO A LA JUSTICIA

Tognoli, renunciado y también prófugo

Después de que Página/12 revelara el viernes las sospechas sobre su participación en el narcotráfico en la provincia, el policía renunció y prometió entregarse ayer. No lo hizo y está siendo buscado.

 Por Raúl Kollmann

El ex jefe de la Policía de Santa Fe Hugo Tognoli seguía prófugo anoche, 24 horas después de librarse una orden de captura sobre la base de una imputación por vínculos con el narcotráfico. La trama fue develada por Página/12 en su edición del viernes y produjo un enorme impacto en esa provincia y también a nivel nacional. La orden del juez federal Carlos Vera Barros motivó que intervinieran las cuentas bancarias del policía y que se librara una prohibición de salida del país que cursan la Gendarmería en las fronteras y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en los aeropuertos.

Por lo que se sabe, en el juzgado se presentó un abogado, Eduardo Jauchen, en representación de Tognoli. Jauchen defendió en su momento al cajero-ladrón del Banco Nación Mario Fendrich y al obispo Edgardo Storni, condenado por abuso sexual y con una condena luego anulada. Jauchen se interiorizó del expediente, pero no sabe si será realmente el abogado de Tognoli. La titular de Madres Solidarias, Norma Castaño, cuyo hijo pasó por una adicción a las drogas, insistió públicamente en que ya había denunciado a Tognoli en 2010. Lo había ido a ver para denunciar a un proveedor de drogas y esa misma tarde el jefe policial estuvo en ese quiosco, en un Chevrolet Corsa dorado. Tognoli alegó que fue a inspeccionar, pero Castaño sostuvo que los narcos la amenazaron esa misma noche (ver aparte).

La orden de captura fue librada el viernes y la recibieron tanto la PSA como la policía santafesina. La última vez que se lo vio a Tognoli fue en el mediodía de ese viernes cuando, entre otras cosas, dijo que renunciaba para ponerse a disposición de la Justicia. A la noche no lo había hecho y 24 horas más tarde, tampoco. En el juzgado federal de Carlos Vera Barros se decía que Tognoli se iba a presentar este sábado a las nueve de la mañana, pero no apareció por allí. Ahora se rumorea que concurrirá mañana, aunque nadie lo puede asegurar.

La PSA llegó a su domicilio el viernes a la noche. Allí sólo estaba su esposa, que dijo que no sabía dónde encontrar a su marido. En la propiedad se encontraron los dos celulares del ex jefe y su vehículo. La PSA ya detectó otros dos domicilios utilizados por Tognoli, pero el uniformado no pudo ser hallado en ninguno de los dos. Con el correr de las horas, el hecho de que Tognoli esté prófugo pesa sobre la policía provincial, que debería tener capacidad de encontrarlo. Es obvio que también complica al gobierno de Santa Fe: uno de los uniformados de su confianza está prófugo de la Justicia.

Filete de merluza

Tal como reveló este diario el viernes, en las escuchas telefónicas los narcos hablan de filetes de merluza, que es en la jerga como llaman a la cocaína o incluso al paco. En la organización de Ignacio Actis Caporale, alias Ojito, les proveen a quioscos sórdidos de drogas. En una llamada, uno de los distribuidores, Charly, le pide a Ojito: “Necesito filete de merluza a la napolitana especial”. Ojito le contestó que ya no tiene, pero que le va a conseguir de otro lado.

En el expediente se describe con lujo de detalles cómo es la organización de quioscos en los que utilizan chicos de 14 y 15 años. Se trata de cuartitos de un metro por un metro y medio, con una sola puerta que es cerrada con un candado del lado de afuera. De manera que los chicos están encerrados, secuestrados, durante 24 horas. El cuartito tiene un pequeño agujero, con barrotes en cruz que cruzan el orificio, y por allí entregan la cocaína y reciben el dinero. En uno de los informes consta que incluso hay un policía en actividad haciendo la custodia del quiosco y en su vivienda se encontró cocaína con la que se proveía al quiosco cuando se había vendido toda la droga. El informe cita, con nombre y apellido, a tres policías que están vinculados con Ojito.

El Audi

Actis Caporale tiene siete autos de alta gama a su nombre. Una cantidad importante si se piensa que apenas tiene 24 años. Ya se hizo millonario, aunque hoy en día está prófugo.

A raíz de un procedimiento de rutina, un patrullero interceptó el Audi de Ojito. Se produjo un enfrentamiento, pero extrañamente el narco logró huir. La policía se quedó con el vehículo y detuvo a dos personas.

En la escucha archivada con el número 436-2309, el policía conocido como Chino habla con Actis Caporale. Desde la comisaría 18 conversan sobre la forma en que el narco recuperará su vehículo.

Chino: –¡¡Ignacito!! (sic)

Actis: –Chino, ¿cómo andás? Me dijo mi amigo que estuvo por ahí y que lo mandaron a Judiciales.

Chino: –Sí, sí, el sumario lo manejan ellos. ¿Te comentaron cómo lo encaramos?

Actis: –No, no sé nada.

Chino: –Bueno, onda que los tenían secuestrados a ellos (a los dos detenidos) ¿Me entendés?

Actis: –Ah, claro. Sí, como que ellos estaban secuestrados. Sí, está bien. ¿Y los teléfonos también están en Judiciales?

Chino: –No boludo, si los hubiesen tenido ellos están hasta la verga todos, boludo, con todas las anotaciones que hay. No, los tenemos nosotros.

Actis: –Esta noche, cuando nos vemos, me los pasás. Dale, dale, nos vemos más tarde Chino.

En otras escuchas intervienen otros policías, que acuerdan la forma de devolver llaves de departamentos de los narcos, cadenas de oro y, por supuesto, los celulares que contienen información del mundo narco. Un policía, al que le dicen Tío, afirma que las cosas las están arreglando el jefe y el subjefe. Está claro que se refiere a autoridades policiales, pero podrían ser los de la comisaría.

La cueva

Uno de los hechos más sórdidos que surgen de las escuchas es el asalto que protagonizan policías a un departamento de Ojito, al que llaman La Cueva. En lugar de allanar la vivienda, los policías la robaron llevándose dinero y cocaína.

Las escuchas demuestran la violenta represalia de Ojito contra uno de sus lugartenientes, el Pelado, del que sospecha que dio los datos de La Cueva. Después de golpearlo, casi hasta morir, Chicho, lugarteniente de Ojito, pone al Pelado al teléfono para que le pida perdón:

Pelado: –Perdoname.

Ojito: –Gil de mierda, vos nos vas a mandar en cana a todos, gato.

Pelado: –Lo lamento, lo lamento mucho, perdoname.

Ojito: –Puto ¿qué lo lamento? Bobo, bobito, vos terminás mal.

Sus lugartenientes cuentan en la escucha que tienen la camiseta llena de sangre de tanto pegarle a el Pelado. Incluso dicen que lo van a tirar al río. Terminan liberándolo cuando el padre se compromete a entregar un auto como rescate.

Tognoli

En el escrito presentado por la PSA ante la fiscal Liliana Bettiolo, se sostiene como conclusión que “con la información reunida, se reafirma el estrecho vínculo que sostiene (el narco) Carlos Andrés Ascaíni con el jefe de la Policía de Santa Fe, comisario general Hugo Tognoli”. En el texto, entregado el 21 de septiembre, se resumen las pruebas:

- Hay un mensaje de texto de un comisario mayor en el que sostiene que quien arregla el tema de la droga en Villa Cañás, por 30.000 pesos mensuales, es Tognoli.

- El propio Ascaíni, ahora detenido con apenas un kilo de cocaína, relató un episodio que se vincula justamente con Tognoli. La PSA venía vigilando a Ascaíni y, según cuenta el narco, un policía se lo advierte. Y no sólo eso, le informan que las patentes de los vehículos que se usan para vigilarlo pertenecen a la PSA. La averiguación se realizó entrando al Registro de la Propiedad Automotor y se concretó con el código segu210183 y una clave personal de Tognoli. El ahora ex jefe aduce que él le pasó el código y la clave a un subalterno, lo que no cambia su responsabilidad en el vínculo entre policías y narcos.

- En una escucha telefónica, Ascaíni aparece diciéndoles a sus subalternos narcos que “trabajen tranquilos”. “Cualquier problema con la gorra lo arreglo con una llamada.”

Estos elementos dispararon el pedido de detención y las órdenes de allanamiento que provocaron la desaparición del ex jefe. De todas maneras, el problema con los narcos y sus vínculos con la policía son públicos y notorios en Santa Fe. Desde principios de año se registraron 24 muertos, la mayoría de ellos acribillados, por enfrentamientos entre narcos. Dentro de la propia fuerza policial existe una guerra sorda por los territorios, es decir por quién les cobra el peaje a los narcos de cada zona.

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Imagen: Alberto Gentilcore.
 
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